miércoles, 5 de agosto de 2026

¿Cuál es el peso económico de China en América Latina?

 Un cambio de era: nuevo libro describe el ascenso económico de China en Sudamérica

El académico Francisco Urdinez demuestra que el dominio económico de China en América del Sur es real, sistemático y medible a través del comercio, el crédito y otras variables.

 Asimismo, el autor explica los alcances de este cambio, que modificó la balanza en favor de la potencia asiática y desplazó la influencia de Estados Unidos.

En las últimas dos décadas, América Latina ha experimentado una profunda transformación en sus relaciones económicas internacionales.

En Desplazamiento económico, el doctor en Relaciones Internacionales Francisco Urdinez analiza cómo China pasó de ser un actor secundario a convertirse en el principal socio en comercio, financiamiento e inversión para gran parte de la región, especialmente en América del Sur, desplazando la influencia económica que históricamente ejerció Estados Unidos.

A partir de una investigación respaldada en bases de datos propias y evidencia empírica, Urdinez evidencia que este cambio no se limita al ámbito económico.

“No existía una medida comparable del peso económico de ambas potencias que integrara comercio, inversión, crédito y ayuda en relación al tamaño de cada economía, así que hubo que construirla desde cero”, cuenta el autor.

 El levantamiento de información y el cruce de datos, cuenta Urdinez, le permitió “estimar que América Latina recibió unos 265 mil millones de dólares en inversión china entre 2001 y 2020, y sobre todo identificar el momento exacto en que China superó a Estados Unidos en cada país”. 

Urdinez explica que el repliegue de Estados Unidos no fue uniforme en toda América Latina. En Sudamérica, afirma, el peso económico estadounidense se contrajo cerca de un 50% a partir de mediados de los 2000, mientras que, en México, Centroamérica y el Caribe la contracción fue mucho menor o directamente no ocurrió.

“Ese vacío fue el que actores chinos llenaron con comercio, inversión y crédito, respondiendo a una demanda real de los gobiernos y empresarios sudamericanos”, menciona.

El resultado “es que el peso económico de China en Sudamérica se multiplicó casi por veinte entre 2001 y 2020, más de tres veces lo observado en el resto de la región. En la práctica, para entender la competencia entre las dos potencias conviene pensar en dos Américas Latinas, no en una”.

 El impacto sobre la política

 Cuando se modifica el centro de poder económico del que dependen los países, también cambian sus decisiones políticas, sus posicio
namientos internacionales y la manera en que sus élites interpretan el mundo. El libro muestra cómo esta transición ya está influyendo en la política exterior de la región. 

Esta variación en la balanza de la incidencia política no es automática ni equivalente al influjo económico, asegura el autor, “pero sí erosiona la influencia de manera medible. 

El libro muestra que en los países donde ocurrió el desplazamiento, la ciudadanía confía menos en la capacidad de Estados Unidos para resolver los problemas de la región, los legisladores lo eligen con menor frecuencia como socio prioritario y los gobiernos votan menos alineados con Washington en la Asamblea General de la ONU, el Consejo de Derechos Humanos y la OEA”. 

De todas maneras, enfatiza Urdinez, “Estados Unidos sigue siendo la primera preferencia de las élites políticas incluso donde fue desplazado. Lo que cambia es que la amenaza de acercarse a China se vuelve creíble, y eso le resta eficacia a las presiones y a los incentivos económicos estadounidenses”. 

La publicación analiza un proceso que continúa desarrollándose y que redefine los márgenes de decisión de los países latinoamericanos. Desplazamiento económico es una obra fundamental para comprender la redistribución del poder económico global y sus consecuencias para el futuro político, diplomático y económico de América Latina.

Sinopsis

En las últimas dos décadas, el mapa económico de América Latina cambió. De girar en torno a la órbita estadounidense –que organizaba el comercio, pero también la política y las relaciones internacionales–, los países de la región pasaron rápidamente a hacerlo alrededor del gigante chino, actualmente el principal proveedor de financiamiento, inversión y comercio para buena parte de la región, en especial América del Sur.

 Esta presencia económica dominante de China, asegura el investigador Francisco Urdinez en este riguroso estudio, ha sido real y sistemática y es medible en el comercio, el crédito y otras variables económicas, pero no es determinante solo en este ámbito.

Pues cuando cambia el centro de poder económico del que se depende, demuestra Urdinez, también cambia quién tiene influencia política, es decir, cómo votan los países en las instancias internacionales, cómo piensan sus élites y cómo se posiciona la región.

Desplazamiento económico no describe el pasado, sino un cambio que está ocurriendo hoy mismo y que redefine los márgenes de decisión de la región; se trata de un libro fundamental sobre qué le pasa a América Latina cuando se traslada el centro de poder económico del que depende.

