viernes, 18 de septiembre de 2026

Daniela Catrileo participó en el cierre del primer ciclo del proyecto “Poéticas mapuche”

Alrededor del fogón de la Ruka Fey Tañi Mapu, en el sector costero de Los Molinos, se realizó el encuentro con la escritora Daniela Catrileo, actividad que marcó el cierre del primer ciclo de “Poéticas mapuche: explorando la lectura a través del collage”, iniciativa financiada por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, convocatoria 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Durante el primer ciclo, las participantes se aproximaron al poemario Todas quisimos ser el sol, de Daniela Catrileo. A través de la lectura en voz alta, la conversación y la creación de collages, exploraron las imágenes, recuerdos, preguntas y resonancias que los poemas fueron despertando en cada una.

El encuentro de cierre comenzó con una presentación de las participantes  para luego dar paso a una conversación junto al fogón. Allí, Daniela Catrileo pudo conocer las distintas lecturas que surgieron de su obra y observar los collages creados por las participantes a partir de sus poemas.

Uno de los ejes de la conversación estuvo precisamente en ese tránsito entre palabra e imagen: cómo un poema puede ser leído desde la propia experiencia y cómo aquello que permanece después de la lectura puede encontrar otras formas de expresión a través del collage. Las creaciones no buscaron ilustrar literalmente los versos, sino dar cuenta de las múltiples interpretaciones y huellas que una misma obra puede dejar en sus lectoras.

Fue muy significativo escuchar, especialmente el proceso del trabajo, de qué manera se pueden traducir los versos a las imágenes más concretas en términos de la visualidad de las revistas y que como aquello también puede ser trabajado a raíz de las propias lecturas de quienes participaron en este ciclo, además estar al lado del fogón conversando entre mujeres, creo que es una experiencia  muy hermosa para llevarme en este viaje”, dijo la escritora

Creado y desarrollado por la periodista y mediadora de lectura Daniela Rosas, el proyecto busca generar espacios de encuentro entre mujeres en torno a la literatura mapuche contemporánea, poniendo en diálogo la lectura con el collage como lenguaje creativo. 

Su propuesta contempla tres ciclos dedicados a las obras de Daniela Catrileo, Carla Llamunao y Roxana Miranda Rupailaf, respectivamente.

Inscripciones abiertas para el ciclo de Carla Llamunao

Actualmente se encuentran abiertas las inscripciones para participar del segundo ciclo de “Poéticas mapuche”, dedicado a la lectura de Avistamiento de aves y otros vuelos, de la poeta mapuche Carla Llamunao.

Este nuevo ciclo contempla tres encuentros presenciales en la Ruka de la Comunidad Fey Tañi Mapu, en Los Molinos: sábado 26 de septiembre (16 a 18 horas) y sábado 10 de octubre (11 a 13 horas) , destinados a la lectura, conversación y creación a través del collage; y el sábado 24 de octubre (16 a 18 horas) , cuando se realizará el encuentro de cierre junto a Carla Llamunao.

La participación es gratuita y los cupos son limitados. Cada participante recibirá un ejemplar de Avistamiento de aves y otros vuelos y contará con los materiales necesarios para desarrollar las actividades de collage.

Las interesadas pueden postular a través del formulario disponible en la biografía del Instagram de Australas, espacio donde también se comparten registros y novedades del proyecto.

Posteriormente, “Poéticas mapuche” continuará durante noviembre y diciembre con la lectura de Sángrate Agua, de Roxana Miranda Rupailaf, completando un recorrido por las obras de tres poetas mapuche contemporáneas desde la lectura compartida, la conversación y la creación visual.

Las tradiciones no se heredan solas

 Cada septiembre, Chile reaparece en gestos. En una receta aprendida mirando a nuestras madres, en las historias de los abuelos y en una cumbia que reúne a la familia. Basta que suene “El Galeón Español”, para que alguien cante y los más jóvenes descubran una canción que parecía saber toda la casa.

La chilenidad no está solo en las banderas, la cueca o las empanadas. También vive en costumbres que recibimos de otros y que pueden desaparecer si nadie las comparte. 

Un trompo, una partida de payaya, un luche dibujado con tiza o una anécdota familiar forman parte de lo que somos.

Los niños y niñas no hacen propias las tradiciones porque las observen una vez al año. Necesitan vivirlas: ayudar a cocinar, aprender un juego, una paya, preguntar cómo celebraban sus abuelos o conocer el relato detrás de una costumbre.

Y aquí los adultos tenemos una tarea. No podemos esperar que los niños valoren aquello que nunca les mostramos. Tampoco sirve imponerlo como una obligación. Hay que abrirles la puerta con cariño, responder sus preguntas y permitir que también creen sus propias versiones.

Estas Fiestas Patrias podemos dejar por un momento los teléfonos, preparar juntos una receta, enseñar el corre el anillo, sacar el trompo o leer un cuento chileno. No hace falta organizar algo perfecto. Hace falta estar presentes.

