El proyecto logró reunir a
figuras de la talla de Mariana Loyola, Juan Minujín y Daniel Muñoz, quienes
aceptaron el desafío por el riesgo artístico que suponía el plano secuencia.
Para el argentino Juan
Minujín, la oportunidad de trabajar de una manera “teatral y artesanal” en una
industria llena de efectos digitales fue el principal atractivo, permitiéndole
explorar la psicología de los delitos de “guante blanco” sin recurrir a la
violencia física.
El elenco se completa con
nombres como Magdalena Müller y Pablo Brunetti, quienes aportan capas de
complejidad a la trama corporativa, interpretando a personajes que se mueven en
la escala de grises entre la complicidad y la ambición.
Cada interpretación fue
diseñada para sostener la tensión ética de la película, convirtiendo este
ensamble en una pieza fundamental para que el espectador se sienta interpelado
por la historia
Mariana Loyola, Juan Minujín,
Daniel Muñoz, Magdalena Müller y Pablo Brunetti integran el elenco en el nuevo
thriller de Moisés Sepúlveda. Junto a figuras como Daniel Alcaíno, Francisca
Aronsson y Gabriel Cañas, conforman un equipo de trayectoria que apuesta por el
riesgo artístico y la revisión crítica de la historia reciente.
Reunir a un elenco de esta
envergadura no responde solo a una necesidad de producción, sino a la exigencia
de una historia que requiere oficio y precisión en partes iguales.
Ese es el factor común que
convocó a actores como Mariana Loyola, Juan Minujín, Daniel Muñoz, Magdalena
Müller y Pablo Brunetti a formar parte de este proyecto.
Para Mariana Loyola, quien
interpreta a Rebeca López, el atractivo principal fue la propuesta de dirección
y el desafío que implicaba salir de la zona de confort.
“Me gusta mucho el riesgo que
hay. Creo que cuando se hacen películas arriesgadas, hay una jugada ahí que yo
aplaudo: de no hacer lo mismo de siempre, de cruzar el río”, comenta la actriz,
valorando además la oportunidad de trabajar por primera vez con Moisés
Sepúlveda, con quien mantiene una amistad hace años.
Frente a una industria
saturada de efectos, el actor argentino Juan Minujín destaca la naturaleza de
este rodaje: “Hay mucho CGI, mucho VFX, miles de cosas que intervienen
digitalmente en la industria. Me parece muy lindo poder hacer algo de una
manera casi más teatral y artesanal”.
Su personaje, el inversionista
Toto Quintana, le permitió indagar en el perfil de los delitos financieros. “Es
un género que de por sí me parece interesante, el de estafas, de ladrones de
guante blanco. A mí me gusta mucho porque muchas veces es cuando más nos roban:
de esa manera y no con violencia”, reflexiona.
Dentro del entramado
corporativo de la ficción, Magdalena Müller interpreta a Cecilia Sepúlveda, una
asistente que opta por mirar hacia otro lado mientras se fragua el delito.
“Cecilia es alguien que hace
su pega. Ella considera que para eso le pagan y está ahí. No cuestiona mucho”,
explica Magdalena. La actriz valora que el guion se atreva a incomodar: “Pocas
veces se tiene la valentía de hablar de las cosas incorrectas… creo que es muy
atractivo ver que los protagonistas no sean los héroes”.
Desde la alta gerencia, Pablo
Brunetti asume el rol de Manuel Echeverría. El actor resalta la capacidad de la
película para investigar una crisis social profunda: “A nosotros nos muestran
una o dos capas, lo que uno puede ver en los diarios, y la película va
escarbando y descubriendo más capas, yo creo que sirve de ejemplo para que esto
no vuelva a ocurrir”.
El contrapunto humano lo
aporta Daniel Muñoz como Tito Zari, el hermano de la protagonista. Representa
el soporte emocional ante un frío mundo corporativo: “A pesar de todos los
problemas que puede causar, en el fondo es lo que María necesita para sentir
que no está sola”.
Para el actor, el cine tiene
aquí un deber de memoria: “Es una historia necesaria, es un llamado de alerta a
lo que somos capaces de hacer como personas. La magia y el deber que tiene toda
producción cinematográfica es recordarnos de dónde venimos y para dónde vamos”.
A este grupo se suman otros
nombres de peso que terminan de consolidar el elenco, como Daniel Alcaíno,
Daniela Lhorente, Guilherme Sepúlveda y Gabriel Cañas.
Juntos conforman un ensamble sólido, diseñado para sostener la tensión dramática y ética que propone Que Se Acabe Todo, convirtiendo cada interpretación en una pieza fundamental de un engranaje colectivo.
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