jueves, 5 de marzo de 2026

¿Crees que los números son solo cuentas y fórmulas?

El matemático Andrés Navas regresa a librerías con un recorrido por 34 números con fascinantes relatos, anécdotas históricas y misterios sobre cada uno.

¿Qué tienen en común el caparazón de una tortuga con la pelota de la Champions League? ¿Y los antiguos egipcios con la pizza? ¿Sabías que existe un número “vampiro”? ¿O que el número 1729 fue protagonista de una de las historias más entrañables de la ciencia?

Las respuestas a estas y otras relaciones sorprendentes están en el libro Los secretos de los números.  

Prepárate para descubrir su lado más fascinante y sorprendente. En Los secretos de los números, Andrés Navas nos invita a un viaje único por el universo de los guarismos, donde cada cifra esconde relatos insólitos, anécdotas históricas y curiosidades que desafían la imaginación. 

Desde el enigmático cero hasta el infinito, cada capítulo revela cómo los números han marcado civilizaciones, inspirado leyendas y cambiado el rumbo de la ciencia.

Con un estilo ágil, cercano y lleno de humor, Navas convierte la matemática en una aventura apasionante, apta para lectores de todas las edades. Este libro es mucho más que una colección de curiosidades: es una invitación a mirar el mundo con asombro y a reconciliarse con la matemática desde la emoción y la creatividad. Si alguna vez pensaste que los números eran aburridos, déjate sorprender por sus historias secretas. 

Este libro, propone un viaje por 34 cifras que, lejos de ser simples guarismos, funcionan como puertas de entrada a momentos decisivos de la historia intelectual y cultural.

Cada número articula una historia distinta, pero todas comparten una idea de fondo: la matemática no es un territorio frío ni abstracto, sino una construcción humana que ha intervenido en decisiones sanitarias, debates filosóficos, disputas académicas y transformaciones sociales profundas.

Uno de los puntos de partida del libro es una constatación inquietante: los seres humanos manejamos con soltura cantidades pequeñas, pero nos desorientamos frente a cifras enormes. Esa limitación no es anecdótica. En una época dominada por millones de datos circulando cada segundo, la incapacidad para dimensionar magnitudes puede tener consecuencias concretas.

La matemática aparece entonces como una herramienta que corrige nuestra intuición y nos permite comprender escalas que superan la experiencia cotidiana.

Entre los episodios más potentes se encuentra la historia vinculada al número 29 y al surgimiento del concepto de esperanza de vida.

En el siglo XVIII, la viruela provocaba una de cada doce muertes en Europa. Aproximadamente una de cada ocho personas contagiadas fallecía. Frente a esa realidad devastadora, la variolización ofrecía inmunidad permanente si resultaba exitosa, pero implicaba la muerte de una persona por cada doscientas inoculadas.

 La pregunta que enfrentaban médicos y autoridades era incómoda: ¿era preferible asumir un riesgo inmediato y cuantificable para reducir la mortalidad general, o dejar que la enfermedad siguiera su curso natural?

Daniel Bernoulli decidió abordar el dilema con herramientas matemáticas que en ese momento apenas comenzaban a consolidarse. Utilizó registros de nacimientos y muertes de la ciudad de Breslavia, recopilados por Edmund Halley.

A partir de esos datos, que no especificaban causas de fallecimiento, construyó un modelo que simulaba qué ocurriría si toda la población fuese variolizada. Su conclusión fue clara: la esperanza de vida aumentaría a poco más de 29 años, con una mejora superior al diez por ciento.

Allí surge por primera vez formulado de manera rigurosa el concepto moderno de esperanza de vida. Sin embargo, el trabajo quedó archivado durante años debido a tensiones políticas dentro de la Academia de Ciencias y la historia revela que la matemática no avanza aislada de su contexto.

Otro eje relevante es el de los números perfectos.

 El 6 y el 28 son los primeros ejemplos: números cuya suma de divisores propios coincide exactamente con su valor. Después aparecen el 496 y el 8.128, y luego otros cada vez más grandes. Hoy se conocen 52 números perfectos, todos pares y asociados a los primos de Mersenne, que adoptan la forma 2 elevado a n menos 1.

La pregunta que permanece abierta desde la Antigüedad es si existe algún número perfecto impar. Nadie ha encontrado uno, pero tampoco se ha demostrado que no pueda existir. El misterio continúa. La búsqueda de primos de Mersenne ha dado lugar a episodios memorables.

