martes, 1 de abril de 2025

María Dueñas realiza en su última novela un retrato en la Argelia colonial.

El retrato de los españoles en la Argelia colonial es una de las claves de la nueva novela “Por si volvemos”.

Como escribió en 1953 Albert Camus, francés argelino y descendiente de menorquines por parte de la familia materna: «Los franceses de Argelia son una raza bastarda, hecha de mezclas imprevisibles. Españoles y alsacianos, italianos, malteses, judíos y griegos se encontraron en esas tierras». Esta cita refleja la naturaleza del universo que a su vez construye María Dueñas.

En la ciudad de Orán, la más cercana por vía marítima a las costas del sureste peninsular y epicentro de la trama, la presencia española fue constante a lo largo de los siglos. Las primeras ocupaciones tuvieron lugar entre 1509 y 1708, cuando en España se conocía a Orán como la Corte Chica.

Hubo una segunda ocupación entre 1732 y 1791. A partir del establecimiento de la Argelia francesa en 1830, la cercanía geográfica y el efecto llamada propiciaron la instalación de decenas de miles de emigrantes españoles que huían de la pobreza. Asimismo, tras la guerra civil, llegaron numerosos barcos cargados de republicanos exiliados.

En Orán y su área circundante, conocida como el Oranesado, los españoles fueron mayoría, por encima de la población originaria de Francia. Se dedicaban sobre todo a la agricultura en las zonas rurales y, dentro de Orán a los servicios, las manufacturas, el comercio o trabajaban como obreros y operarios. Negocios como el tabaco, el esparto, las destilerías, las heladerías y numerosos bares y cafés estaban en manos de españoles.

Socialmente, los españoles —que procedían en su mayor parte de localidades costeras mediterráneas— se encontraban a medio camino entre los privilegiados franceses de origen metropolitano y el desprecio que sufrían los árabes, la población autóctona relegada y penosamente tratada por los franceses.

«Escargots, caracoles solían llamar también a los españoles en los días de emigración desbordada, por aquello de llegar con el colchón, la sartén y los pucheros a rastras, las miserias, los niños flacos, la abuela vestida de negro con el pañuelo en la cabeza: la humilde casa a cuestas

Pero fuimos necesarios, y lo seguíamos siendo, para poblar y poner en uso el inmenso territorio del norte de Argelia y para mantener activa la economía colonial como comerciantes, obreros, agricultores, empleados diligentes o meros subalternos; para echar hijos al mundo a fin de que los musulmanes no superaran a los cristianos y para luchar en tiempos de guerra, para morir incluso por el honor de la nueva patria.».

Gracias a estos hechos históricos, Orán siempre ha sido una ciudad con marcada alma española, donde hubo no solo imponentes edificaciones militares, barrios y negocios de carácter español, sino también tradiciones como la música, los toros, las hogueras de San Juan o la gastronomía.

 La mayoría de los españoles adoptaron la nacionalidad francesa, la lengua, las rutinas, los nombres de pila… Orán se llenó de Jean-Pierre Martinez, Pauline García, Agnès Moreno o Maurice Rubio. Los que lograron prosperar y ocuparon posiciones más relevantes se educaron en liceos y hablaban un francés perfecto.

Hubo algunos industriales españoles cuyos negocios también aparecen en la novela, como el gran tabaquero Bastos, los fabricantes de anís Galiana, el dueño del gran hotel Le Martinez, que acogerá los encuentros de Cecilia con otros personajes.

Sin embargo, a pesar de ser oficialmente franceses, los españoles no siempre tenían los mismos derechos que los originarios de la metrópoli, y eran a menudo tratados de forma despectiva, una cuestión que la autora plasma a menudo en Por si un día volvemos.

Cecilia unirse como socios en el negocio del jabón hasta llevarlo a una dimensión que ninguno de los dos imaginaba en principio. Listo, curtido y tenaz, Azoulay aportará como socio lucidez y sabiduría a Cecilia en su camino hacia la madurez y la consolidación de su negocio, hasta que la edad de él y las terribles circunstancias de Argelia los separen. JEAN-PIERRE AUBERT Agente comercial, marsellés de buena familia, maduro y atractivo, seductor, bon-vivant, carismático. Cecilia está cercana a los cuarenta cuando se enamora 

María Dueñas (c) Javier Ocaña 

María Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964) es doctora en Filología Inglesa. Tras dos décadas dedicada a la vida académica, irrumpe en el mundo de la literatura en 2009 con El tiempo entre costuras, la novela que se convirtió en un fenómeno editorial y cuya adaptación televisiva de la mano de Antena 3 logró numerosos galardones y un espectacular éxito de audiencia.

Sus obras posteriores, Misión Olvido (2012), La Templanza (2015), Las hijas del Capitán (2018) y Sira (2021), continuaron cautivando por igual a los lectores y a la crítica. Traducida a más de treinta y cinco lenguas y con millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, María Dueñas se ha convertido en una de las autoras más queridas tanto en nuestro país como en América Latina.  Por si un día volvemos es su sexta novela.

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