En Fundación ALMA sabemos que leer, jugar y conversar fortalecen los vínculos y contribuyen al desarrollo infantil. También son maneras concretas de transmitir identidad, afecto y pertenencia.

Celebrar Chile es decidir qué país queremos entregarles. Uno que cuide sus historias, reconozca a quienes estuvieron antes y pueda crear recuerdos nuevos. Porque la chilenidad no se conserva sola: se cuenta, se canta, se juega y se comparte. Y, al heredarse, crea vínculos que ni el tiempo puede romper.

Carmen de la Maza
Directora ejecutiva de Fundación ALMA

Compañía Hermanos Ibarra Roa estrena el musical ciudadano “Gabriela, homenaje al profesorado chileno”

  La Compañía Hermanos Ibarra Roa, en coproducción con el Centro Cultural Chimkowe de la Corporación Cultural de Peñalolén, presentará el musical ciudadano “Gabriela, homenaje al profesorado chileno” este viernes 25 y sábado 26 de septiembre, y el viernes 2 de octubre. Las funciones serán gratuitas y sin inscripción previa (sólo hay que llegar 15 minutos antes), a las 19:30 horas, en la nave central de Chimkowe, ubicado en avenida Grecia 8787

Esta primera temporada incluye dos funciones gratuitas para estudiantes de 5° básico a 4° medio, los días 25 de septiembre y 2 de octubre a las 11:00 horas, en el Centro Cultural Chimkowe. Los establecimientos educacionales de cualquier comuna que deseen asistir deben inscribirse en este enlace

“Gabriela, homenaje al profesorado chileno” reivindica a nuestra Premio Nobel de Literatura como maestra de Chile y de América Latina: una maestra de ruta de futuro, y fue concebida como una experiencia pedagógica viva, con un fuerte vínculo con el currículo nacional. 

La obra “se despliega como un aula sostenida en el tiempo donde conviven profesoras, sus estudiantes y la memoria de Mistral, junto a la de un país que aparece y desaparece entre los pupitres como una presencia que enseña a levantarse. Entre clases, recreos y encuentros, la vida escolar se vuelve escena y el aprendizaje, un lazo que atraviesa generaciones”, señala Gopal Ibarra. 

“Más que una historia, es una experiencia viva donde la educación aparece como el lugar donde un país se forma, se ensaya, se fractura y se vuelve a imaginar; donde el futuro no se espera, sino que se pronuncia en voz alta”, indica Visnu Ibarra. 

La Compañía Hermanos Ibarra Roa ha sostenido su práctica por más de veinte años en una pregunta central: cómo hacer del escenario un lugar donde las comunidades no solo representen su mundo, sino que lo nombren desde dentro, desde la escucha de un territorio y de una comunidad que decide hablar por sí misma.

Este estreno “nace como una síntesis y una apuesta. No hacemos teatro sobre una comunidad: levantamos un espacio donde esa comunidad se reconoce y se nombra en escena. Peñalolén no es contexto, es materia viva; Chimkowe no es una sede, es la casa simbólica que habitamos juntos.

 En esa lógica, la obra no solo reúne a sus intérpretes, sino que activa una forma de encuentro donde lo artístico y lo social se vuelven inseparables”, afirman los directores. 

Por lo anterior, no aborda la infancia ni el aula como temas aislados, sino como un territorio donde se juega algo mayor: la manera en que una sociedad se piensa, se forma y se imagina a sí misma. Gabriela Mistral es “una pensadora de la infancia, la belleza y la educación como intervención en el mundo.

En ella reconocemos una maestra de ruta de futuro: alguien que comprendió que la pedagogía no es solo transmisión de saberes, sino una forma de cuidar, de formar y de abrir posibilidades. El coro ciudadano es el corazón de la obra. Cuando toma la palabra, no interpreta un discurso ajeno: encarna una memoria compartida y una urgencia contemporánea. En sus voces, el pensamiento mistraliano deja de ser cita y se vuelve práctica viva”, concluyen. 

Este proyecto es posible gracias a un fondo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de coproducción entre estamentos públicos y compañías consolidadas: Fondo de las artes escénicas, coproducciones de obras de artes escénicas. Tendrá además una función gratuita de itinerancia el 11 de octubre en el Centro Cultural de San Antonio. 

Trayectoria de la Compañía Hermanos Ibarra Roa

Fundada en 2005 y dirigida por Gopal Ibarra Roa y Visnu Ibarra Roa, cuenta con más de veinte años de trayectoria, siendo respaldada por los principales fondos públicos de Chile, entre ellos el Fondo de Trayectoria del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (MINCAP). 

La compañía ha desarrollado un lenguaje autoral que cruza teatro, música y trabajo colectivo.

