viernes, 6 de marzo de 2026

Andrea Chignoli, montar QUE SE ACABE TODO

Una vez apagadas las luces del set, la película nace de nuevo en la sala de edición. 

En esta oportunidad, esa misión está en manos de nuestra querida Andrea Chignoli, una de las montajistas más brillantes del cine chileno y miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (sí, los mismos detrás de los Oscar).

Andrea, formada en una familia cinéfila, ha estado detrás del montaje de más de 80 proyectos audiovisuales, entre ellos reconocidos títulos como Violeta Se Fue A Los Cielos (Andrés Wood, 2011), Tony Manero (Pablo Larraín, 2008), Joven y Alocada (Marialy Rivas, 2012) y No (Pablo Larraín, 2012), la primera película chilena nominada a los Oscares.

En palabras de ella, “los montajistas acompañamos a los directores a tomar la decisión final de qué quedará en la película. Yo siempre digo que la historia se escribe en tres momentos: en el guion, en el rodaje y en el montaje. El director necesita dialogar y probar con alguien que no tenga el mismo vínculo emocional con el material.

Yo no estuve en el set ni pasé años escribiendo el guion, por lo que tengo una distancia que me posiciona casi como un espectador. Mi labor es acompañar al director a depurar el relato para que llegue de la mejor manera al espectador.”

Entre los múltiples trabajos y roles en la industria cinematográfica, Andrea ha optado por dedicarse exclusivamente al montaje. Sobre esta elección comenta: “Me gustan los trabajos colectivos y el cine es de las artes más colectivas que existen, pero al mismo tiempo me gusta la soledad.

 El montaje es el espacio perfecto donde hay reflexión y soledad, pero dentro de una creación colectiva. En el montaje encontré el espacio donde se conjuga todo lo que necesito.”

“Cualquier director querría trabajar con Andrea por su currículum, pero en su caso, los logros no esconden secretos: su lucidez y sensibilidad son evidentes. A veces puede ser abrumador, porque ella toma el material y tiene una certeza sobre lo que funciona y lo que no. 

Te obliga a un nivel de exigencia alto; te empuja a argumentar y a aclarar tus propias ideas.”, cuenta Moisés Sepúlveda, director de Que Se Acabe Todo.

MONTAR QUE SE ACABE TODO

Andrea se sumó al proyecto hace casi 10 años, mientras Moisés trabajaba una de las primeras versiones de guion. Cuando en vísperas del Greenlight se optó por grabar la película en planos secuencia, se barajó la idea de prescindir de la montajista.

“No era tan obvio que el montaje debía recaer en alguien externo, pensamos que quizás bastaba con pegar un plano al otro. Sin embargo, decidimos revisar el material con alguien de la expertise de Andrea Chignoli.

Es un privilegio tenerla para evaluar, y comprobar que, si se podía mejorar el material respetando esa puesta en escena continua donde las elipsis ocurren en el set.”, explica Moisés.

Un par de semanas después de concluir el rodaje, Andrea recibió las primeras imágenes de Que Se Acabe Todo. “Quedé fascinada con el material. Cuando Moisés me contó que quería hacer una película sobre un fraude financiero, pensé que sería difícil. Pero logró explicarlo de una manera divertida, con un punto de vista y mucho humor. Me sorprendió mucho ver el primer armado; incluso siendo largo, la película se sostenía.

Creo que Moisés se ganó un premio con la puesta en escena y la dirección de actores; logró simplificar y hacer accesible un tema que es bien árido.”

El montaje de una película como esta tiene una naturaleza diferente a proyectos en los que Andrea ha trabajado antes, como fueron las 500 horas de material de archivo para No, o el relato anacrónico de Violeta Se Fue A Los Cielos. En Que Se Acabe Todo “ha habido montaje, pero tratamos de hacerlo de una manera que casi no se noten los cortes. 

Estamos depurando la historia para darle mayor ritmo y sacar lo que no ayude a la trama central, pero manteniendo el estilo original de Moisés: un relato fluido con una cámara en movimiento”, cuenta Andrea.

Esta película comenzó a editarse en nuestras oficinas de Santiago y actualmente se está trabajando en Limache, donde Andrea vive y trabaja. La semana pasada, Moisés estuvo allá en una suerte de pequeña residencia, para trabajar la obra

“Ella vive en medio de la naturaleza, rodeada de cerros, con un clima hermoso y un lugar soñado para concentrarse. Fue un retiro de tres días de inmersión total, donde el montaje seguía presente incluso en los desayunos y las comidas.”, recuerda el director.

“Moisés es entusiasta, optimista y creativo. Creo que su pasado como mago lo ha ayudado mucho en esta película donde hay varios trucos; tiene una mirada muy original. Ha sido un regalo trabajar con él y con Pancho (Hervé), es un productor que apoya mucho, muy razonable y creativo”, comenta Andrea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

PELÍCULA | Largo viaje

  Considerada una de las piedras angulares de la cinematografía chilena, Largo Viaje (1967) es un relato crudo y profundamente conmovedor qu...