¿Por qué leer este libro?

 Documenta un cambio que suele presentarse como una advertencia futura, pero que en varios países latinoamericanos ya ocurrió: China ha alcanzado o superado a Estados Unidos en términos de gravitación económica.

 Permite entender la presencia china en la región más allá de los discursos sobre una “nueva Guerra Fría”. Urdinez analiza comercio, inversión, crédito, ayuda exterior e infraestructura para mostrar cómo se construye la influencia económica en la práctica.

Cuestiona la costumbre de estudiar América Latina como un bloque homogéneo. La expansión china presenta diferencias marcadas entre América del Sur y el espacio compuesto por México, Centroamérica y el Caribe.

 Ofrece una investigación respaldada por bases de datos desarrolladas por el propio autor, con información desagregada hasta el nivel de empresas y adaptada a las preguntas específicas de cada capítulo.

 Reconstruye el retroceso relativo de Estados Unidos sin reducirlo a una simple pérdida de interés por la región. El libro muestra que China avanzó porque fue capaz de ofrecer créditos, infraestructura, comercio y mecanismos institucionales que respondían a necesidades concretas.

 Sitúa la relación entre China y América Latina dentro de una transformación mayor de la economía mundial, marcada por el crecimiento de las corporaciones chinas y la redistribución del poder económico internacional.

 El desplazamiento económico permite comprender decisiones diplomáticas y comerciales que, analizadas por separado, pueden parecer circunstanciales, pero que reflejan un cambio estructural en los vínculos externos de la región y analiza con mayor precisión, la competencia entre Washington y Pekín, sin caer en interpretaciones alarmistas ni considerar que América Latina ocupa un papel pasivo en esta disputa.

Datos que entrega el libro. 

En el año 2000, solo diez empresas chinas figuraban entre las 500 corporaciones multinacionales más grandes del mundo, mientras Estados Unidos contaba con 179.

En 2020, China ya reunía 124 empresas y superaba a Estados Unidos, que registraba 121, y a Japón, con 53. (p. 33)

 China se ha consolidado como una fuente alternativa de financiamiento, inversión en infraestructura, ayuda exterior y comercio, además de impulsar instituciones y acuerdos como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y distintos tratados de libre comercio. (p. 39) • El peso económico de China en América del Sur aumentó casi veinte veces durante el período estudiado por el autor, y alcanzó en 2015 un máximo equivalente a cuarenta veces el nivel registrado en 2001. (Pp. 71-72)

 En México, Centroamérica y el Caribe, el crecimiento fue más moderado, aumentando cerca de siete veces, con una presencia especialmente visible entre 2008 y 2014. (p. 71-72)

 América del Sur concentraba en 2020 el 82% del producto interno bruto de América Latina y el Caribe y el 67% de su población. (Pp. 71-72)

 Cuba fue el país donde el peso económico de China superó al de Estados Unidos durante más tiempo: los veinte años del período analizado. (p. 95)

 Presidentes de derecha como Mauricio Macri, Sebastián Piñera y Luis Lacalle Pou impulsaron activamente la inversión china y buscaron ampliar las exportaciones hacia ese mercado. (p. 113)

 Ecuador firmó su Tratado de Libre Comercio con China bajo un gobierno de derecha, mientras varios países latinoamericanos se incorporaron a iniciativas promovidas por Pekín durante el giro político posterior a la Marea Rosa. (p. 113). 

Sobre el autor.

Francisco Urdinez es profesor asociado del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde dirige el Centro de Estudios Asiáticos y el Núcleo Milenio ICLAC, dedicado al estudio de los impactos de China en América Latina.  Argentino radicado en Santiago, lleva más de una década investigando la relación entre China, Estados Unidos y la región. 

Francisco Urdinez
Obtuvo su doctorado en 2017 en un programa conjunto entre la Universidad de São Paulo y King’s College London. Entre 2022 y 2023 fue fellow residente del Woodrow Wilson Center en Washington, donde avanzó buena parte de este libro. Es coeditor de R for Political Data Science (CRC Press) y fue editor de la Revista de Ciencia Política.

Ha asesorado a ministerios de Relaciones Exteriores de países latinoamericanos, a APEC y a la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina. 

Sus investigaciones han aparecido en revistas académicas internacionales como Comparative Political Studies, Journal of Peace Research y Chinese Journal of International Politics, entre otras. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Cuál es el peso económico de China en América Latina?

  Un cambio de era: nuevo libro describe el ascenso económico de China en Sudamérica El académico Francisco Urdinez demuestra que el dominio...