En esta trayectoria, destacan piezas como Víctor sin Víctor Jara (nominada al Altazor 2014 y una de las obras más vistas del periodo 2014–2015); Pateando Piedras (ganadora de los Premios Carmen como mejor musical, mejor dirección vocal, mejor dirección coreográfica, mejor diseño sonoro, entre otros) y La Carta, inspirada en la obra de Violeta Parra, reconocida con los premios ¡CLAP! de Atrápalo como mejor musical. 

Actualmente, la compañía reside entre Chile y Europa —con Gopal en España y Visnu en París—, expandiendo su internacionalización mediante procesos de creación y formación basados en coros y elencos ciudadanos.

 Entre sus proyectos recientes destacan el Coro Ciudadano de Salt (Girona) con Será un día que durará anys (Festival Temporada Alta 2025), el Coro Ciudadano de Pamplona (estreno abril 2026, con apoyo del Ministerio de las Culturas de España) y el desarrollo de su próximo proyecto de formación ciudadana que concluye con este musical sobre Gabriela Mistral. 

En paralelo, realizan una residencia artística en Nice (Francia) en coproducción con la Asociación Las Lanternas (mayo 2026), y preparan el estreno internacional de su próxima obra La Muerte del Padre en Temporada Alta 2026, con estreno nacional en noviembre en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). 

jueves, 17 de septiembre de 2026

De Rocky a Trainspotting: cinco nuevos clásicos llegan gratis a la Cineteca PUCV

 Como antesala a la celebración de sus tres décadas de historia y de rescate del patrimonio cinematográfico, el Festival Internacional de Cine Recobrado de Valparaíso invita a la comunidad a prepararse para su trigésima edición con el ciclo “Nuevos Clásicos”.

La sección reúne una selección de cinco películas vinculadas a la cultura popular, estrenadas entre los años 70 y comienzos de los 2000, que permitirán al público revisitar títulos que se han convertido en referentes de distintas generaciones y géneros cinematográficos.

Las funciones se realizarán del lunes 21 al viernes 25 de septiembre a las 18:00 horas en la Cineteca PUCV, ubicada en calle Brasil #2830. Las películas serán exhibidas en inglés con subtítulos en español. La entrada es liberada y el ingreso será por orden de llegada.

Sobre la programación, Sebastián Cartajena, Encargado de Públicos del Festival Cine Recobrado señala: “Como ya ha sido costumbre durante los últimos años, esta sección, que corresponde a la antesala del Festival de Cine Recobrado, nos permite revisitar aquellas películas que, en muchos casos, marcaron nuestras vidas.

Son películas que están cumpliendo entre 25 y 50 años y que responden a distintos géneros del cine, como el terror, la ciencia ficción, el drama o las aventuras fantásticas. Son historias que hoy posiblemente estarían fuera de los cánones de la industria, pero que, en su profundidad, contienen temas vigentes que invitan a la reflexión y la conversación”.

Programación Nuevos Clásicos 2026 

Para comenzar con la programación y conmemorar sus 50 años, el lunes 21 de septiembre se exhibirá Rocky (1976) dirigida por John G. Avildsen. La película sigue a Rocky Balboa, un boxeador de poca monta de Filadelfia que recibe una oportunidad inesperada: enfrentarse al campeón mundial de los pesos pesados, Apollo Creed.

Mientras se prepara para el combate, Rocky también busca demostrar su propio valor y encontrar un nuevo sentido a su vida.

El martes 22, y en el aniversario de sus 40 años, será el turno del terror y la ciencia ficción con La Mosca (1986), del director David Cronenberg. Considerada una joya del cine de los años 80, la cinta sigue a Seth Brundle, un científico que desarrolla un dispositivo capaz de teletransportar materia.

Cuando decide probarlo consigo mismo, una mosca entra accidentalmente en la máquina y su material genético se fusiona con el suyo, provocando una transformación física progresiva y aterradora.

El miércoles 23 será el turno del hito generacional Trainspotting (1996), dirigida por Danny Boyle. Esta función especial se realizará en formato fílmico de 35mm en el Teatro Municipal de Valparaíso.

La emblemática película inglesa relata la cruda, frenética y a veces cómica vida de Mark Renton y su grupo de amigos inmersos en el mundo de las drogas en la ciudad de Edimburgo, definiendo la cultura juvenil de los años 90.

El jueves 24 será el turno de Inteligencia Artificial (2001) del director Steven Spielberg. La película cuenta la historia de David, un niño androide programado para amar, quien es adoptado por una familia. Cuando su madre humana lo abandona, David emprende un viaje para convertirse en un niño de verdad y recuperar su amor.

Para cerrar la semana de los Nuevos Clásicos, el viernes 25 llegará a la pantalla grande Laberinto (1986) del director Jim Henson y protagonizada por David Bowie.

