Esta es parte de la fundamentación del jurado
para seleccionar al proyecto “Tijerales”, del arquitecto Rodrigo Santa María
Monckeberg, junto al equipo integrado por Jael Rodríguez y Ariel Carrión, como
ganadores del concurso de ideas para el Pabellón de Chile en la 20° Bienal de
Arquitectura de Venecia 2027.
La 20ª Exposición
Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia 2027 se celebrará del 8
de mayo al 21 de noviembre de 2027, y tiene por título «Do Architecture: For
the Possibility of Coexistence Facing a Real Reality» (Hacer arquitectura: por
la posibilidad de coexistencia frente a una realidad concreta»). Esta versión
será curada por los arquitectos chinos Wang Shu y Lu Wenyu, fundadores del
Amateur Architecture Studio.
El jurado estuvo
compuesto por los arquitectos Sofía Von Ellrichshausen, Enrique Walker
Rosenberg, Fernando Pérez Oyarzun, Matías Klotz Germain, Serena Dambrosio,
Alejandra Celedón Forster y por Alberto Sato, quien fue elegido presidente de
la instancia.
La deliberación,
celebrada el 16 de octubre, analizó durante la jornada los 39 proyectos que
cumplieron con los antecedentes requeridos tanto para el análisis individual
como para la discusión colectiva.
El Ministerio de
las Culturas, las Artes y el Patrimonio notificó hoy al ganador del concurso y
a quienes fueron reconocidos por sus propuestas: el segundo lugar fue para
“Réplica”, de Carolina Sepúlveda; y el tercero fue para “Casuchas del rey y la
red invisible de los Andes”, de Domingo Arancibia Tagle.
Las menciones
honrosas relevaron a “Pelacable: Entramado tectónico desde remanentes
postindustriales”, de Nicolás Villagrán, y en “Escrito en Óxido, Una Vasija
para la Memoria Siderúrgica”, de Anita María Puig.
El proyecto
ganador rescata lo que en Chile se llama “Tijerales”, y de acuerdo con lo
señalado en su formulación “no solo constituye el sistema constructivo formado
por el conjunto de cerchas que coronan una obra, sino que también es el nombre
de la fiesta tradicional, propia de nuestra cultura local, en la que se
celebra el fin de la etapa de obra gruesa de una construcción”.
El responsable de
este proyecto indicó en su propuesta que “tal como plantean los curadores Wang
Shu y Lu Wenyu, el mundo está en un estado cada vez más inestable, y es a
partir de esta declaración que se proyecta un pabellón que está en la búsqueda
constante de la estabilidad: una estructura en un precario equilibrio montada
sobre un territorio inestable, la isla de Venecia”.
El jurado, además
de destacar que esta propuesta releva una práctica propia de la identidad
nacional, señaló que “el vínculo con la condición sísmica del país y con la
inestabilidad planteada por los curadores es lúcido y está bien argumentado.
La estructura de cerchas colgada de la grúa
pórtico es clara, económica y potente: con un sistema básico de
autoconstrucción logra una imagen memorable. Los niveles láser que miden el
desnivel de la isla son un gesto inteligente, y la segunda vida del pabellón
como "cubierta nómade" muestra una visión que va más allá de la
Bienal”.
El ganador
recibirá un premio de $2.500.000. Suscribirá, además, un convenio de
transferencia de recursos para la ejecución del respectivo proyecto curatorial
y del proyecto avanzado de la propuesta arquitectónica, así como para el
desarrollo de todos los aspectos expositivos, editoriales, gráficos o visuales
contenidos en la propuesta seleccionada.
Para el desarrollo de este proyecto, se
contempla la transferencia de recursos por un monto total de $38.000.000
(treinta y ocho millones de pesos chilenos), con cargo al presupuesto
2026.
El año 2027 se celebrará con el seleccionado un nuevo convenio de ejecución, con la finalidad de financiar todos los gastos de producción de obra, traslados, ejecución, montajes y desmontajes de la muestra en Venecia a realizarse en mayo de dicho año.

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