En 1903, el matemático Frank Cole dedicó una conferencia completa a multiplicar en silencio dos números gigantes en una pizarra para demostrar que 2 elevado a 67 menos 1 no era primo. Había invertido tres años en esa verificación, incluso sacrificando sus domingos.

Con la llegada de las computadoras, los récords comenzaron a superarse sistemáticamente. El mayor primo de Mersenne conocido hoy tiene un exponente superior a 136 millones, lo que produce un número con millones de dígitos, imposible de escribir sin ocupar una cantidad desmesurada de páginas.

La teoría de números reaparece en la saga del último teorema de Fermat.

Entre 1 y 100 existen exactamente 25 números primos, listado que fue decisivo para el trabajo de Sophie Germain.

Ella logró demostrar que la ecuación propuesta por Fermat no tiene soluciones enteras positivas para todos los exponentes primos impares menores que 100. Lo hizo en una época que excluía a las mujeres del mundo académico, firmando con el nombre masculino Antoine Le Blanc para poder participar en el debate.

La historia se cierra recién en 1995, cuando Andrew Wiles presenta la demostración general tras más de tres siglos de intentos.

El libro también aborda problemas que ponen en evidencia nuestra tendencia a sacar conclusiones apresuradas.

Al unir puntos sobre una circunferencia y contar las regiones resultantes, la secuencia inicial 1, 2, 4, 8, 16 sugiere que el siguiente número será 32. Sin embargo, el resultado correcto es 31. La ruptura del patrón ilustra lo que se ha llamado la “ley de los pequeños números”: cuando trabajamos con pocos datos, es fácil dejarse convencer por regularidades.

Esta advertencia se conecta con un problema contemporáneo: la confusión entre correlación y causalidad, frecuente en el debate público. Otros capítulos exploran propiedades menos conocidas, pero igualmente reveladoras. El 24 es uno de los pocos números divisibles por todos los enteros menores o iguales que su raíz cuadrada, propiedad que ayuda a entender por qué la división del día en 24 horas ha perdurado durante siglos.

El 27 surge al contar los componentes geométricos de un cubo: 8 vértices, 12 aristas, 6 caras y el cuerpo tridimensional, suma que muestra cómo la estructura matemática se esconde en formas familiares.

Incluso el diseño del balón de la Champions League responde a principios geométricos ligados al dodecaedro y al icosaedro.

A lo largo del libro se repite una idea: la matemática es una empresa humana. Está hecha de intuiciones brillantes, errores fértiles, rivalidades, perseverancia y, en ocasiones, silencios forzados. Cada número revela una trama que va más allá del cálculo. Entenderlos implica comprender cómo hemos intentado describir el mundo, anticipar fenómenos, ordenar el tiempo y medir la vida. En ese sentido, la obra no busca enseñar a resolver ecuaciones, sino mostrar cómo los números han participado en la construcción de nuestra historia común.

Andrés Navas participó desde niño en olimpiadas de matemáticas. En la década de los noventa obtuvo tres medallas de oro a nivel sudamericano e iberoamericano en estas competencias. Estudió Matemáticas en la Universidad de Santiago de Chile (donde hoy es profesor a tiempo completo), para luego doctorarse en la École Normale Supérieure de Lyon (Francia).

 Ha sido profesor invitado en instituciones como el Institut des Hautes Études Scientifiques, Caltech, la Universidad de Cambridge y la Universidad de Tokio.

Es autor de más de sesenta artículos y dos libros de investigación, por los cuales fue galardonado en 2013 por el Consejo Matemático de las Américas y en 2016 por la Unión Matemática de América Latina y el Caribe, recibiendo la Medalla Umalca, el mayor reconocimiento latinoamericano en matemáticas.

Apasionado por la divulgación científica, ha colaborado con olimpiadas y campeonatos de matemática, y ha sido impulsor del Festival de Matemática de nuestro país.

En el ámbito editorial, tras publicar en 2017 Un viaje a las ideas, primer libro de divulgación matemática para público amplio producido en Chile, ha continuado acercando la matemática a lectores de todas las edades con títulos como Lecciones de matemáticas para el recreo (2018), Pi: una autobiografía infinita (2022, en coautoría con Mahsa Allahkbashi y Verena Rodríguez). Su labor docente y divulgativa lo ha consolidado como uno de los referentes de la cultura científica hispanoamericana. 

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