viernes, 16 de octubre de 2026

Tres artistas jóvenes rescatan oficios y exploran nuevas formas de dialogar con la materia en exposición Usach

Obras de Emilio Fuentes en Sala de Artes y
Oficios. Foto: GaryGo
 Tradicionalmente, la figura del artista —especialmente la del escultor— se ha construido en torno a la idea de un creador que domina la materia, impone su voluntad sobre ella y la transforma para dar forma a su visión personal. Pero ¿qué ocurre cuando, en lugar de someter la materia, aprendemos a escucharla?

Esta pregunta es la que atraviesa La materia responde: el cauce, la grieta y la trama, la nueva exposición colectiva organizada por el Departamento de Extensión Usach y la Corporación Cultural de la Universidad de Santiago —con el respaldo del Programa de Apoyo a Organizaciones Cultural Colaboradoras (PAOCC) del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio—, y que estará abierta hasta el 28 de noviembre en la Sala de Artes y Oficios (SAO), ubicada al interior de Casa Palacio (Av. Alameda 2133, esquina Av. Brasil, metro República).

La muestra, con entrada liberada, reúne las obras de tres artistas jóvenes que tienen en común la insistencia de entablar una relación diferente con los oficios tradicionales y con la memoria territorial, dando espacio para que la propia materia se exprese y deje ver las huellas del tiempo.

En un mundo atravesado por la inmediatez tecnológica y la desmaterialización digital, estas obras rescatan otras voces y abren nuevas preguntas sobre cómo cuidamos el territorio compartido. Además de la exhibición, durante noviembre —el mes de los públicos—, se realizarán visitas guiadas, talleres y conversatorios con participación de los artistas. Toda la información estará disponible en extension.usach.cl/.

David Quitral Guerra y sus obras en
 SAO.Foto GaryGo
La obra más reconocida es la del artesano y pescador de la costa maulina David Quitral Guerra, quien ha labrado una ascendente trayectoria reconocida con el Sello de Excelencia a la Artesanía 2024, siendo postulado para representar a Chile en la Bienal Révélations de París 2027.

En esta, su primera exposición, Quitral exhibe esculturas talladas en madera y raíces nativas de hualo (roble maulino), rescatadas de los esteros de Vichuquén. Su trabajo nace directamente de una alianza con el agua.

“Mis obras han pasado por un proceso de inmersión en los esteros, que provoca ese efecto de fosilización que ocurriría miles de años después. Yo dialogo con la materia y la acompaño en esta nueva transformación”, explica.

Por su parte, desde Valparaíso, Simone Verdugo Aguirre llega con una obra centrada en la experiencia del cuerpo con la artesanía, y con la cual ha colaborado para obras de danza contemporánea, cine y performance.

Formada en artes aplicadas en Barcelona, la artista reinterpreta técnicas tradicionales de micro cestería en crin (características de Rari y Panimávida) usando ixtle (fibra vegetal) y papel japonés. El resultado es “Memorias del movimiento”: delicadas piezas tejidas y suspendidas en el aire como si flotaran en un gesto sensual y poético de resistencia corporal.

En tanto, el artista visual, educador y magíster en estudios de la imagen radicado en Santiago, Emilio Fuentes Traverso, aborda en su trabajo una reflexión en torno a la huella que dejamos sobre el paisaje y el tiempo geológico.

Simone Verdugo Aguirre y su obra en
la muestra 
La materia responde:
el cauce,la grieta y la trama
 En su serie “Ejercicios de enlaces”, Fuentes va uniendo a distancia piezas de hormigón, concreto o rocas naturales mediante hilos de coser, confrontando la dureza y la fragilidad innata de esos materiales para provocar un efecto visual de sostén y expansión al mismo tiempo. 

El diálogo de fondo que hay en las obras de estos tres artistas se emparenta con la idea de “crianza mutua” (uyway o uywaña), concepto de la cosmovisión andina trabajado y trasladado al arte por la destacada creadora, investigadora boliviana y ex directora del Museo de Etnografía y Folklor (MUSEF), Elvira Espejo, quien invita a desmontar el paradigma extractivista en que el autor impone su ego sobre un insumo supuestamente sin vida.

A cambio, Espejo propone una relación donde el artista también se deja “criar” por la materia.

Como también señala y resume la escritora y poeta Daniela Catrileo en el texto curatorial de sala: “Cada experiencia relacional es una labor sensible, una continuidad con el cuerpo, con la sustancia.

Cada órgano se reúne en una promesa afectiva: estar dispuesto a ser afectado por la materia, por aquello indefinido que imaginamos con la yema de los dedos (...) desde una correspondencia horizontal”, dice la autora de Piñen y Chilco.

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