Una
adolescente se suicida como forma de protesta política. Su padre se recuesta en
su cama y, siguiendo sus últimas instrucciones, deja pasar el tiempo. Por dos
años, su casa y su cuerpo son tomados por las plantas e insectos.
Bajo esta
premisa, el texto invita al público a reflexionar sobre muchos temas que nos
aquejan como sociedad: "Deberíamos dejar de trabajar por dos años y ver
qué pasa, me dijo. Nosotras, las plantas, venimos de antes. Nosotras, las
plantas, permaneceremos después. Ese texto es decidor para analizar la auto
explotación a la que nos sometemos, la falta de perspectiva que obtura nuestras
miradas sobre el presente y nuestras proyecciones sobre el futuro", señala
su dramaturgo y director, Ignacio Tamagno.
En ese
sentido, “Póstuma” tiene relación con la renuncia, proponiéndola como una
alternativa: la renuncia no a la vida, sino a determinados modos de vivir en
una sociedad violenta. También a "la soberbia del ser humano como
supremacía, entendiendo que el mundo es mucho más que la convención que
nosotros nos hemos inventado de él", sentencia.
Siguiendo
la línea de investigación abierta por el director argentino en creaciones
anteriores, el montaje trabaja la idea de una obra-instalación. En este
sentido, la obra sitúa a más de 50 plantas en escena, que envuelven al actor
como un ser vivo más, en un clima de ensoñación post-humana.
En esta
experiencia escénica inmersiva, de estética minimalista, se crea un relato
cargado de potencial poético que apela fuertemente a la sensibilidad e
imaginación de cada espectador e invita a disfrutar de las posibilidades
performáticas de la palabra, la sonoridad, la escucha y la soledad en escena.
“Es un
texto que transita de forma poética en muchos temas, tiene esa belleza de la
palabra que uno se deja llevar. La relación con las plantas para mí tiene que
ver fundamentalmente con la paciencia, ver que el paso del tiempo no es algo
perdido, sino un aprendizaje”, comenta su protagonista, el actor Freddy
Araya.
Por
último, la obra invita a renunciar a determinados modos de vivir, imagina
nuevos devenires, nuevas interconexiones y nuevas escuchas: “La obra plantea
temas universales, traspasa los países en que vivimos y dialoga con los
regímenes mundiales que agotan y oprimen las posibilidades de vida.
Entonces en la obra hay algo de parar la máquina, hacer un abandono
de tareas, la renuncia como posibilidad política frente a una actualidad donde
las perspectivas de futuro parecen agotadas”, finaliza Tamagno.
Las funciones serán del 5 al 27 de abril, viernes y sábado a las 21 horas y el domingo a las 20 horas, Entradas en gam.cl
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