Los videos muestran fragmentos
de nado, buceos y acercamientos a cardúmenes de kril, entregando una mirada
única al comportamiento de estas aves en su hábitat natural.
El registro fue obtenido por
el equipo del Dr. Lucas Krüger, científico del Instituto Antártico Chileno
(INACH) y del Instituto Milenio BASE, en la Zona Antártica Especialmente
Protegida de punta Armonía, en la isla Nelson.
Allí desarrollan un estudio
para entender con mayor detalle cómo buscan alimento los pingüinos y cómo
explotan el kril en distintos puntos de la Península. Este trabajo se inserta
en el programa de Áreas Marinas Protegidas del INACH y aporta información al
programa de monitoreo ecosistémico de la Comisión para la Conservación de los
Recursos Vivos Marinos de la Antártica (CCRVMA).
Cómo se grabó el
nado del pingüino
Para obtener estas imágenes,
el equipo fijó una microcámara sobre las plumas del pingüino, utilizando un
método ya probado en otros estudios de rastreo. “Las cámaras, como hemos hecho
con otros dispositivos de rastreo que hemos trabajado en el pasado, van pegadas
a las plumas con cinta y pegamento”, explica Krüger.
El dispositivo se coloca solo
por un viaje de alimentación: se instala en un ejemplar que está en etapa de
reproducción y se retira cuando vuelve al nido. “Durante este período los
animales que están activamente reproduciéndose tienen un nido con pichones.
Entonces salen a alimentarse
al mar y tienen que volver para traer comida a los pichones. Entonces ponemos
la cámara en uno de estos animales, él va a salir al mar y va a volver, y
cuando vuelve sacamos la cámara. Esto es un máximo de dos días en un animal”,
detalla.
Estos equipos no solo
registran video, sino que también integran sensores de profundidad y
acelerómetros.
Según explica Krüger, esto
permite “examinar exactamente el comportamiento de los pingüinos durante el
buceo, la aceleración y movimientos que el pingüino hace, y relacionar estas
señales durante el buceo con lo que el animal está haciendo a través de la
imagen de la cámara”.
El valor de estas cámaras,
según el investigador, está en que permiten entender con mucho más detalle cómo
los pingüinos buscan su alimento, en particular el kril, que es su principal
recurso en la zona.
Gracias a que los dispositivos
registran datos de inmersión y movimiento, el equipo puede examinar el
comportamiento durante el buceo y relacionar esas señales con lo que muestra la
imagen, clasificando si el animal se alimenta en cardúmenes densos o en kril
aislado, a distintas profundidades, horarios y niveles de esfuerzo, además de
estimar la distancia que recorre en cada salida al mar.
Un área protegida
para estudiar aves marinas
Punta Armonía es una Zona
Antártica Especialmente Protegida cuyo valor central es su ecosistema. “Uno de
los valores biológicos que esta área está protegiendo son las aves marinas.
Primero porque acá hay un
número bastante importante de especies que se reproducen acá, en un área
relativamente pequeña”, explica Krüger.
Entre ellas destaca una
colonia de pingüinos barbijo que ha experimentado cambios importantes en las
últimas décadas. “En los años 80 eran más de 100.000 nidos, en los años 90 eso
bajó a 90.000 nidos y ahora tenemos como 40.000 nidos.
Aun así, es un número bastante
importante para la especie, ya que es una colonia representativa de la
población de pingüinos barbijo de la península Antártica y del sur”, detalla.
En este escenario, las
microcámaras permiten seguir el viaje completo de un pingüino en tiempos de
reproducción: abandona su nido con pichones pequeños, se desplaza hacia las
zonas de alimentación, bucea a distintas profundidades durante la noche y regresa
al día siguiente.
“Ahí tenemos algunos ejemplos
de que salieron en grupo a alimentarse y estuvieron buceando a profundidades de
30 metros durante el período nocturno”, describe el científico.
Lo que revela el
nado sobre un océano en cambio
Los registros también muestran
cómo se organizan las aves marinas en el espacio y con qué otras especies
comparten las rutas hacia las áreas de alimentación.
“En algunos de los videos que hemos obtenido
vemos, por ejemplo, los pingüinos barbijo, que durante el tránsito a las zonas
de alimentación han estado en grupos poliespecíficos donde hay pingüinos papúas
también. Hemos visto ballenas jorobadas y ballenas fin junto con los pingüinos
moviéndose hacia las zonas de alimentación”, relata Krüger.
Asimismo, añade, “este año se
han movido, por lo menos, una o dos horas antes de empezar a intentar capturar
kril. Y también hemos visto que están alimentándose principalmente durante la
noche, algo que no siempre es así”.
Detrás de cada uno de estos
videos hay un esfuerzo logístico y humano considerable, pero para el
investigador ese desgaste se justifica por lo que aportan las imágenes al
conocimiento del ecosistema.
“Pero todo esto es válido una
vez que los resultados que esperamos obtener, específicamente de estas cámaras,
nos va a permitir tener un mejor entendimiento de algunos parámetros de cómo
los pingüinos buscan su alimento, específicamente el kril, que es su principal
alimento acá”, afirma.
Además de evidenciar patrones
de convivencia con otras especies, los datos ayudan a entender cómo distintos
factores, como cambios en la disponibilidad de kril, competencia con otras aves
o recuperación de poblaciones de ballenas, se suman a las presiones que
enfrentan colonias como la de punta Armonía.
En ese contexto, cada buceo
registrado se convierte en información válida para comprender el funcionamiento
del ecosistema y para dimensionar los desafíos que enfrentan los pingüinos para
seguir encontrando alimento en el océano Austral.
Cambios en la temporada de cría
Krüger señala que los nuevos
antecedentes sobre el comportamiento en el mar se dan en un contexto en que
varias colonias de pingüinos en la Antártica han adelantado su período de
reproducción, algo que “es coherente con los cambios climáticos que se han visto”.
A su juicio, esto se
explicaría porque “las condiciones de anidación han cambiado probablemente por
el derretimiento más temprano de la nieve en las colonias, que es la principal
limitante durante la llegada de los pingüinos en el período de reproducción”.
Este adelanto podría generar
desajustes entre la crianza de los pichones y la disponibilidad máxima de kril,
así como mayor competencia por alimento entre las tres especies de pingüinos
pigoscélidos de la península Antártica y las islas Shetland del Sur.
“Si ahora los barbijos
empiezan a reproducirse más temprano, puede ser que eso coincida con la
necesidad de alimentación de los papúas, por ejemplo, que son mucho más
eficientes que los barbijos, entonces eso podría sí afectar la disponibilidad
de alimento”, advierte el investigador, quien añade que este fenómeno se suma a
otros factores como cambios en la biomasa de kril, aumento de las lluvias,
recuperación de ballenas y el incremento de la pesquería de este pequeño
crustáceo en la región.
El Instituto Antártico Chileno
(INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con
plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter
científico, tecnológico y de difusión.
El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).

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