jueves, 19 de marzo de 2026

El poder de los libros en un niño: panoramas gratuitos más allá del mall

 Por Geraldine Jara, directora de la carrera de Educación Parvularia UNAB.

Cada fin de semana Muchas familias repiten el mismo pequeño ritual: ¿Pensar en qué hacer juntos? Era el cine. Salir a comer. Pasear por el mall. Casi siempre pensando en los más pequeños, suele aparecer la juguetería. Lo que hará desaparece, aunque debería, es una librería o una biblioteca.

Sin embargo, enseñar que los espacios de libros también son un panorama, es una de esas decisiones educativas silenciosas que pueden marcar la vida cultural de un niño y una niña. Pues no nacen pensando que un libro es fascinante, lo aprenden.

Ocurre cuando ven a un adulto abrir un libro con curiosidad, cuando escuchan una historia en voz alta, Cuando reciben un libro envuelto como regalo importante. Y también lo aprenden cuando descubren que entrar a un lugar lleno de libros puede ser tan emocionante como entrar a una juguetería.

Hay algo casi mágico en ese momento, caminar entre las estanterías, sacar un libro, hojearlo lentamente, mirar las ilustraciones, elegir otro. Para un niño y una niña ese gesto puede ser tan exploratorio como elegir un juguete.

 Un libro también es un objeto de juego, propone mundos, personajes, preguntas, misterios. La diferencia es que ese juego ocurre en la imaginación, Posterior amiga de la creatividad.

Por eso, cuando las familias incorporan los espacios culturales de lectura como parte de los panoramas de fin de semana están enseñando algo más profundo que la lectura, están transmitiendo una relación cultural con los libros, están diciendo sin decirlo, aquí hay algo valioso. 

Los niños están mirando e imitando constantemente a sus padres, lo que ellos no valoran, ellos tampoco lo harán.

La buena noticia es que en Chile existen cada vez más espacios culturales gratuitos donde los niños pueden encontrarse con los libros desde muy pequeños. En Santiago, por ejemplo, la Biblioteca de Santiago se ha convertido en uno de los lugares más fascinantes para niños y niñas.

Allí funciona la conocida Guaguateca de la Biblioteca de Santiago, un espacio especialmente diseñado para bebés y primera infancia, donde los más pequeños pueden explorar libros, texturas e imágenes en un ambiente pensado para el juego y el descubrimiento temprano de la lectura. 

También está la biblioteca del Centro Cultural Gabriela Mistral GAM, en pleno centro de la ciudad, un lugar abierto donde las familias pueden sentarse a leer, recorrer exposiciones o participar en actividades culturales.

Otro espacio relevante es la BILIJ - Biblioteca Interactiva Latinoamericana Infantil y Juvenil, un proyecto cultural dedicado especialmente a acercar la literatura infantil y juvenil a niños, niñas y jóvenes, con una mirada latinoamericana y comunitaria.

Fuera de Santiago también existen iniciativas inspiradoras. En el sur, el Centro Lector de Osorno se ha convertido en un espacio dedicado a promover la lectura en la comunidad, con actividades para niños, mediadores y familias que buscan acercarse a los libros desde la experiencia y el encuentro.

En la región de Valparaíso, el Parque Cultural de Valparaíso organiza con frecuencia actividades gratuitas de lectura y cultura para niños y jóvenes. Y más al sur, la Biblioteca Regional de Los Lagos es un ejemplo de cómo una biblioteca pública puede transformarse en un verdadero centro de encuentro familiar.

Todos estos lugares comparten una idea fundamental: los libros no son solo material escolar. Son objetos culturales que pueden habitar la vida cotidiana de las familias. No les dejemos la tarea solo a la escuela y al jardín infantil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Presentan la muestra “Historias en femenino: precursoras de la pintura chilena (1860-1930)

Entre el 27 de marzo y el 26 de julio, en la Casa Museo Santa Rosa de Apoquindo se exhibirá esta exposición que reúne pinturas perteneciente...