Los seleccionados se unirán para vincular el lado científico y artístico en la exhibición Lo que persiste.
La muestra se encuentra bajo
la co-curaduría de Dagmara Wyskiel y Carlos Rendón, directora y encargado de
vinculación de la Bienal SACO respectivamente, y reúne una composición de
cortometrajes que se conectan bajo la temática central de la nueva edición.
“Cada obra expresa de forma distinta sobre las ideas centrales de esta convocatoria, que invitaba a hablar de lo invisible, de lo que está oculto, lo que parece no estar pero sí está. Estas piezas abordan las rencillas político-territoriales de Chile con sus vecinos; la muerte a través de la animación 3D;la intervención del movimiento en imágenes anónimas; poesía audiovisual con influencia asiática; y la conexión entre los ecosistemas y la muerte.
Son piezas que juegan con esta idea
de que lo posible e imposible se pueden relacionar”, expresa el co-curador de
la instancia, Carlos Rendón.
La jaula azul es una de ellas, creada por Cristián Tàpies, chileno residente en Corea del Sur. Para el artista, esta creación aborda los conceptos “Jaula de hierro” y “Modernidad líquida” de los filósofos Max Weber y Zygmunt Bauman. El primero, se refiere a la racionalización de la sociedad actual, que limita nuestra libertad individual; el segundo, alude a un espacio donde las fronteras son más difusas y las estructuras más flexibles.
“Esta dualidad entre la aparente libertad y la realidad del control apunta a
una crítica contemporánea a la sociedad digital, resaltando la necesidad de una
mayor conciencia y reflexión sobre cómo interactuamos con esta nueva realidad y
cómo ella afecta nuestra autonomía y pensamiento”, cuenta Cristián, quien
espera que los espectadores puedan interpretar de múltiples formas su trabajo y
conectar de manera sensible con la obra para dar paso a reflexiones tanto
personales como colectivas.
Dos cortos que tienen como tema central la muerte también formarán parte de la exhibición. Carne y hierro, de Felipe Ulloa, explora la conexión entre la materia y la subsistencia, dando un espacio para relatos y experiencias oníricas que, aunque carecen de veracidad literal, capturan el peso de nuestras vivencias inefables.
Sobreviven los huesos, de Gonzalo Aguirre, se produjo en el
Humedal Pachingo, ubicado en la región de Coquimbo, y propone una expresión de
las situaciones del término de la vida que se observan en este hábitat, desde
una perspectiva macroscópica y microscópica.
Por otro lado, Imágenes
huérfanas del artista visual Nelson Vargas, es el resultado de los
ejercicios del Taller de Cine Experimental de la Facultad de Artes de la
Universidad de Chile, que utiliza imágenes que se vuelven a resignificar
mediante la pintura, creando una sintonía con el lenguaje audiovisual.
Por último, Diego Véliz, presentará por primera vez en una bienal de arte contemporáneo la obra Concordia, pieza que habla sobre la relación limítrofe entre Chile y Perú, abordando la separación de territorios luego de la Guerra del Pacífico ocurrida en 1883.
Al respecto, el artista señala que “Concordia es
un primer acercamiento cinematográfico a un periodo marcado por el quiebre. Las
motivaciones para iniciar un proyecto que me permitiese abordar este tema,
están ligadas al deseo que tenía de realizar un trabajo a partir de material
preexistente, lo que quise llevar un poco más allá de la relación archivo igual
imagen”.
Conoce más los artistas en el apartado Ecosistemas oscuros, donde también podrás encontrar más detalles sobre la Bienal SACO1.2 que se realizará a partir de junio reuniendo a estos y otros artistas a nivel nacional e internacional.
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