El análisis, publicado en la
prestigiosa revista internacional Astronomy & Astrophysics, fue liderado
por Matilde Coello-Guzmán como autora principal y permitió observar, por
primera vez, el comportamiento inestable del viento solar a menos de 0,1 unidad
astronómica (UA) del Sol.
La académica del Departamento
de Física Usach contó con la participación de Víctor Pinto, quien también es
parte del Departamento de Física Usach, y la colaboración de Roberto Navarro,
de la Universidad de Concepción, y Pablo Moya, del grupo Planets del Departamento
de Física de la Universidad de Chile.
Un viento
solar más "joven" y menos conocido
El viento solar es el flujo
constante de partículas cargadas que el sol expulsa hacia el espacio. Su
comportamiento a la altura de la Tierra a una distancia conocida como 1 UA es
bien conocido gracias a décadas de mediciones.
Lo que hasta ahora era mucho
más difícil de observar era cómo se comporta ese mismo viento solar recién
salido del sol, antes de que el viaje por el espacio termine de moldearlo.
"Para los iones del viento solar que se encuentran a 1 unidad astronómica de distancia, los tipos de inestabilidades presentes son bien conocidos gracias a la gran cantidad de mediciones que ha sido posible hacer en las últimas décadas.
Gracias a los
datos novedosos de la sonda Parker Solar Probe, pudimos extender esa
caracterización a la región cercana al Sol", explicó Matilde
Coello-Guzmán.
El estudio se concentra en las
llamadas inestabilidades del plasma: procesos físicos que limitan los estados
posibles de este gas ionizado, transfiriendo energía desde la agitación térmica
de las partículas hacia oscilaciones en los campos electromagnéticos que las
rodean.
Los resultados muestran una
diferencia clave respecto a lo que ocurre cerca de la Tierra. "Comprobamos
predicciones teóricas que indicaban que cuando la presión magnética es más
fuerte que la presión cinética, las inestabilidades que se producen deberían
ser de propagación paralela.
Encontramos una diferencia
clara con la situación que ocurre a 1 UA, donde los efectos cinéticos dominan
sobre los magnéticos, privilegiando inestabilidades de tipo oblicuo",
detalló la investigadora Usach.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo combinó predicciones de la teoría cuasilineal con cálculos numéricos que permiten estimar los umbrales de presión cinética, magnética y energía libre en que se activan estas inestabilidades, integrando así el análisis de observaciones satelitales directas con la teoría física pura, dos enfoques que suelen desarrollarse por separado.
El equipo espera que estos
resultados contribuyan a una caracterización macroscópica más completa del
viento solar y posicionan a la ciencia chilena en el debate internacional sobre
física del clima espacial.
La experiencia, además, dio pie a nuevas colaboraciones internacionales, en el marco de las cuales el equipo ya está indagando en otros procesos termodinámicos que regulan el viento solar en las cercanías del Sol.
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