El jueves 15 de enero, a
las 19:00 horas, es el estreno chileno de la obra teatral, musical y en
imágenes “ATACAMA”, de Théâtre Spirale, en Sala Negra
Juan Barattini Carvelli de la Escuela de Teatro UV, ubicada
en Avenida Brasil 1647, Valparaíso. El montaje es un poema
contemporáneo sobre la migración, la memoria y la extracción minera, producción
suizo-chilena con música en vivo.
Al final de su vida, un
migrante chileno en Australia recuerda su infancia en el desierto de
Atacama. A través de las memorias del padre de Michele y abuelo
de Meret, abordamos un viaje que empieza en Inglaterra, se va a
Chile, pasa por Australia y toma forma escénica en Suiza, cuestionando la
construcción de la memoria individual y colectiva desde el diálogo entre madre
e hije.
Proceso
creativo
El año 2019 parte del
equipo creativo hizo un viaje al desierto de Atacama, dando cause a
la investigación desde lo reflexivo, escritural, sonoro y plástico. Lo
precedieron encuentros virtuales entre Chile y Suiza, país donde
se estrenó la obra el año 2024.
Tuvo una temporada de tres
semanas en el Théâtre la Parfumerie, espacio fundamental en
la cultura independiente de Ginebra, donde Théâtre Spirale es
una de las compañías fundadoras y residente permanente desde su creación en
1993.
Meret Mohr Millner trabajó
en la dramaturgia, composición e interpretación. Señala: “La obra
Atacama ha sido y es un proceso creativo muy especial para mí.
Si bien pienso que toda
creación es autobiográfica, en el sentido de que se habla de lo que nos
importa y nos parece necesario compartir con otres, en este caso se trata
de una biografía familiar y personal de manera literal.
No solo soy intérprete, sino
que también participé de la concepción y dramaturgia del
proceso, desde que nos lanzamos con la idea en
2019”.
“Nací en Australia, crecí en
Suiza y vivo desde el 2018 en Chile. La gente de
teatro suele procesar lo que nos pasa en la vida creando; crear
una obra da tiempo para detenerse a pensar harto en algo, y con más personas.
Crear Atacama ha significado para mí la posibilidad de reflexionar sobre los procesos de migración y colonización presentes en mi familia. ¿Qué implica moverse de un continente a otro? ¿Cómo las decisiones personales se inscriben en movimientos históricos o geopolíticos mayores?”.
“En la obra actúo
de mí mismo, y también de mi abuelo. Es genial poder pasar todas
estas preguntas por el cuerpo, darse el tiempo de encarnar y preguntarse
cómo se sintió el abuelo en tal o cual situación.
Interactuar con mi
mamá, ya no como hijo, sino como su padre, ha
sido loquito, me permite ver cosas que hasta entonces no percibía.
Quisimos compartir ese diálogo, hasta los desacuerdos que fueron
apareciendo en estos asuntos tan íntimos, porque nos parece una forma
valiosa de poner en escena esa afirmación de que lo personal es
político”.
Michele Millner aborda
la dirección, dramaturgia e interpretación en la obra. Comparte: “Empecé a
hacer teatro en Australia, a los 10 años. Acababa de llegar a ese país donde
mis padres migraron.
El teatro me ofreció un lugar
lleno de posibilidades. Ahora tengo 65 años y pienso que he tenido mucha suerte
de haber podido practicar mi oficio todo este tiempo. 55 años no es nada en
términos geológicos. Frente a la Cordillera, o al Licancabur, mirando la
luna inmensa y las estrellas, uno se siente bastante insignificante.
Y eso me gusta. Pero en una
parte secreta de mi espíritu, también estoy pensando en cómo y a quién se lo
voy a contar”.
“55 años han significado, en
tiempos humanos, una devastación a niveles nunca antes vistos del
desierto de Atacama. Algo terrible y vergonzoso, desesperante, doloroso.
Recuerdo a Bertolt Brecht que
se preguntaba en su exilio durante la Segunda Guerra Mundial: En
tiempos de tinieblas, ¿cantaremos todavía? Y a sí mismo se
respondía: Sí, cantaremos la canción de las tinieblas."
Yves Cerf es uno de los
compositores e intérpretes musicales de la obra.
Comenta: “Toco saxófonos (en esta obra, el soprano y el bajo), y
la quena, que fue mi primer instrumento, cuando a los 17 años conocí y me
enamoré de la música boliviana.
Tuve la suerte de tocar durante años en la
banda Los Jairas, gracias a Gilbert Favre, músico y amante de Violeta
Parra, que me hizo conocer esta música tan potente y bella. Luego estudié jazz
y me dedico hace 50 años a tejer puentes entre las músicas improvisadas y las
músicas populares de los distintos lados del mundo que pude conocer en persona
o a través de amistades que las llevaban consigo como maletas sonoras”.
“La obra Atacama es un homenaje a esas partidas y llegadas, a esos sonidos y músicas que viajan de un lado al otro del mundo.
Aprovechamos la desbordante creatividad de cada une para concebir, escribir e improvisar sonidos, canciones y músicas que hablen del desierto, la migración y el amor que se percibe en los recuerdos de «Pop» —el padre de Michele— y la extracción en el pasado del «caliche», el salitre que hizo la fortuna y la desgracia de Atacama.Músicas que
evocan Chuquicamata, el Salar de Atacama y sus inmensas reservas de litio.
Músicas que nos susurran nuestro pasado, nuestras familias. Músicas empapadas
por las aguas del lago Leman donde se creó la obra, y por las del océano
Pacífico. Músicas de los pies de los Alpes y, por supuesto, de la inmensa
cordillera de los Andes”.
Coordenadas: ATACAMA: Jueves 15 de enero a las 19:00 horas; Sala Negra Juan Barattini Carvelli, Escuela de Teatro UV. Avenida Brasil 1647, Valparaíso. Reservas en el Instagram @salanegrajbc.
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