La reunión nacional
“Microplásticos en el fin del mundo: ciencia nuclear contribuyendo a la
protección de la Antártica”, que se realizó este 26 y 27 de noviembre en el
Centro de Estudios Nucleares La Reina de la Comisión Chilena de Energía Nuclear
(CCHEN), puso en valor la apuesta de integrar capacidades, alinear expectativas
y definir una agenda común para fortalecer la investigación ambiental del país.
Al inicio del encuentro,
Richard González, director ejecutivo (S) de la CCHEN, destacó la importancia de
este trabajo conjunto: “Chile cuenta con las capacidades, el talento y la
convicción para avanzar en una ciencia que responde a los desafíos ambientales
de nuestro tiempo. La articulación entre instituciones es fundamental para
construir soluciones que trasciendan a cada organismo por separado.
Desde la CCHEN reafirmamos
nuestro compromiso con fortalecer las capacidades nacionales, impulsar
investigación de excelencia y contribuir, desde la ciencia nuclear, a la
protección de la Antártica y de nuestros ecosistemas vulnerables. Este es un
trabajo que recién comienza y que requiere una visión conjunta de largo plazo”.
Este encuentro refuerza la
colaboración entre Chile y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)
en línea con los objetivos de su Programa de Cooperación Técnica.
“Desde 2025 hemos trabajado
juntos para impulsar la creación de capacidades, fortalecer el compromiso
ambiental y proyectar un desarrollo científico que contribuya directamente a la
protección de los ecosistemas antárticos.
Se trata de un esfuerzo
estratégico con proyectos que abren nuevos caminos para el país. Nuestro
horizonte es construir una base científica y tecnológica robusta, y Chile tiene
todos los ingredientes para lograrlo.
Desde el OIEA reiteramos
nuestro pleno apoyo para acompañar este proceso”, destacó Raúl Ramírez, jefe de
Sección para América Latina de este organismo.
Cabe destacar que este trabajo
se enmarca en el Memorando de Entendimiento suscrito en 2024 entre Chile y el
OIEA, que impulsa proyectos de cooperación técnica como el CHI0023, ejecutado
por la CCHEN con foco en la creación de capacidades en aplicaciones de la
ciencia y tecnología nucleares, junto al próximo CHI7015, que liderará el
Instituto Antártico Chileno (INACH) desde 2026, con miras a desarrollar
capacidades analíticas avanzadas aplicadas al estudio de microplásticos y otros
contaminantes en ecosistemas antárticos.
Las definiciones extraídas de
este encuentro buscan establecer una hoja de ruta compartida que priorice la
construcción de capacidades nacionales y el fortalecimiento de la colaboración
científica. La articulación entre la CCHEN, el INACH, universidades y
laboratorios públicos, como el Laboratorio de Toxinas Marinas (LABTOX) de la
Universidad de Chile, permitirá ampliar el uso de técnicas analíticas
avanzadas, robustecer la infraestructura científica y proyectar nuevas líneas
de investigación para enfrentar desafíos ambientales crecientes.
Desde INACH, esta visión se
alinea plenamente con las prioridades institucionales. “Esta instancia marca un
punto de inflexión. Nos permite identificar nuevas líneas de investigación,
integrar capacidades y abrir un espacio real de colaboración con la CCHEN y el
OIEA en un tema crítico para la ciencia polar.
Esta alianza no es solo un
gesto: es un paso estratégico que nos impulsa a trabajar de manera coordinada,
a potenciar nuestras plataformas científicas y a proyectar investigación de
alto nivel para comprender y enfrentar los microplásticos en la Antártica.
Es el camino correcto para fortalecer la
presencia de Chile en el Continente Blanco y avanzar hacia una ciencia más
robusta y articulada”, subrayó Andrés López, subdirector Técnico del INACH.
Por su parte, la Coordinadora
del Programa de Cooperación Técnica Nacional del OIEA, Patricia Sotomayor,
resaltó que “este encuentro nos permite visibilizar las capacidades nacionales,
alinear expectativas entre las instituciones y detectar sinergias que
consolidan el trabajo que Chile viene desarrollando en esta línea.
El foco es uno: aumentar el
impacto real de nuestra investigación y avanzar hacia una acción científica más
integrada y efectiva”.
A partir de 2026 comenzará un
nuevo proyecto orientado al desarrollo de capacidades analíticas avanzadas en
ecosistemas antárticos, que ampliará el alcance de las investigaciones,
incorporará metodologías de frontera y posicionará a Chile como un actor relevante
en la ciencia polar.
El compromiso asumido es de
largo plazo: avanzar hacia una acción científica coordinada, fortalecer la
cooperación internacional y consolidar la capacidad del país para enfrentar los
desafíos ambientales del extremo sur del mundo.
Chile cuenta con talento, instituciones sólidas y el respaldo técnico necesario; ahora, el trabajo es seguir construyendo capacidades, tejiendo alianzas y ampliando el impacto de la ciencia al servicio de la Antártica.


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