martes, 22 de enero de 2019

Reeditan libro Maldito gato de Juan Emar.


Juan Emar, seudónimo de Álvaro Yáñez Bianchi, irrumpió en la escena artística nacional asociado al grupo Montparmasse, formado por Henrriette Petit, José Perotti, Luis Vargas Rosas, Manuel y Julio Ortiz de Zárate.  Esta fusión de intelectuales se constituyó en el principal promotor de los cambios que experimentaría la plástica nacional en la década del veinte.

Al regresar de París, cuna de los vanguardistas latinoamericanos, comenzó a emplazar la -a veces atenuada- revuelta contra la institucionalidad artística chilena desde el diario La Nación, propiedad de Eliodoro Yáñez, su padre.

Así, la masiva tribuna del periódico liberal acogió las Notas de Arte (1923-1925) para permitirle a Emar proclamar la necesidad de ruptura con el criollismo, que dominaba tanto la literatura como las artes plásticas en el anquilosado medio nacional.

A través de sucesivas notas firmadas por él y/o sus representantes, fueron explicados los fundamentos de la protesta vanguardista que encabezaba. Luego de esta actividad, el autor desapareció del ámbito público por casi diez años.

Aunque la obra literarios de Juan Emar, respondió a una evolución propia que empezó con el inédito "Torcuato" (1917), no fue sino hasta 1935 cuando comenzó a disputar territorio dentro del medio local. Durante ese año aparecieron Miltín 1934, Un Año y Ayer.

Estas tres novelas desafiaron los códigos de representación del realismo dominante, al soportarse en estructuras fragmentarias y alegóricas. Éstas incluyeron, además, principios propios del cubismo y del futurismo europeo que las acercaron decididamente tanto a los planteamientos constructivistas, como también al creacionismo de Vicente Huidobro.

Asimismo, los temas se desplegaron en amplios espectros, colmados de humor negro, ocultismo, inconsciente y erotismo. Más tarde, en 1937, apareció Diez, libro que vino a confirmar la radicalidad de su propuesta artística

 Incomprendido por la crítica de ese entonces, no fue sino hasta las décadas de los setenta y ochenta cuando tímidamente comenzó su rescate. Su obra reapareció bajo el rótulo de surrealista, kafkiana o incluso proustiana.


De esta época es Maldito gato, reeditado por LOM EDICIONES, que es una muestra espléndida de la vanguardia literaria chilena de la primera mitad del siglo XX.

En ella, Juan Emar, su autor, emplea en el relato un conjunto de elementos formalmente figurativos, a partir de los cuales lleva a cabo una dislocación extrema del tiempo, el espacio y el sentido. Se genera así una antirrealidad donde lo onírico, lo metafísico y lo simbólico permiten instaurar un nuevo estatuto de verosimilitud.


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