En el contexto de la LXII
Expedición Científica Antártica (ECA 62) organizada por el Instituto Antártico
Chileno (INACH), la biotecnóloga Bella Romero Ortega, tesista del Programa de
Doctorado en Evolución y Ecología de la Universidad Austral de Chile (UACH),
junto al Dr. Sigisfredo Garnica del Laboratorio de Micología de esa misma casa
de estudios, participaron en su primera campaña en Antártica para estudiar la
diversidad de hongos presentes en las islas Shetland del Sur.
El trabajo forma parte del
proyecto DT_16-25, financiado por el INACH a través de su Concurso de Apoyo a
Tesis de Postgrado, titulado “Estructura y funcionalidad ecológica de las
comunidades de hongos en las islas Shetland del Sur: infiriendo procesos ecológicos
subyacentes al ensamblaje de comunidades en un gradiente de escala espacial”.
Su objetivo principal es
determinar los procesos ecológicos que definen la formación y la organización
de las comunidades de hongos presentes en estas islas antárticas.
Bella Romero explica que en
ecología existen dos grandes tipos de procesos que explican cómo se estructuran
las comunidades biológicas. Por un lado, están los procesos deterministas,
asociados a factores ambientales como el pH del suelo, la temperatura o la
humedad, así como a las interacciones entre las distintas especies.
Por otro, se encuentran los
procesos estocásticos, que ocurren de manera más aleatoria, como la dispersión
de esporas por el viento o eventos de colonización y mortalidad que no dependen
directamente de las condiciones del ambiente.
“Lo interesante es que estos
procesos pueden tener distinta importancia, dependiendo de la escala espacial:
pueden actuar de manera diferente a nivel local, entre islas o incluso entre
continentes.
Es importante estudiarlo
porque los hongos representan uno de los grupos más diversos y abundantes en la
Antártica, pero todavía conocemos muy poco sobre cómo se estructuran sus
comunidades en este ecosistema extremo”, señala la joven investigadora.
En esa línea, el Dr. Garnica
destaca la relevancia del estudio que están desarrollando: “dado que aún existe
un conocimiento limitado sobre la diversidad fúngica real del Continente
Blanco, este trabajo busca generar un avance significativo en el área de la
micología, tanto a nivel nacional como internacional”, afirma.
Durante la campaña, el equipo
realizó muestreos de suelo y de sedimentos en las islas Decepción, Livingston y
Rey Jorge, tanto en ambientes costeros marinos como en lacustres.
En cada sitio se recolectaron
muestras de diversos sustratos que posteriormente serán analizadas mediante
técnicas moleculares y de cultivo, con el objetivo de identificar la diversidad
de hongos presentes.
Junto con la recolección de
muestras, los investigadores registraron variables ambientales que permitirán
evaluar la influencia de los factores deterministas frente a los procesos más
aleatorios en la formación de estas comunidades.
El trabajo en terreno resultó fundamental, a
que cada isla presenta condiciones ambientales particulares, lo que permitirá
comparar cómo varían las comunidades fúngicas entre distintos contextos
ecológicos.
Primeros pasos en
Antártica
Para la estudiante de
doctorado, esta fue su primera campaña en la Antártica, una experiencia que se
extendió por cerca de 20 días de trabajo en terreno.
Según relata, se trató de una
instancia científica y humana profundamente enriquecedora, ya que permitió
obtener muestras de sedimentos de alta relevancia ecológica a lo largo de
gradientes ambientales críticos, fundamentales para estudiar los efectos del
cambio climático en estos ecosistemas extremos.
“Fue mi primera vez trabajando
en la Antártica y fue una experiencia profundamente impactante, tanto a nivel
profesional como personal. Trabajar en un ambiente tan extremo implica
adaptarse constantemente a las condiciones climáticas y logísticas, pero al
mismo tiempo es un privilegio poder investigar en uno de los ecosistemas más
prístinos del planeta.
Me permitió comprender en
terreno la magnitud de los procesos ecológicos que estudiamos en el
laboratorio”, comenta.
Por su parte, el Dr. Garnica
agradeció al INACH por facilitar el desarrollo de investigación micológica en
ecosistemas extremos, así como al personal de la embarcación Karpuj y
de la base científica “Profesor Julio Escudero” por su apoyo logístico en
terreno.
Finalmente, el equipo señala
que esta investigación no solo fortalece la comprensión de la diversidad
fúngica antártica, sino que también contribuye a posicionar la investigación
nacional en un ámbito científico aún escasamente explorado.
A futuro, buscan dar
continuidad a esta línea de estudio en ecología de hongos antárticos,
profundizando tanto en los procesos que estructuran sus comunidades como en su
potencial biotecnológico.
En ese contexto, Garnica
evalúa postular a fondos concursables de mayor envergadura que permitan ampliar
el alcance de la investigación hacia zonas aún más extremas y menos exploradas,
particularmente en áreas cercanas a la península Antártica.
El objetivo es consolidar una
línea de trabajo a largo plazo que combine investigación ecológica de frontera
con la prospección de compuestos y adaptaciones de interés biotecnológico.
El Instituto Antártico Chileno
(INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con
plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter
científico, tecnológico y de difusión.
El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).

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