Esta obra, escrita en
1890 por el dramaturgo belga Maurice Maeterlinck, principal exponente del
teatro simbolista, dirigida y adaptada por la actriz e investigadora Patricia
Artés Ibáñez, se monta por la Escuela de Teatro de la Universidad de Valparaíso
en el marco del Programa de Apoyo a Teatros Universitarios, financiado por el
Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Entrada liberada,
reserva de cupos en el Instagram @escuelateatrouv.
Un grupo de ciegos y ciegas
viven en un asilo. Van de paseo a un bosque con un sacerdote anciano que los
guía, hasta que en un momento dejan de escucharlo y quedan a la deriva.
Perdidos, desconfiados, solos, entablan un diálogo donde la desorientación y el
mal augurio son la estancia en la quietud del camino.
Equipo
La dirección y adaptación fue
realizada por Patricia Artés; la asistencia de dirección por Camila Flores; el
elenco lo componen Katty López, Javiera Vilches, Juan Esteban Meza, Pascal
Gaete, Nicolás Eyzaguirre e Hilanit Pinto; diseño integral por Jose
Peli Farías; universo sonoro por Alejandro Miranda; realización
escenográfica por Willy Luttgue –Taller El Litre; realización de
vestuarios por Julio San Martín; técnica
en sonido por Jorge Yáñez; luminotecnia por Víctor
Cosmelli; diseño gráfico por Álvaro Huirimilla; asistencia de
diseño por Carlos Bustos y Amayra Carreño; asesoría en
maquillaje por Mutaris Avatar y
producción por Christopher Ortega.
Patricia Artés, directora,
señala: “Esta obra, de fines del siglo XIX, resuena mucho con el contexto
actual. Los personajes habitan la pérdida de perspectiva de
futuro, la falta de una salida, la ausencia de la
luz. Sin embargo, a pesar de tener todo en contra, nunca abandonan la idea
de querer encontrar el camino de vuelta a casa”.
“De alguna
manera, con todo lo que estamos viviendo en el contexto
político y social, como equipo nos sentimos interpelados emotiva
e intelectualmente al leer y habitar la obra, buscamos construir
caminos sin una visión de futuro llana, insistir y construir.
Aunque no lo abordamos de
manera directa, la ceguera en Chile evoca la criminalización de la protesta,
la represión estatal en el estallido social, la violencia machista
que sufrió Nábila Riffo. Lo que nos rodea y acontece suma capas de
lectura”.
El público enfrentará actuaciones donde el motor no es la visión, por lo que el cuerpo y la presencia se sostienen desde otro lugar, sin la interacción visual, intérpretes que no cruzan miradas entre ellos ni con el público, pero sí sensibilidades”.
Katty López, intérprete,
detalla: “Hemos trabajado el texto desde sus múltiples aristas, encontrándonos
en el espacio privados de uno de los sentidos que utilizamos de manera más
poderosa, la vista. El encuentro que hemos tenido como elenco ha sido fundamental
no solo para el trabajo de la escena, sino también para la forma de
relacionarnos con el total de la obra, de manera expansiva”.
Javiera Vilches,
intérprete, comparte: “Ha sido muy lindo e interesante el viaje desde
adentro, en la obra, estando siempre en escena y además sin ver. Hay un
reconocimiento desde otro lugar con los actores, las actrices, que ha
sido interesante redescubrir; un espacio seguro para poder entregarnos a
la complejidad de la obra.
La no visión al principio me
daba temor y con el transcurso del proceso nos hemos ido desenvolviendo
más y más, creando un clima de mayor confianza”.
Juan Esteban Meza,
intérprete, reflexiona: “El trabajo con los elencos universitarios tiene
múltiples capas positivas y una de ellas es trabajar con condiciones aptas para
todos; el elenco, dirección, diseño, y los distintos roles
necesarios.
La elección que hace Patricia
del texto es muy atingente, considerando que estamos en un momento
pesimista para las artes, las culturas y otros ámbitos sociales. No sabemos si
el Programa de Teatros Universitarios tendrá continuidad, esa ambigüedad
está muy presente en la obra, donde los personajes no tienen una respuesta
sobre el futuro, no se sabe si están perdidos, si están abandonados.
Estamos tan plagados de
ficciones y grandes discursos que tal vez una gran operación es quitarnos
esas ficciones de encima”.
Hilanit Pinto, intérprete recientemente titulada de la Escuela de Teatro UV, cierra: “Ha sido muy enriquecedor poder trabajar con tres personas que fueron mis profesores en distintos cursos, me siento como una esponja.
Es
mi primera experiencia estando en un proyecto profesional y es un orgullo
la posibilidad de vivir el programa de los Teatros Universitarios.
Ha sido un espacio donde se me ha permitido explorar, escuchar, opinar, aprender y eso se valora mucho. Comencé el proceso siendo estudiante de pregrado y desde ahí he podido crecer y enriquecerme como persona desde las distintas trayectorias en el grupo”.



No hay comentarios:
Publicar un comentario