Esta cinta, perteneciente al género musical, cuenta la historia de Sarah, una adolescente que desea que su hermano pequeño desaparezca, se arrepiente cuando el bebé es llevado por el Rey de los Goblins. Para rescatarlo, deberá atravesar un enorme laberinto lleno de criaturas fantásticas, acertijos y peligros antes de que se cumpla el plazo impuesto por el Rey.

El festival es organizado por la Corporación Cultural María Graham, auspiciado por la Municipalidad de Valparaíso y cuenta con la colaboración de EFE Trenes Valparaíso, el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura de Valparaíso, la Cineteca PUCV, el Parque Cultural de Valparaíso y más de una docena de instituciones y organizaciones socio culturales de carácter regional, nacional e internacional.

Programación 30° Festival Internacional de Cine Recobrado

Spot Oficial: https://www.youtube.com/watch?v=0P8IGqO43aw 

Del sábado 26 de septiembre al sábado 3 de octubre - Tres franjas programáticas realizadas a las 15:00, 17:00 y 19:00 hrs en el Teatro Municipal de Valparaíso.

Domingo 27 septiembre • 17:00 hrs. Exhibición en 35mm de la película Furyo, protagonizada por David Bowie y con música del compositor japonés Ryuichi Sakamoto.

Redes sociales: @cinerecobradovalparaiso

Presentamos el libro de SACO1.2 "Ecosistemas oscuros"

 La historia de la ciencia nos ha demostrado que buscamos solamente donde esperamos encontrar algo.

 Pareciera razonable, pero resulta muy limitante, porque los ecosistemas oscuros habitan zonas inaccesibles e inhóspitas, tanto de nuestra mente como del planeta. Al fin y al cabo, la forma de nuestra cabeza se parece a la de la Tierra.

  Fragmento del texto curatorial de SACO1.2 

Como cada edición de SACO, hemos lanzado en nuestra página web el libro que recorre nuestra última versión, desarrollada entre 2024 y 2025 bajo el concepto curatorial Ecosistemas oscuros.

A través de sus más de 240 páginas, esta publicación reúne las principales actividades realizadas en nuestro programa escuela sin escuela, las residencias artísticas desarrolladas durante esos años en la sección territorio, y las obras que conformaron el circuito expositivo museo sin museo, entre junio y septiembre de 2025.

La bienal presentó propuestas de 70 artistas nacionales e internacionales y convocó a más de 30 mil visitantes en Antofagasta, consolidándose como uno de los encuentros de artes visuales más importantes del país. Si no pudiste asistir, o quieres recordar alguno de los momentos principales de esta edición, este libro es para ti.

Los espacios que acogieron esta edición fueron La Molinera, Muelle Histórico Melbourne Clark, Liceo Experimental Artístico (LEA), Fundación Minera Escondida y paletas publicitarias en desuso de Antofagasta.

Este libro, junto con el documental publicado en nuestro canal de YouTube, marcan el cierre de un ciclo de trabajo bianual. Agradecemos profundamente a todos los artistas, curadores, jurado, colaboradores, socios estratégicos, espacios y público que hicieron posible esta edición.

Socióloga plantea resignificar el orgullo chileno desde el cuidado de los territorios

 Durante septiembre, distintas expresiones culturales y tradiciones vuelven a ocupar un lugar central en la vida cotidiana de los chilenos. Las Fiestas Patrias también abren un espacio para reflexionar sobre los elementos que conforman la identidad nacional y sobre cómo han cambiado las maneras de entender el orgullo y la pertenencia a un país.

En este contexto, Karin Merino, académica de Sociología de la Universidad Andrés Bello, abordó las características que históricamente se han asociado a la identidad chilena, poniendo especial atención en el papel que cumplen los territorios, las riquezas naturales y las distintas comunidades que los habitan.

“Cuando hablamos de la formación de una identidad país, los territorios y las riquezas naturales juegan un papel central.

Nuestro árido desierto y su codiciado cielo despejado, que desarrolla también en el norte del país una cultura de observación del universo y los astros, y nos vuelve reconocidos a nivel internacional por ello; nuestra amplia costa, llena de caletas y comunidades que viven en una relación directa y constante con el mar; nuestra larga cordillera de los andes y sus condiciones ecológicas que configuran totalmente la forma de vivir en sus faldeos, desde tiempos del imperio Tahuantinsuyu”, explicó la académica.

Para Merino, el territorio no puede entenderse únicamente como el espacio físico donde se desarrolla la vida social, ya que las experiencias de quienes lo habitan le otorgan significados particulares.

“Entonces, también podemos ver que el territorio no es un espacio o escenario neutro donde ocurre la vida social, sino que es producido socialmente. Por tanto, un territorio adquiere significado a partir de cómo se vive, se recorre, se trabaja, se recuerda y se transforma”, señaló.

Desde esta perspectiva, la identidad chilena se construye tanto a través de símbolos reconocibles como la bandera, el huemul, el copihue y la cueca, como mediante las experiencias cotidianas vinculadas a los distintos territorios.

