La nueva producción recupera,
además, uno de los rasgos que atraviesan buena parte de la obra del reconocido
productor ejecutivo: una cuidada identidad visual y una selección musical capaz
de convertirse en protagonista.
Basada en la aclamada novela
bestseller de Bret Easton Ellis, la serie sigue a un grupo
de privilegiados estudiantes de último año de una exclusiva
escuela preparatoria mientras exploran la identidad, el sexo,
los celos y la obsesión, así como los peligros que se
esconden bajo la superficie de la adolescencia estadounidense.
En el centro de la historia
está Bret (Igby Rigney), un aspirante a escritor con gran capacidad
de observación, cuya realidad empieza a desmoronarse con
la llegada de Robert Mallory (Homer Gere), un nuevo estudiante misterioso
y magnético.
Su incorporación,
justo antes de su último año escolar, coincide con el creciente
terror generado por “The Trawler”, un
asesino serial que tiene
como objetivo a adolescentes por toda la ciudad.
Bret está acompañado
por su círculo social de élite, formado por Susan Reynolds (Kaia
Gerber), Debbie Schaffer (Hayes Warner) y Thom Wright (Graham Campbell), un
grupo glamoroso con una dinámica compleja, inmerso en una vida
de lujo, belleza, fiestas y excesos.
La promesa de su juventud
contrasta con el mundo oscuro y cínico de los adultos que los rodean: Terry
Schaffer (Wes Bentley), Liz Schaffer (Evan Rachel Wood) y Steven Reinhardt
(Jordan Roth).
Desde sus primeros minutos,
Fragmentos, de FX, deja en claro que la música tendrá un papel fundamental en
la construcción de su universo. Let’s Go All The Way, el recordado éxito que
llevó al dúo de new wave Sly Fox a los rankings en los años 80, acompaña el
tráiler de la serie en un remix que funciona como mucho más que una elección
estética.
En el universo de Ryan Murphy,
las canciones también cuentan historias: ayudan a definir una época, construir
una atmósfera y, sobre todo, conectar a los personajes con el mundo que los
rodea. Una fórmula que el productor ejecutivo convirtió en una de las señas de
identidad de sus grandes éxitos.
En 2009, Glee sorprendió al
público con una historia centrada en un particular club de canto de una escuela
secundaria. Desde su estreno, la serie siguió las aventuras y desventuras de un
grupo de personajes carismáticos, moviéndose con naturalidad entre la comedia
más aguda y el drama, mientras abordaba distintas problemáticas sociales. Pero
fue al final de su primer episodio cuando Glee dejó en claro que la música
sería mucho más que un elemento secundario: sus protagonistas interpretaron una
versión de Don’t Stop Believin’, de Journey, en una escena que se convertiría
en uno de los momentos más recordados de la serie.
A partir de ese momento, la
serie se convirtió en un verdadero fenómeno, cosechando el reconocimiento de la
crítica y numerosos premios, entre ellos los Emmy® y los Golden Globes®, pero,
sobre todo, conquistando al público.
Glee trascendió la pantalla y
dio lugar a giras, álbumes, DVD e incluso videojuegos, convirtiéndose en una
presencia imposible de ignorar. Su gran acierto fue transformar canciones de
distintas épocas, tanto clásicas como contemporáneas, en el motor de una historia
que conectó con toda una generación.
La combinación de drama y
música convirtió a Glee en una expresión de una de las grandes pasiones de Ryan
Murphy: su fascinación por la cultura pop y por aquellas canciones y fenómenos
que forman parte del imaginario colectivo.
En la serie, esa mirada se
tradujo en una manera particular de utilizar la música popular como recurso
narrativo, capaz de acompañar a los personajes, definir momentos clave y
conectar la historia con el público.
El interés de Murphy por
explorar nuevas formas de integrar la música en sus producciones lo llevó a
trasladar esta fórmula a su siguiente gran éxito, una propuesta radicalmente
diferente de Glee a American Horror Story, de FX.
Estrenada en 2011, American
Horror Story, de FX, es una serie antológica que redefinió el género a través
de temporadas independientes que exploraron escenarios tan inquietantes como
una casa marcada por los asesinatos, un aquelarre de brujas, un circo de
fenómenos, un hotel embrujado o un mundo al borde del apocalipsis.
Sin embargo, hay un elemento
que se mantiene constante a lo largo de sus distintas entregas: el papel
central de la música. Lejos de funcionar únicamente como acompañamiento, las
composiciones y canciones elegidas contribuyen a construir la atmósfera, marcar
el tono y reforzar el universo de cada historia, hasta convertirse, en muchos
momentos, en un personaje más dentro de la serie.
Esta mirada también consolidó
la colaboración de Ryan Murphy con el compositor Mac Quayle, quien se incorporó
a la serie en su cuarta temporada y se convirtió desde entonces en uno de sus
principales colaboradores musicales.
Con la música como uno de los
elementos fundamentales de las producciones de Ryan Murphy, no sorprende que
Fragmentos, de FX, también cuente con un equipo musical de primer nivel. La
serie incorpora canciones originales compuestas por la estrella del pop y
artista nominado al Grammy® Troye Sivan, junto al cantante y compositor Leland,
nominado al Golden Globe®.
A este dúo se suma Hayes Warner,
una joven artista pop en ascenso que, además de aportar música original a la
serie, hará su debut como actriz interpretando a Debbie Schaffer, la novia de
Bret.
La incorporación de figuras de
la música a sus producciones es, de hecho, otra de las marcas distintivas del
universo de Ryan Murphy. La fórmula puede rastrearse desde la participación
especial de Demi Lovato en Glee y la incorporación de Ariana Grande a Scream
Queens, hasta el extenso desfile de artistas que pasaron por American Horror
Story, de FX, entre ellos Patti LaBelle, Adam Levine y Lady Gaga.
Por eso, no debería sorprender
que, en medio de alguno de los momentos más impactantes, inquietantes o
provocadores de Fragmentos, de FX, una canción del pasado o un éxito actual
termine resonando en la cabeza de los espectadores.
Después de todo, a lo largo de
su carrera, Ryan Murphy convirtió la música en mucho más que un acompañamiento:
en una pieza fundamental de su manera de contar historias y, sin dudas, en uno
de los ingredientes de la fórmula que lo convirtió en uno de los productores
más reconocidos de la televisión.
Los primeros cinco episodios
de nueva serie de FX, Fragmentos, ya están disponibles exclusivamente en
Disney+, con estreno de nuevos episodios cada jueves a las 12 a. m.
Los controles parentales de
Disney+ garantizan que la plataforma sea una experiencia
de streaming adecuada para todos los miembros de la familia. Los
suscriptores pueden crear perfiles protegidos por un PIN y establecer, para
determinados perfiles, límites de acceso basados en la clasificación del
contenido.
Sobre DISNEY+ en América
Latina
En América Latina, Disney+ es
el servicio de streaming que brinda acceso a la más amplia propuesta
en streaming con entretenimiento para todas las edades, incluyendo
películas, series, eventos en vivo y otros contenidos de Disney, Pixar, Marvel,
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