Ese día, a las 18:00 horas, en
el escenario principal, Mimica conversará junto al reconocido periodista
deportivo Milton Millas. La actividad también contempla firma de libros.
La invitación es abierta a
todo público, ingreso gratuito. www.primaveradellibro.cl
Prologado por el escritor Alejandro
Zambra, el libro recorre desde la primera transmisión radial de Mimica a los
diez años en su natal Punta Arenas, hasta los episodios deportivos y políticos
que marcaron su trayectoria.
Vladimiro Mimica tenía diez años y cantaba
en un programa infantil de Radio Polar cuando Alfonso “Cocho” Cárcamo le
preguntó qué otra cosa sabía hacer. “Puedo relatar fútbol”, respondió. Para
demostrarlo, improvisó la final entre Chile y Argentina del Sudamericano de
1955.
Pasaron quince días y Mimica estaba sobre
la plataforma de un camión, con un teléfono magneto, transmitiendo su primer
partido desde la cancha de la parroquia Cristo Obrero, en Punta Arenas. Allí
narró el gol de “Chamaco” Marín, el primero de una carrera que, pocos años más
tarde, ya lo llevaría a relatar encuentros internacionales.
Setenta años después, aquella escena abre
el recorrido de Tuya, mía, para ti y para mí. Una vida compartida, las memorias
del periodista y relator deportivo magallánico. La frase con que describía la
circulación de la pelota adquiere aquí otro sentido: ya no se refiere al balón,
sino a una historia personal que Mimica entrega a quienes siguieron su voz
durante décadas.
El libro reconstruye su formación en la
radio, el aprendizaje junto a grandes maestros del periodismo deportivo y las
transmisiones que lo llevaron por estadios de Chile y del mundo. En sus páginas
relata sus encuentros con Pelé, Diego Maradona, Zico, Carlos Caszely y otras
grandes figuras del deporte, y personajes que lo marcaron.
También cruza algunos de los episodios más
complejos de la historia reciente del país. Mimica recuerda su detención en el
Estadio Nacional después del golpe de Estado, su salida clandestina de Chile a
través de la cordillera, el retorno a la democracia y su posterior experiencia
como alcalde de Punta Arenas.
En el prólogo, Alejandro Zambra vuelve a
su propia infancia y recuerda cómo él y otros niños grababan en casetes los
relatos de Mimica para escucharlos una y otra vez e imitar su cadencia. Desde
esa memoria personal, reconoce en su voz mucho más que una manera de narrar el
fútbol: una forma de convertir cada partido en una experiencia compartida y de
acompañar la imaginación de varias generaciones.
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