Alrededor de una mesa, entre música, recuerdos y objetos traídos de distintos lugares, comienzan a compartir historias recogidas de diversas culturas del mundo.
Tres narradores y un músico
conducen este recorrido por África, Asia, Europa, Oceanía y América,
entrelazando cuentos de tradición oral, música en vivo, canciones, instrumentos
y participación del público. Cada relato abre una pequeña ventana hacia otras
formas de mirar y comprender el mundo, revelando, al mismo tiempo, cuánto
tienen en común pueblos aparentemente lejanos.
Las primeras dos funciones son
para comunidades educativas, el jueves 29 de octubre en la Escuela Horizonte,
Centro Penitenciario de Valparaíso, y el viernes 30 en la Escuela Juan José
Latorre, en Barrio O'Higgins, Valparaíso.
Las cuatro siguientes son
abiertas a público general, el sábado 31 de octubre en el Teatro Valparaíso
Profundo a las 19:00 horas; el jueves 5 de noviembre en la Biblioteca Municipal
de Los Andes a las 10:00 y 11:30 horas; y el mismo 5 de noviembre a las 19:00
horas en el Centro Cultural de Calle Larga. Proyecto financiado por Fondo
Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas, Convocatoria 2026.
EQUIPO
El equipo artístico está
compuesto por tres narradores, Magda Sánchez, Carlos Basualdo, Zenith
Navarrete, y un músico, Jesús Castillo.
Zenith Navarrete, directora y
narradora, señala: “El proyecto nace de una conversación con Magda Sánchez y de
nuestro interés compartido por los relatos de distintas culturas. Ambas
teníamos experiencias anteriores en esa línea; Magda con Cuentos de aquí, de
allá y de más allá, y yo junto a Carlos Basualdo con Pasaporte a la
Imaginación: Cuentos del Mundo en Valparaíso, desarrollado con el Colectivo Un
Cerro de Cuentos en 2017. A partir de esas experiencias comenzamos a construir
una nueva propuesta dramatúrgica que reúne relatos de los cinco continentes”.
Magda Sánchez, narradora,
reflexiona: “Para nosotros esta itinerancia tiene un significado muy especial
porque creemos que el arte debe circular, encontrarse con las personas y llegar
a espacios donde no siempre existe la posibilidad de disfrutar de una experiencia
artística.
Presentarnos en una escuela,
una biblioteca, un teatro, un centro cultural o un recinto penitenciario
significa encontrarnos con públicos diferentes, con experiencias de vida,
intereses y sensibilidades distintas. La narración oral tiene precisamente esa
virtud: es una disciplina cercana, flexible y capaz de adaptarse a diferentes
espacios sin perder su esencia”.
Carlos Basualdo, narrador,
comenta: “Me integré a una propuesta que en lo fundamental ya estaba formulada,
pero sobre la cual había muchos espacios de libertad creativa, partiendo por la
selección del material.
En este punto la selección debe considerar de
qué manera cada cuento se integra adecuadamente a la obra mayor, pero también
qué tan cómodo está uno como narrador ante ella. Luego, hay que considerar la
forma en que se cuentan las historias, y cómo eso encaja con una obra que
propone un entorno de amistad, de compartir y de encontrarse, siendo
fundamental transmitir paz, afecto y comunicación”.
Jesús Castillo, músico,
comparte: “El proceso creativo comienza con la lectura de los cuentos y el
diálogo con los narradores para seleccionar la música más adecuada. La música
funciona como una introducción o complemento que ayuda al público a viajar, a
través de los sonidos, por diferentes lugares del mundo.
Utilizamos instrumentos como
la guitarra, el cuatro venezolano, el tambor shembé, la flauta dulce tenor,
pequeñas percusiones y, por supuesto, la voz humana. Cada cuento tiene una
sonoridad vinculada con su origen cultural”.
ESPACIOS
Viviana Aguilar, Jefa de UTP
de la Escuela Juan José Latorre, comenta: “Nos parece importante que el teatro,
la música, la narración oral estén presentes en la educación de las nuevas
generaciones.
Como Escuela consideramos fundamental que los
estudiantes tengan acceso a las artes, a veces las familias no lo consideran
una prioridad, por eso como establecimiento educacional propiciamos que se
puedan brindar estas instancias a los estudiantes, ellos lo valoran. Tratamos
de incursionar en las artes a través de distintas asignaturas para que tengan
un bagaje cultural beneficioso para sus vidas”.
Edgardo Bravo, director del Centro Cultural y Museo Presidente Pedro Aguirre Cerda de Calle Larga, señala que “como espacio nos vinculamos hace al menos diez años con la narración oral escénica con distintas organizaciones que desarrollan este tipo de arte, nacionales e internacionales.
Para nosotros es importante darle continuidad
a esta disciplina para que llegue a distintos rincones del Valle de Aconcagua.
Este Centro Cultural se ubica en un sector rural, al frente del Cerro Patagual, con todas las características coloniales de sus construcciones. Es un polo de desarrollo patrimonial, cultural y científico abierto a toda la comunidad, y agradecemos ser parte de esta itinerancia donde nos compartirán nuevas historias y una excusa para reunirnos”.


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