“Desde ahí, la identidad chilena no se construiría solamente mediante símbolos explícitos como la bandera, el huemul, el copihue y ciertas tradiciones, como la cueca; sino también mediante la experiencia cotidiana de habitarlo”, sostuvo.

La académica agregó que las características geográficas del país han dado origen a diversas formas de vida, actividades económicas, conocimientos y memorias.

“En estos espacios se han producido modos de vida, actividades económicas, formas de organización, conocimientos situados, experiencias, memorias y también distintas maneras de relacionarnos con el entorno. Una comunidad costera, una comunidad agrícola, una comunidad minera o una comunidad que vive en un territorio marcado por la sequía, desarrolla formas particulares de comprender el mundo y de organizar su vida cotidiana”, afirmó.

Esta relación entre sociedad y territorio también plantea desafíos respecto de la manera en que se conciben y utilizan las riquezas naturales.

Merino advierte que una visión que separa a la naturaleza de las personas y la entiende principalmente como un recurso disponible puede generar tensiones y conflictos en distintos territorios.

“Pero esa ontología dualista, es decir de entender el mundo separando la naturaleza del ser humano y verla como un recurso que nos pertenece, provoca varias tensiones y disputas en los territorios, conflictos llamados ambientales, incluso zonas de sacrificio.

Porque en base a esta forma de ver el mundo, gestionamos eso que llamamos recursos naturales bajo un paradigma antropocéntrico y extractivista, centrado en el humano”, explicó.

Frente a estos desafíos, la socióloga releva especialmente los aprendizajes que pueden aportar los pueblos originarios respecto de la relación con el entorno.

“En ese sentido, nuestros pueblos originarios tienen mucho que enseñarnos. Históricamente han desarrollado formas de relación con la tierra, el agua y los distintos elementos del entorno basadas en una mayor conciencia de interdependencia.

La idea de reciprocidad hacia la madre tierra y su cuidado. Recuperar esos aprendizajes puede ayudarnos hoy a imaginar una identidad chilena más consciente de su vínculo con el territorio y más orgullosa también de sus pueblos originarios”, planteó.

A juicio de la académica, uno de los desafíos consiste en modificar la manera en que se habla de las riquezas naturales del país y avanzar hacia una mirada que considere no solo su potencial productivo, sino también la relación que la sociedad quiere establecer con ellas.

“El primer desafío que tenemos entonces es justamente cambiar la manera en que hablamos de esas riquezas.

 Reconocer la enorme diversidad ambiental de Chile no debería significar solamente preguntarnos cuánto podemos producir a partir del sol, del viento, del agua o de nuestros territorios, sino preguntarnos qué tipo de relación queremos construir con ellos. Ese cambio de mirada es fundamental”, sostuvo.

La complejidad de los desafíos ambientales, agregó, requiere incorporar distintas formas de conocimiento y experiencia. “Porque los grandes problemas ambientales actuales son problemas complejos. Y los problemas complejos no se resuelven solamente con tecnología ni desde un único conocimiento, como lo sería el científico”, afirmó.

En esa línea, Merino plantea la necesidad de generar espacios de diálogo entre distintos actores. “Necesitamos ciencia, pero también conocimiento territorial, saberes de los pueblos originarios, experiencia de las comunidades, capacidades del Estado y conocimiento de los sectores productivos.

El desafío está en generar espacios donde esos conocimientos puedan dialogar y donde las decisiones no se tomen únicamente desde arriba”, indicó.

La transición energética constituye, para la académica, un ejemplo de esta necesidad de integrar las dimensiones tecnológica, social y territorial.

“Por ejemplo, la transición energética representa una enorme oportunidad para Chile, pero no puede ser solamente una transición tecnológica. También tiene que ser una transformación social y territorial.

Una energía puede ser renovable desde el punto de vista técnico y, al mismo tiempo, reproducir relaciones extractivas si las comunidades quedan fuera de las decisiones o si los territorios son vistos solamente como lugares disponibles para instalar proyectos”, explicó.

A partir de estos elementos, la académica propone ampliar el significado del orgullo asociado a la identidad nacional, pasando de una mirada centrada principalmente en aquello que Chile posee hacia otra que considere también la capacidad de sus habitantes para cuidar y construir colectivamente.

“Entonces necesitamos resignificar qué entendemos por orgullo. Quizás el orgullo de ser chileno no debería estar solamente en contemplar la belleza de nuestros paisajes o decir que vivimos en un país privilegiado por su geografía.

Podríamos construir un orgullo distinto: sentir orgullo por ser una sociedad capaz de cuidar los territorios de los que forma parte”, planteó.

Esta reflexión se relaciona también con la capacidad de generar acuerdos y reconocer los distintos conocimientos presentes en la sociedad.

