domingo, 25 de enero de 2026

“Hacer cine es un acto de resistencia”: Benjamín Vicuña se enfrenta al villano de Que Se Acabe Todo

 El actor interpreta a Max Mayol, un antagonista que se aleja del cliché malvado para presentarse como un líder encantador y carismático.

 El desafío fue humanizar la codicia, interpretando a un hombre que cree fervientemente en su propia mentira y que está convencido de que sus acciones, aunque fraudulentas, son una forma de progreso. Es ese encanto natural lo que lo vuelve un personaje profundamente peligroso.

Al trabajar junto a Paulina García, con quien mantiene una larga historia de colaboración profesional, el actor encontró el tono perfecto para este duelo de poder, convirtiendo la película en una denuncia necesaria sobre las crisis morales que han impactado profundamente al país.

No es un monstruo, es un encantador de serpientes. Vicuña aborda el desafío de humanizar la codicia en la piel de Max Mayol, el antagonista que cree estar salvando el barco mientras lo hunde. 

Aunque es el villano de la historia, Max Mayol no se levanta por las mañanas pensando en hacer el mal. Lejos de ser un monstruo que se ríe en la oscuridad, el Gerente General que interpreta Benjamín Vicuña en Que Se Acabe Todo es encantador, viste bien y tiene el carisma suficiente para convencerte de que endeudarte es una ruta a la libertad. 

“Es un tipo que vive en el liderazgo. Cree realmente que es una forma de democratizar los créditos, de ayudar a la gente”, explica Benjamín sobre la psiquis de un personaje cuyo motor no es la maldad pura, sino una pasión genuina por el proyecto de su vida: ese retail llamado El Solar que promete electrodomésticos y dignidad en cuotas.

Esa es la trampa y fue el mayor desafío actoral: Mayol es un creyente de su propia mentira, y esa convicción fue clave para el director Moisés Sepúlveda al momento de elegirlo. “Benja tiene un encanto natural que funciona perfecto para Max Mayol. Es alguien en quien uno quiere creer. Y justamente por eso, su personaje es tan peligroso”, comenta.

Juntos trabajaron para encontrar un tono que huyera del cliché del empresario malvado, buscando el rostro humano de un sistema inhumano. “Aparentemente es un buen tipo. Pero eso hace que no sea tan fácil de calificar sencillamente como un villano”, asegura el actor sobre esa ambigüedad que define al personaje.

Ese duelo de poder y encanto tuvo una capa extra de emoción en el set, ya que Vicuña comparte pantalla con la protagonista Paulina García, quien ha sido su profesora, compañera de escena y directora en proyectos anteriores.

 “Ha sido un honor poder acompañarla en este protagónico tan potente”, confiesa Benjamín. “Tiene un personaje increíble que pasa por todos los estados; un personaje que interpela, que moviliza y que también es empático con todas las personas que pueden llegar a vivir una situación así”.

Aunque en la ficción sus roles chocan, él es el gerente intocable y ella la empleada que asciende a golpe de necesidad, la dinámica real es de admiración absoluta, sentimiento que Paulina devuelve con la misma intensidad: “Con Benja he trabajado harto, así que lo conozco muy bien. Es un actor que tiene una trayectoria increíble y lo he visto crecer en todos estos años. Trabajar con él es una alegría”.

Más allá de los trajes a la medida y la corrupción de la trama, Vicuña ve en este proyecto una urgencia política. En tiempos donde las salas pelean contra la inmediatez de los algoritmos, él es categórico al definir su oficio: “Hacer cine hoy es un acto de resistencia. Es un acto creativo maravilloso que tiene que ver con expresión, con memoria y con identidad”.

Para el actor, Que Se Acabe Todo trasciende el entretenimiento; es el retrato de una crisis moral. “La pasión es el motor por el que nos levantamos en la mañana. Tenemos un compromiso por contar historias. Este caso fue un grito de indignación, de un crimen financiero muy grande que nos impactó como país”, concluye.

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