Las editoriales Imbunche y Cathartes
reúnen en Ficciones de la Quinta Era Glacial y otros relatos insólitos los
cuentos de la autora nacional Ilda Cádiz Ávila (1911-2000) quien, en palabras
del destacado autor nacional Francisco Ortega, “es probablemente el secreto
mejor guardado de la ciencia ficción chilena".Y no es para menos, en sus relatos, Ilda
Cádiz (Talcahuano, 1911-2000) construye con habilidad mundos singulares en los
que experimenta con el misterio, la ambigüedad, el humor y la hibridación de
géneros narrativos, como la ciencia ficción, el fantástico, el terror gótico,
el policial y la autoficción.
Poseedora de una pluma calificada como
“hipnótica”, fue considerada “una notable cuentista innata” y “dotada más allá
de lo común” por María Carolina Geel en 1976. Fue también calificada como una
escritora con “oficio y originalidad cierta” como se lee en la única reseña
publicada de su obra La casa junto al mar y otros cuentos (1984) en el diario
La Tercera.
Además, obtuvo algunos reconocimientos
literarios (Premio Municipal de Santiago y Juegos Literarios Gabriela Mistral).
Sin embargo, hasta hoy continuaba la imposibilidad de acceder a su obra, sus libros
eran prácticamente inencontrables y la información de calidad sobre la autora
era escasa.
¿Quién fue realmente Ilda Cádiz y por qué
es tan difícil acceder a su obra? En el prólogo de la publicación la
investigadora Macarena Cortés aborda esta y otras preguntas con respecto a la
invisibilización de la autora en el panorama literario chileno: “sus escritos
pasaron desapercibidos en un medio dominado por hombres.
A esto, se suma que Ilda Cádiz pertenecía
a una clase media incipiente y provenía de provincia, por lo que no tenía
redes. Además, en vez del realismo canónico incursionó en géneros literarios no
miméticos, que suponían una tensión o un quiebre con la realidad. Estas
intersecciones supusieron una brecha que por poco acaba con su obra y su autoría”.
El volumen recién publicado, de más de 300
páginas, debe su nombre a un conjunto de relatos en que la autora especula en
torno a la “Quinta Era Glacial”, un desastre medioambiental causado por los
humanos que vuelve a la Tierra inhabitable.
Esta modalidad narrativa –hoy conocida
como ficción climática o cli-fi– es recurrente en los cuentos de la autora, los
que, junto con elementos distópicos asociados al desarrollo tecnológico,
presentan temáticas de singular actualidad.
Ilda Cádiz Ávila nació en Talcahuano en 1911
y falleció en la misma ciudad el año 2000.
Estudió Pedagogía en inglés en la
Universidad de Concepción y en 1936, llegó a Santiago a trabajar como
secretaria bilingüe. Si bien pertenece a la misma generación que María Luisa
Bombal, sus recorridos literarios fueron condicionados por su ambiente.
Ambas exploraron el género fantástico,
pero mientras que Bombal –proveniente de una familia aristocrática– publicó
principalmente en las décadas del treinta y del cuarenta, Cádiz publicó por
primera vez en 1969 con el dinero de su jubilación, ya que pertenecía a una
clase media incipiente y de provincia, sin redes ni privilegios.
Colaboró con textos periodísticos y literarios
en diarios como El Mercurio y El Sur, y en la desaparecida revista Margarita.
Todos estos fueron firmados con el pseudónimo de Dolores Espina, y esperó hasta
bordear los 60 años para publicar su primer libro, La Tierra dormida (1969) y
firmar por primera vez con su nombre.
Lo mantuvo también para sus siguientes
publicaciones: el libro de cuentos La casa junto al mar (1984) y la novela
histórica La pequeña Quintrala de Joaquín Toesca (1993).
Sus dos grandes pasiones, la historia y la
ciencia ficción, las cultivó con dedicación. Realizó una estancia en el British
Museum para investigar y posteriormente escribir un libro de ensayo sobre
Lawrence de Arabia que le merecería el Premio Municipal de Literatura.
Además, participó en la fundación del Club
Chileno de Ciencia Ficción en 1975 junto a destacados exponentes del género
como Hugo Correa, Elena Aldunate y Antonio Montero.