“Un orgullo asociado a nuestra capacidad de construir acuerdos entre comunidades, Estado, academia y empresas; de escuchar distintos conocimientos; de aprender de nuestros pueblos originarios y de tomar decisiones pensando también en las generaciones futuras. Creo que ahí existe una posibilidad muy potente de construir algo común”, concluyó Karin Merino.

La propuesta invita así a comprender la identidad chilena como un fenómeno en permanente construcción, donde las tradiciones y símbolos nacionales conviven con las experiencias cotidianas, la diversidad territorial y las formas en que la sociedad decide relacionarse con su entorno. En ese marco, el cuidado puede convertirse en una dimensión adicional desde la cual pensar la pertenencia y el orgullo de formar parte de un país diverso.

Chile y Corea estrechan lazos con destacada exposición fotográfica antártica en Incheon

 La ciudad de Incheon fue el escenario elegido para la inauguración de una nueva exposición fotográfica que acerca a la ciudadanía los misterios y la belleza de la Antártica, y el trabajo colaborativo. 

La iniciativa fue organizada gracias a un trabajo conjunto entre la Embajada de Chile en Corea, la Dirección de Asuntos Culturales (DIRAC) del Ministerio de Relaciones Exteriores y el Instituto Antártico Chileno (INACH), con la colaboración del el Korea Polar Research Institute (KOPRI).

A través de una cuidada selección de imágenes, la muestra, denominada “Antarctica a Journey to the White Heart of the Earth”, inaugurada en el Museo Marítimo de la ciudad de Incheon invita a los asistentes a sumergirse en la inmensidad de los paisajes polares y a conocer de cerca la labor de los científicos y científicas en terreno.

La exposición incluye 25 fotografías proporcionadas por el Instituto Antártico Chileno (INACH) y 15 por KOPRI es presentada por primera vez en Corea.

Las imágenes, no solo muestran paisajes del continente helado, sino que se pueden observar como la labor y vida cotidiana de los investigadores de ambos países que desarrollan actividades científicas en el Continente Blanco. Asimismo, esta exposición adquiere una especial relevancia, ya que coincide con el décimo aniversario del Centro de Cooperación Antártica Chile–Corea creado en 2016 en Punta Arenas, y pone en valor los vínculos desarrollados durante la última década. 

La muestra fue inaugurada el 5 de septiembre y contó con la presencia del Embajador de Chile en Corea, Mathias Francke Schnarbach, además del presidente del Instituto de Investigación Polar de Corea (KOPRI por sus siglas en inglés) Hyoung Chul Shin y el director del Museo Marítimo Nacional de Incheon Woo Dong-sik.

Se espera que en los próximos meses la exposición efectúe una itinerancia que llevará estas 40 fotografías hasta la municipalidad de Busan entre el 2 y 8 de noviembre próximo.

El llamado a internacionalizar la cultura polar

Aprovechando el éxito y el impacto visual de la inauguración en Incheon, el director del INACH, Gino Casassa, extendió una importante invitación a la red diplomática nacional: "Queremos extender una invitación a todas nuestras embajadas y misiones diplomáticas en el exterior para que se sumen y acojan estas muestras fotográficas.

Llevar las imágenes de la Antártica Chilena al resto del mundo es una herramienta invaluable para transmitir el trabajo profesional, logístico y científico de excelencia que realiza Chile, permitiéndonos además crear conciencia global sobre la importancia vital que tiene la Antártica para el futuro de nuestro planeta".

El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. 

El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).

17 SEPTIEMBRE: “Sagrado Corazón” estrena en Cinemark en Santiago y regiones

 “Sagrado Corazón: Su Reino No Tendrá Fin”, es un documental histórico realizado con una cuidada puesta en escena, que aborda el “amor personal e incondicional” de Cristo, y que llega a las salas de Cinemark el jueves 17 de septiembre, en una producción francesa, dirigida por Sabrina y Steven J. Gunnell, en un filme de ficción, que no volverás a ver en cartelera y que llega después del jubileo.  

La producción además explora una de las mayores devociones del cristianismo, combina recreaciones y testimonios para acercar al espectador al mensaje del Corazón de Jesús, en un impactante docu-ficción, que enlaza esos hechos históricos con testimonios actuales de personas que explican cómo esta espiritualidad ha transformado sus vidas.

 La película tiene preventa en www.cinemark.cl, boleterías y cajeros de autoatención, con funciones programadas en Cinemark Cenco Portal La Dehesa, Cinemark Cenco Alto Las Condes, Cinemark Mallplaza Vespucio, Cinemark Cenco Portal Ñuñoa y Cinemark Mallplaza Oeste en Santiago; y en regiones en Cinemark Mallplaza Arica, Cinemark Mallplaza Iquique, Cinemark Mallplaza La Serena, Cinemark Mall Marina en Viña del Mar, Cinemark Rancagua, Cinemark Mall Plaza Trébol en Talcahuano y en Cinemark Mallplaza Mirador Bío-Bío en Concepción. 

