Por Jorge Pujado Torres.
"El cielo cae despacio”
plantea la metáfora del atardecer como tristeza, y la tristeza como espacio de
duelo.
En esta puesta en escena de
danza contemporánea, que tuvo su primera temporada entre el 31 de julio y el 9
de agosto pasado en la sala Isidora Aguirre de la Estación Mapocho como parte
del ciclo de artes escénicas Escenas de Invierno de Santiago Off, toda tristeza
es el cuerpo aprendiendo a despedirse y todo atardecer, es una forma de duelo
que el cielo practica y transita a diario.
Sus nueve intérpretes
construyen paisaje y lo habitan a partir de la energía emocional que las
moviliza, en diálogo de experiencias que se acopian.
El proceso creativo de la Compañía Herederas y el director invitado, Javier C.
Lecaros,
nace de una pregunta por cómo construimos nuestro propio atardecer, al que
conciben más que fenómeno natural como estado de percepción, que deriva en el
abandono, en una despedida única e irreversible que se reedita, pero no se
replica, al día siguiente.
“El cielo cae despacio” se erige desde el testimonio que transmuta en materia
escénica. El cuerpo, los nueve cuerpos, funciona(n) como territorio de memoria
y como materia en construcción, donde se proyectan matices e intensidades
diversas.
Los relatos íntimos son
recogidos y traducidos al cuerpo, transformándose en movimiento, presencia y
energía con interpretaciones que aúnan rigor técnico y emocionalidad
interpretativa.
La experiencia individual
diluye progresivamente sus límites, presentado una identidad sin forma como
materia escénica y una emoción proyectada sobre un paisaje común. Lo íntimo se
vuelve colectivo.
Desde el diseño lumínico se
propone el uso de colores que potencian el ocaso, la
diagonalización de la imagen con la entrada de luz constante, y el panorama
como
profundidad espacial.
Con inspiraciones estéticas
del Folk Horror y su relación con la
naturaleza y lo ritual, se crea un espacio escenográfico móvil, rústico, teñido
de sepia,
abriendo paso a un universo onírico y surrealista. Es el cuerpo convertido en
nube, en
viento, en noche.
del potrero. Es el colectivo intentando sostenerse, liberarse, invitando a la luna.
El devenir de los siete momentos que la conforman muestra el avance temporal, narrativo y situacional desde una perspectiva contemplativa y edificadora. Asistimos a una obra en la que contemplamos la desaparición sin apartar la mirada de la caída. Es una invitación a descubrir que la tristeza es un espacio donde las cosas comienzan a transformarse.
Ficha artística
Intérpretes creadoras:
Compañía Herederas: Paulina González, Vanessa Hernández,
Elizabeth Tejo, Murielle Rojas, Kari Navarrete, Nicole Araneda, Camila Sarabia,
Milena
Bralic, Paula Guzmán.
Composición musical: José Tomás Molina. Dirección general & Diseño integral: Javier C. Lecaros, Colectivo Irreverentes.Registro visual: Carlos Contreras.

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