Manuel no llegó al cine por la
academia ni por linaje, sino por una conexión casi eléctrica. Creció en Temuco,
en una época donde tener televisión por cable era un lujo de pocos, pero su
padre trabajaba en una empresa de televisión por cable, por lo que tuvo un
acceso privilegiado a esa ventana al mundo.
“Desde muy niño tuve esa cercanía. Veía
películas que no estaban en las salas, noticiarios extranjeros, deportes. Me
fascinó el mundo que había en la pantalla”, recuerda.
Esa fascinación inicial se
transformó en oficio. Tras estudiar Comunicación Audiovisual y pasar por la
vertiginosa televisión en vivo (hizo su práctica en la época dorada de “Buenos
Días a Todos”, Canal 13), Manuel dedicó 14 años al mundo de la publicidad y la
postproducción.
Allí, entre agencias y
gerentes de marketing, desarrolló una visión particular sobre su trabajo: la de
un artesano en una era intangible.
Para Manuel, la
postproducción, el montaje y la corrección de color no son procesos mecánicos,
sino manualidades modernas.
“Me siento como un orfebre.
Aunque sean herramientas digitales, las tomas existen, los cortes existen. Hay
una valoración estética en cada pequeño movimiento, en pulir una imagen hasta
que brille”, explica.
Esa meticulosidad es la que
ahora vuelca en Juntos, donde asume el desafío de liderar un área que busca ir
más allá de la gestión de redes sociales tradicional. Su rol es orquestar el
universo digital de la productora: desde la creación de contenido original y
nuevos formatos (como podcasts y web series), hasta la gestión de alianzas con
marcas que al apoyar al cine buscan algo más que un logo en un afiche.
¿Por qué dejar el mundo
publicitario tradicional para sumarse a una productora de cine? Movido por la
curiosidad, Manuel lo resume con una analogía gastronómica que define
perfectamente el espíritu de Juntos.
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