Ficha Técnica:

Título original: “Sagrado Corazón: Su Reino No Tendrá Fin”.Dirección: Steven Gunnel, Sabrina Gunnell

Estreno en Cinemark: 17 septiembre, Año: 2025, País: Francia. Calificación: TE+7

Duración: 95 minutos. Sinopsis: Una docuficción que nos sumerge en el misterio del Sagrado Corazón de Jesús y nos revela su amor personal e incondicional.

De una moneda de oro a la piocha presidencial, los metales que cuentan la historia de Chile

La historia de Chile también puede contarse a través de sus metales. Están en monedas, insignias de poder, piezas de orfebrería y joyas familiares que han sobrevivido a quienes originalmente las usaron.

 Algunas tienen un valor histórico incalculable; otras permanecen guardadas en una caja dentro de una casa. Pero todas comparten la característica de que fueron hechas para permanecer.

Septiembre ofrece una coincidencia especialmente significativa. Hace 277 años, el 10 de septiembre de 1749, se acuñó en Santiago la primera moneda hecha en Chile.

Era de oro, correspondía a cuatro escudos —también llamada “media onza”— y llevaba en una de sus caras la imagen del rey Fernando VI. La pieza inauguró una historia monetaria que comenzaría incluso antes de que Chile existiera como república.

¿Por qué oro? Durante siglos, sus características físicas, su relativa escasez y su capacidad de conservarse lo convirtieron en un material asociado al valor. Pero el paso del tiempo demuestra que un metal precioso puede adquirir además la dimensión de ser una pieza con historia.

“Cuando hablamos de algo hecho en oro, no solamente debemos fijarnos en el precio que puede alcanzar por su peso. Una pieza reúne material, trabajo, procedencia, antigüedad y, muchas veces, una historia que es imposible medir económicamente.

Eso ocurre con una moneda histórica, pero también puede suceder con una joya que una familia conserva durante generaciones”, explica Juan Carlos Cano, subgerente comercial, de Aurus Joyería.

Del oro colonial a un símbolo del poder presidencial

El vínculo entre los metales preciosos y la historia nacional no terminó con las monedas. 

Uno de los ejemplos más reconocibles aparece cada vez que Chile realiza un cambio de mando: la piocha de O'Higgins, una estrella de cinco puntas confeccionada en oro y esmalte rojo que se coloca en el extremo inferior de la banda presidencial.

El Senado la describe como una de las insignias más simbólicas asociadas a la transmisión del mando.

La pieza que existe actualmente no es la original. La histórica desapareció en 1973 y posteriormente se confeccionó una réplica a partir de los antecedentes disponibles. 

Sin embargo, su significado sobrevivió al objeto. Hasta hoy, colocarla sobre la banda representa simbólicamente la entrega del poder presidencial.

“Eso muestra algo muy interesante. El material importa, pero también importa lo que una sociedad deposita sobre ese objeto. 

Un metal puede transformarse en moneda, en joya o en una insignia y, desde ese momento, comienza a acumular una historia que puede terminar siendo mucho más valiosa que el propio material”, agrega Cano.

Cuando una moneda dejó de ser dinero y se convirtió en joya

Pero la historia de los metales en Chile no pertenece únicamente a las instituciones. Existe otra expresión fundamental en la platería mapuche.

Según Memoria Chilena, hacia fines del siglo XVIII las monedas de plata provenientes del comercio en La Frontera comenzaron a ser utilizadas como materia prima por orfebres mapuche.

 En lugar de conservarlas como medio de intercambio, eran fundidas o martilladas para transformarlas en joyas, adornos y elementos utilizados en ceremonias y en la vida social.

Durante el siglo XIX, esta orfebrería alcanzó un importante desarrollo y sus piezas adquirieron también significados asociados al estatus y la identidad.

Es quizás uno de los ejemplos más gráficos de cómo puede cambiar el significado de un metal: la misma plata que servía para pagar podía dejar de ser moneda para convertirse en una pieza cultural.

Las pequeñas piezas que cuentan historias grandes

Esa relación entre metal, memoria y pertenencia continúa existiendo a una escala mucho más cotidiana.

Los primeros aros regalados a una niña, una medalla de bautizo, las argollas de matrimonio, una cadena que perteneció a una abuela o una joya recibida al cumplir 18 o 21 años probablemente nunca llegarán a un museo. Tampoco necesitan hacerlo para tener valor.

“En joyería vemos algo que probablemente ha ocurrido durante siglos. Una persona adquiere una pieza pensando en ella y, décadas después, esa misma joya puede estar en manos de un hijo o un nieto.

El oro y la plata tienen esa particularidad de poder acompañar varias generaciones. Por eso una joya puede reunir dos dimensiones que no son excluyentes, por un lado, tiene un valor emocional enorme, pero al mismo tiempo sigue existiendo un material precioso que conserva un valor económico”, señala Juan Carlos.

