Como una especie de infiltrado, el sociólogo Fernando
Cruz, narra las conversaciones de un grupo de amigos en una noche de fiesta que
no termina de la mejor manera.
“Una voz potente, que tiene humor, que tiene rabia,
que tiene deseo y es extremadamente contemporánea. Hay una fascinación con el
mundo zorrón. La voz suena, tiene vibra y es chilena.
Hubo momentos en que me reí a gritos”, afirmó el escritor y cineasta Alberto Fuguet (“Mala Onda, “Tinta Roja”), luego de leer “Caña Moral”.
Aunque se trata de un libro de ficción, seguramente,
muchos de los diálogos parecen ser conocidos y, según el autor, en ciertos
momentos, él mismo fue como uno de los personajes de la novela.
La historia se cuenta en una noche en la que el
éxtasis baja todas las barreras del pudor, que podría haber cubierto la
realidad de los millennials de clase alta que la protagonizan.
“Con una cerveza importada en la mano, Valdés le
aseguraba a Schmidt que esta fiesta era la rubiedad encarnada”, narra el libro
que expone las vidas de un grupo de adultos con plata, que carretean, salen, lo
pasan bien, cometen errores, pero que no se quedan pegados en nada, aún cuando
haga algo irreflexivo que los lleve a arrepentirse.
“Es un libro que genera una crítica social casi
cinematográfica, donde vemos calle, sangre, amigos, una profunda reflexión sobre
la moral y que caracteriza muy bien las relaciones masculinas”, afirma la
escritora Macarena Araya Paisajes (“No habrá muerte. Aquí terminará el
cuento”), sobre la novela que expone esa cohesionada amistad que se vive en la
clase alta.
“Caña Moral”, de Ediciones Filacteria, ya está disponible en librerías como Qué Leo, en el sitio web de la editorial y también en librerías mexicanas como Gandhi y El Sótano.
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