El retrato de los españoles en la Argelia
colonial es una de las claves de la nueva novela “Por si volvemos”.
Como escribió en 1953 Albert Camus,
francés argelino y descendiente de menorquines por parte de la familia materna:
«Los franceses de Argelia son una raza bastarda, hecha de mezclas
imprevisibles. Españoles y alsacianos, italianos, malteses, judíos y griegos se
encontraron en esas tierras». Esta cita refleja la naturaleza del universo que
a su vez construye María Dueñas.
En la ciudad de Orán, la más cercana por
vía marítima a las costas del sureste peninsular y epicentro de la trama, la
presencia española fue constante a lo largo de los siglos. Las primeras
ocupaciones tuvieron lugar entre 1509 y 1708, cuando en España se conocía a
Orán como la Corte Chica.
Hubo una segunda ocupación entre 1732 y
1791. A partir del establecimiento de la Argelia francesa en 1830, la cercanía
geográfica y el efecto llamada propiciaron la instalación de decenas de miles
de emigrantes españoles que huían de la pobreza. Asimismo, tras la guerra
civil, llegaron numerosos barcos cargados de republicanos exiliados.
En Orán y su área circundante, conocida
como el Oranesado, los españoles fueron mayoría, por encima de la población
originaria de Francia. Se dedicaban sobre todo a la agricultura en las zonas
rurales y, dentro de Orán a los servicios, las manufacturas, el comercio o
trabajaban como obreros y operarios. Negocios como el tabaco, el esparto, las
destilerías, las heladerías y numerosos bares y cafés estaban en manos de
españoles.
Socialmente, los españoles —que procedían
en su mayor parte de localidades costeras mediterráneas— se encontraban a medio
camino entre los privilegiados franceses de origen metropolitano y el desprecio
que sufrían los árabes, la población autóctona relegada y penosamente tratada
por los franceses.
«Escargots, caracoles solían llamar
también a los españoles en los días de emigración desbordada, por aquello de
llegar con el colchón, la sartén y los pucheros a rastras, las miserias, los
niños flacos, la abuela vestida de negro con el pañuelo en la cabeza: la
humilde casa a cuestas
Pero fuimos necesarios, y lo seguíamos
siendo, para poblar y poner en uso el inmenso territorio del norte de Argelia y
para mantener activa la economía colonial como comerciantes, obreros,
agricultores, empleados diligentes o meros subalternos; para echar hijos al
mundo a fin de que los musulmanes no superaran a los cristianos y para luchar
en tiempos de guerra, para morir incluso por el honor de la nueva patria.».
Gracias a estos hechos históricos, Orán
siempre ha sido una ciudad con marcada alma española, donde hubo no solo
imponentes edificaciones militares, barrios y negocios de carácter español,
sino también tradiciones como la música, los toros, las hogueras de San Juan o
la gastronomía.
La
mayoría de los españoles adoptaron la nacionalidad francesa, la lengua, las
rutinas, los nombres de pila… Orán se llenó de Jean-Pierre Martinez, Pauline
García, Agnès Moreno o Maurice Rubio. Los que lograron prosperar y ocuparon
posiciones más relevantes se educaron en liceos y hablaban un francés perfecto.
Hubo algunos industriales españoles cuyos
negocios también aparecen en la novela, como el gran tabaquero Bastos, los
fabricantes de anís Galiana, el dueño del gran hotel Le Martinez, que acogerá
los encuentros de Cecilia con otros personajes.
Sin embargo, a pesar de ser oficialmente
franceses, los españoles no siempre tenían los mismos derechos que los
originarios de la metrópoli, y eran a menudo tratados de forma despectiva, una
cuestión que la autora plasma a menudo en Por si un día volvemos.
Cecilia unirse como socios en el negocio
del jabón hasta llevarlo a una dimensión que ninguno de los dos imaginaba en
principio. Listo, curtido y tenaz, Azoulay aportará como socio lucidez y
sabiduría a Cecilia en su camino hacia la madurez y la consolidación de su
negocio, hasta que la edad de él y las terribles circunstancias de Argelia los
separen. JEAN-PIERRE AUBERT Agente comercial, marsellés de buena familia,
maduro y atractivo, seductor, bon-vivant, carismático. Cecilia está cercana a
los cuarenta cuando se enamora
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María Dueñas (c) Javier Ocaña |
María Dueñas (Puertollano, Ciudad Real,
1964) es doctora en Filología Inglesa. Tras dos décadas dedicada a la vida
académica, irrumpe en el mundo de la literatura en 2009 con El tiempo
entre costuras, la novela que se convirtió en un fenómeno editorial y cuya
adaptación televisiva de la mano de Antena 3 logró numerosos galardones y un
espectacular éxito de audiencia.
Sus obras posteriores, Misión Olvido (2012), La Templanza (2015), Las hijas del Capitán (2018) y Sira (2021), continuaron cautivando por igual a los lectores y a la crítica. Traducida a más de treinta y cinco lenguas y con millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, María Dueñas se ha convertido en una de las autoras más queridas tanto en nuestro país como en América Latina. Por si un día volvemos es su sexta novela.
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