viernes, 7 de agosto de 2026

Arrayán Espacio reúne el reverso material de una escena clave del audiovisual chileno

Nada es como antes
 Pinturas, muñecos, placas de colodión húmedo, registros audiovisuales y una instalación de dos metros de altura componen la nueva exposición de la galería ubicada frente a la Plaza Brasil.

La muestra reúne por primera vez obras y materiales provenientes de los universos creativos de Niles Atallah, Cristóbal León y Joaquín Cociña, Felipe Elgueta y Matías López, revelando los objetos e imaginarios que dieron forma a algunas de las imágenes más singulares del cine y la animación chilena contemporánea. Hasta fines de agosto, con entrada liberada.

Hasta fines de agosto se exhibe en Arrayán Espacio La utopía retorcida, exposición que invita a recorrer el reverso material de algunas de las obras más reconocidas del cine y la animación experimental chilena.

A través de esculturas, maquetas, pinturas, máscaras, registros audiovisuales y piezas originales utilizadas en distintas películas, la muestra propone una inmersión en los imaginarios de Niles Atallah, Cristóbal León y Joaquín Cociña, Felipe Elgueta y Matías López, cuatro artistas cuyas trayectorias se han cruzado durante años entre el cine, las artes visuales y la experimentación técnica.

Más que una exposición sobre películas, La utopía retorcida exhibe aquello que normalmente permanece fuera del encuadre: los objetos que hicieron posibles esas imágenes.

En la sala conviven materiales utilizados en producciones audiovisuales, revelando cómo la escultura, la pintura, el stop motion, el video, la inteligencia artificial, la fotogrametría y antiguos procesos fotográficos dialogan dentro de un mismo imaginario.

Entre las piezas centrales destaca un baby wall, una instalación de aproximadamente 2 x 2 metros compuesta por decenas de cabezas de muñecas y creada para Merrimundi, el más reciente largometraje animado de Niles Atallah.

Memoria implacable
La exposición incorpora además materiales de Hansel y Gretel, la siguiente película de Cristóbal León y Joaquín Cociña (La casa lobo); pinturas y videos de Matías López y Felipe Elgueta; y una serie de placas de colodión húmedo desarrolladas por Atallah en su nuevo proyecto, Casa Fósfora, junto a Espora Taller.

"Esta exposición propone mirar las películas y una escena prolífica del audiovisual y el cine chileno desde el otro lado”, comenta Pedro Bahamondes, periodista y curador de la muestra. Los objetos dejan de ser utilería para convertirse en obras capaces de sostener un relato propio.

Es también el retrato de una generación de artistas que, desde distintos lenguajes, ha construido uno de los imaginarios más singulares del arte chileno contemporáneo".

Una escena que brilla

La muestra llega en un momento especialmente significativo para sus participantes. Mientras Cristóbal León y Joaquín Cociña preparan el estreno mundial de Princesa Burro en el Festival de Locarno, Niles Atallah acaba de inaugurar Casa Fósfora, un espacio dedicado a la investigación artística y la experimentación material.

En paralelo, Felipe Elgueta y Matías López continúan expandiendo sus investigaciones en torno al video, la inteligencia artificial, la fotogrametría, la pintura y la animación, consolidando nuevas formas de entender la relación entre tecnología y artes visuales.

Durante los últimos veinte años, los cuatro artistas han construido una red de colaboraciones que ha encontrado uno de sus principales puntos de encuentro en Diluvio, plataforma desde donde han desarrollado proyectos compartidos y una manera particular de entender el cruce entre cine y artes visuales.

 La utopía retorcida recoge ese recorrido y lo presenta por primera vez desde la materialidad de las obras: los objetos que sobrevivieron al rodaje, las maquetas que precedieron a las imágenes y las piezas que hoy continúan existiendo más allá de la pantalla.

“Para mí, el proceso de creación es inseparable de la obra. Lo que la rodea —las conversaciones, los talleres, las colaboraciones, el tiempo compartido— también forma parte de su lenguaje. Esta exposición permite ver justamente eso: no solo los resultados, sino las huellas materiales y afectivas que quedan detrás de cada película y de cada objeto”, señala Niles Atallah.

Yo no canto por cantar 

El director nacido en Estados Unidos y de ascendencia palestina ha desarrollado una obra que transita entre el cine, la instalación y la investigación material con otras películas como Rey y Animalia Paradoxa, con estrenos en los festivales de Venecia y Annecy. Junto a León y Cociña es además cofundador de Diluvio, uno de los proyectos más influyentes del cine experimental chileno de las últimas décadas.

“Ningún artista trabaja en aislamiento. Las amistades, los cruces y el conocimiento que se acumula al trabajar con otros terminan permeando las obras, a veces de forma visible y otras como una huella casi invisible. La utopía retorcida es también un testimonio de eso: de cómo una escena se construye a partir de vínculos que hacen crecer y expandir el trabajo de cada uno”, agrega Atallah.

Con una amplia trayectoria internacional, Cristóbal León y Joaquín Cociña han exhibido su trabajo en festivales como Berlín, Cannes y Venecia. Su largometraje La Casa Lobo se transformó en una referencia del cine de animación contemporáneo, mientras que Los Huesos obtuvo el premio Orizzonti al Mejor Cortometraje en Venecia y Los hiperbóreos tuvo su estreno mundial en Cannes. Por estos días presentan Princesa Burro en el Festival de Locarno, en Suiza.

Felipe Elgueta, ganador del Premio Juan Downey de la Bienal de Artes Mediales en 2024, desarrolla una obra situada entre el cine experimental, la animación y los nuevos medios.

A través de modelado y animación 3D, inteligencia artificial, fotogrametría, realidad virtual y tecnologías como los campos de radiancia neurales (NeRF), explora las fallas de los sistemas digitales, la relación entre tecnología y territorio y las formas en que los cuerpos son traducidos, deformados o reconfigurados por los algoritmos.

 Su cortometraje Data Flesh circuló por festivales internacionales de animación y cine experimental, y es habitual colaborador de Niles Atallah.

Matías López, por su parte, ha construido una práctica que cruza pintura, animación y cultura digital.

En La utopía retorcida presenta videos realizados a partir de óleo, memes virales y cultura pop chilena, además de una pieza promocional creada para la película Baby Invasion, del director Harmony Korine (Kids, Gummo). Su trabajo convierte imágenes que ya circulan masivamente en objetos pictóricos y audiovisuales, desplazándolas de internet al óleo y de vuelta a la pantalla.

Ensayos y errores
“Me interesa trabajar con imágenes que ya circulan y que forman parte de una memoria visual muy chilena: memes, cultura pop, videos virales”, explica el artista. Muchas veces las llevo al óleo y después vuelven al video, como si fueran pasando de un soporte a otro y cambiando de sentido en el camino”.

La utopía retorcida estará abierta al público hasta fines de agosto en Arrayán Espacio (Compañía de Jesús 2077, Barrio Brasil). Entrada liberada. 

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