Esa pregunta parece atravesar Bestiario, el proyecto del artista visual Cristian Alarcón Rosas, quien convierte las leyendas y los relatos populares en esculturas tridimensionales que transitan entre lo humano, lo animal y lo fantástico.
Este creador autodidacta desarrolla un universo propio inspirado en la mitología, el folclore y las narraciones orales del sur del país. En vísperas de Halloween, cuando las criaturas fantásticas, los monstruos y las historias de terror vuelven a ocupar vitrinas, pantallas y conversaciones, el trabajo de Cristián ofrece una perspectiva que conecta con una tradición mucho más cercana.
Esas historias que circulan en las
comunidades del sur, transmitidas por generaciones y vinculadas a sus paisajes,
creencias y formas de comprender el mundo.
Del recuerdo infantil a un bestiario contemporáneo.
Su camino hacia la escultura no fue inmediato. Hace aproximadamente una década tomó un curso de efectos especiales que cambió su manera de entender la creación.
“Ahí aprendí a hacer heridas con gelatina y tuve un primer acercamiento al trabajo con látex, moldes y yeso dental. Aunque era algo muy básico, me voló la cabeza entender que con eso tan simple se podían hacer cosas interesantes”, recuerda.
Desde entonces comenzó a experimentar con materiales, ilustraciones, máscaras y colaboraciones con músicos, hasta encontrar en la construcción de criaturas una forma de desarrollar sus intereses visuales y su fascinación por la mitología.La idea de Bestiario surgió cuando decidió llevar ese interés por la mitología chilena hacia objetos tridimensionales.
“De mis primeros recuerdos ligados a la mitología chilena están unos libritos de Chocapic que eran como un recorrido por Chile y sus leyendas. Ahí vi por primera vez dibujos de criaturas como el Pincoy, y me parecía super extraño, medio bizarro, pero maravilloso.
También me marcaron harto las cartas de
Mitos y Leyendas, que rescataban ese imaginario de una forma muy potente. Además,
estaban esos típicos libritos turísticos o de biblioteca, con dibujos simples y
pequeñas descripciones. Mis favoritos eran dibujos de la voladora y el
basilisco”, señala.
El proyecto reúne una serie de 24 esculturas que reinterpretan criaturas provenientes de la mitología, las leyendas y la cultura popular. Entre ellas aparecen El Cuero, el Cuchivilu, La Fiura, el Trauco, el Tué-Tué y la Piruquina, figuras que adquieren nuevas formas a partir de la investigación de sus distintas versiones y características.
Monstruos construidos con materiales que otros desechan
Lo que para otros puede ser un residuo, en sus manos se convierte en parte de un cuerpo fantástico. Una de las particularidades del trabajo de Cristián está en su proceso de construcción.
Sus criaturas nacen de la experimentación manual y del uso de materiales diversos, muchos de ellos recuperados o reutilizados como colchones encontrados en la calle, ropa en desuso, mangueras de lavadora, plumavit, alambres, espuma y goma eva.
“Con el tiempo también he ido explorando distintas formas de usar los materiales. Por ejemplo, el foamy más barato que se pueda encontrar es extremadamente versátil para todo.
También la silicona, no solo la uso como adhesivo, sino también como material, trabajándola con cautín para generar estructuras y texturas más complejas y resistentes”.
Aunque su trabajo se origina en Osorno y encuentra una parte importante de su inspiración en las tradiciones del sur, la circulación de Bestiario ha ido ampliándose durante los últimos dos años.
En 2025 participó en las muestras Septiembre en Surazo, en el Museo Surazo de Osorno, y Ferigrafos, en la Alianza Francesa de la misma ciudad. Durante 2026, sus obras han llegado a espacios como Galería Activa de Balmaceda Arte Joven, en Puerto Montt; la Feria del Libro de Calbuco (FILCA); el Festival Bichoraro, en Talca; la Feria del Libro Independiente de Casa Naranjo, en Rancagua; y el Centro Cultural Aukan, en San Fernando, entre otros encuentros artísticos y comunitarios.
En el archipiélago de Chiloé, su trabajo también ha sido parte de Chiloé Oculto, realizado en Tenaún, y de una muestra vinculada a la avant premiere de la película Kalkutun.
A ello se suman actividades de mediación artística en espacios educativos, incluyendo una muestra en el jardín infantil y sala cuna intercultural Kimkimtual Ta Pu Pichikeche.
En tiempos en que Halloween invita a mirar hacia monstruos importados del cine y la cultura global, la propuesta de Cristian Alarcón recuerda que el sur de Chile también posee un repertorio propio de criaturas, misterios y relatos extraordinarios.La pregunta abre otra lectura para criaturas como el Trauco, La Fiura o los Sumpall: ¿qué pasaría si dejáramos de entenderlas únicamente como personajes fantásticos y comenzáramos a imaginarlas como otras formas de existencia, vinculadas a los ambientes que habitan?
“Me gustaría explorar también el posthumanismo si nos ponemos más conceptuales, pero no como el humano fuera de la naturaleza evolucionando en base a máquinas y tecnología, sino que pasaría si el humano se volviera a la naturaleza y se volviera parte de esta.
Qué pasa si realmente, la fiura, el trauko, los sumpall, la familia pincoy son adaptaciones humanas a estos ambientes, evolucionando como ya parte de ella”, concluye el artista.




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