Desde aquella primera media onza de oro acuñada en Santiago en 1749 hasta una argolla que hoy permanece guardada esperando pasar a la siguiente generación, han transcurrido casi tres siglos. Los objetos cambiaron. Chile también. El metal permaneció.

Para mayor información visita www.aurusjoyeria.cl y síguenos en Instagram: @aurusjoyeria y TikTok @aurusjoyeriacl.

Acerca de Aurus Joyería

Aurus Joyería es una empresa con presencia en todo el país, integrada al grupo Farallones Holding, que se dedica a la compra, venta y comercialización de oro y joyas certificadas.

Con una red de 78 tiendas a nivel nacional y operaciones online, ofrece opciones de compra y venta de oro bajo distintas modalidades, comercialización de joyas de oro 18K, fabricación de lingotes de oro para inversión y comercialización de monedas de oro nacionales y extranjeras, combinando presencia física y respaldo digital para una experiencia confiable y transparente.

Su misión es facilitar a las personas procesos seguros y accesibles para comprar, vender e invertir en oro con altos estándares de servicio, transparencia y atención, apoyados por una amplia cobertura territorial y canales digitales que fortalecen la confianza del cliente.

¿Conoces la historia de Irene Morales?

 Irene Padilla construye en La costurera de la calle Lamar un relato vibrante sobre la esperanza, el duelo, la valentía y la búsqueda de libertad. 

La periodista y escritora Irene Padilla presenta La costurera de la calle Lamar, una novela histórica que recupera la figura de Irene Morales, uno de los personajes más extraordinarios y menos conocidos de la Guerra del Pacífico. Basada en una historia real, la obra combina una rigurosa investigación con una narrativa envolvente que devuelve el protagonismo a una mujer cuyo legado ha permanecido durante décadas en los márgenes de la memoria oficial.

La publicación sigue la vida de una joven costurera cuya existencia cambia para siempre cuando las tensiones políticas y el conflicto bélico comienzan a transformar el destino de la nación. En medio de la guerra, Irene Morales deberá enfrentarse a un mundo dominado por hombres, donde el amor, la lealtad y la supervivencia exigen una valentía excepcional.

Para construir la novela, la autora se basó en archivos históricos y prensa de la época.  “Lo más fascinante en torno a la documentación es su retrato”, cuenta Padilla. “Me emocionó verlo en el Museo Histórico Militar, es un vidrio, un negativo, precioso. Irene Morales fue la única mujer que posó sola, mostrando sus armas en el estudio limeño de
Eugène Courret. 

Y no había familia en Chile que esperara esa fotografía, como sí ocurría con el resto de los soldados que se retrataban. Ella nos dejó un mensaje con esa foto y descifrar ese mensaje es también buena parte de la novela”.

De acuerdo con la escritora, “no es una novedad que pocas mujeres son resaltadas en el relato histórico chileno. Y dentro de las pocas, la mayoría son aristócratas. Una mujer pobre, como ella, con menor razón sería valiosa en el relato y menos en el de la Guerra del Pacifico. En su época ella sí fue valorada, diría que, hasta famosa, pero pasó la guerra y su recuerdo se fue perdiendo”.

Padilla describe a Irene Morales como "una mujer del pueblo, sencilla y de una dignidad inmensa. Por lo que pude saber de su vida, siempre estuvo buscando algo, quizás ser libre del yugo de ser mujer dominada, y por eso al enviudar dejó Valparaíso y se fue a Antofagasta buscando mejor fortuna, luego vino la guerra, unos años en Lima, para al final morir muy joven en Santiago”.

A través de un recorrido que va desde los puertos salitreros hasta los campos de batalla que marcaron la historia de Sudamérica, La costurera de la calle Lamar reivindica el papel de las mujeres en la guerra. La novela se conecta con debates actuales sobre memoria, identidad y reconocimiento, mientras retrata un hito clave en la historia de Chile.

Con una prosa sensible y una sólida reconstrucción de época, Irene Padilla construye un relato que atraerá tanto a lectores de ficción histórica como a quienes disfrutan de las grandes historias protagonizadas por mujeres. 

La costurera de la calle Lamar es un relato sobre la guerra y sus heridas, pero también sobre la determinación, la pasión y la fuerza de una mujer que se negó a aceptar el lugar que su tiempo le había impuesto.

Irene Padilla Arriagada (Santiago, 1981) es periodista por la Universidad de Chile. Amante de la historia desde su niñez, a través de la ficción literaria, se ha propuesto traer a la actualidad los testimonios de mujeres de distintos siglos. 

Publicó las novelas Cartas al mar (Planeta, 2022) que abordó la vida de Isabel Riquelme, madre del prócer de la independencia, Bernardo O’Higgins, y Cora 1931 (Cuarto Propio 2024) que narra el femicidio de la pediatra chilena Cora Mayers Glehy. La costurera de la calle Lamar, es su tercera novela.

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