martes, 15 de septiembre de 2026

Centro Cultural IPA cierra el Mes de la Patria con “Cuestión de ubicación”.

Como una invitación a cerrar el Mes de la Patria revisitando parte de la dramaturgia nacional y sus preguntas sobre el Chile que somos, la Compañía de Teatro IluCión presentará “Cuestión de ubicación”, del destacado dramaturgo chileno Juan Radrigán, el próximo jueves 24 de septiembre, a las 19:00 horas, en la Sala de Teatro IPA de Valparaíso.

La obra presenta a una humilde familia que enfrenta una particular preocupación: dónde instalar un nuevo televisor a color que han adquirido con esfuerzo. 

Mientras el aparato se transforma en el centro de las discusiones familiares, la enfermedad de la hija menor queda relegada hasta que puedan terminar de pagar la última cuota.

En ese sentido, el montaje de Teatro IluCión propone cerrar el Mes de la Patria con una obra que, desde el humor y la tragedia, vuelve a poner en escena una parte de nuestra historia y de nuestra identidad social, permitiendo que el público se reencuentre con una dramaturgia chilena que continúa interpelando al presente.

“Cuestión de ubicación” transcurre en un espacio reducido: una sola habitación que funciona como dormitorio, cocina y comedor. En ese escenario, la discusión sobre dónde ubicar el nuevo televisor termina revelando mucho más que un problema doméstico.

Para Claudio Vidal, director del montaje, la obra permite reflexionar sobre una pobreza que no se limita a las condiciones materiales.

 “La familia discute sobre dónde colocar su nueva adquisición, reflejando que la marginalidad y la pobreza más bien tiene que ver con lo humano, y no precisamente con las condiciones de la vivienda. Creo que es una obra que al pasar los años sigue vigente en una sociedad completamente consumista”, comenta.

La propuesta escénica busca, además, que el texto pueda ser leído desde el presente. La construcción de los personajes y la puesta en escena apuntan a generar una obra lo más atemporal posible, reconociendo que muchas de las situaciones planteadas por Radrigán en los años 80 continúan presentes, aunque hayan cambiado sus formas.

El resultado es un montaje que transita entre la comedia y la tragedia, utilizando el humor chileno como una puerta de entrada a problemáticas profundas.

¿Qué tan pobres somos como seres humanos? es una de las preguntas que queda instalada tras la historia de esta familia y su deseo por acceder a un objeto que representa mucho más que un simple televisor.

Así, “Cuestión de ubicación” propone una mirada hacia un Chile que puede parecer lejano, pero cuyas preguntas siguen presentes: la necesidad de pertenecer, el deseo de acceder a bienes materiales, las desigualdades y la manera en que el consumo puede llegar a ocupar un lugar central en nuestras vidas.

Con esta obra, Teatro IluCión invita a cerrar el Mes de la Patria desde el teatro, recuperando la voz de uno de los dramaturgos fundamentales de la escena nacional y demostrando que volver a mirar nuestras historias también es una forma de preguntarnos quiénes somos hoy. 

Datos de la función: Obra: “Cuestión de ubicación”, de Juan Radrigán. Compañía: Teatro IluCión.  Jueves 24 de septiembre de 2026 - 19:00 horas. Sala de Teatro IPA, Condell #1349, Valparaíso**

Entradas: https://www.passline.com/eventos/cuestion-de-ubicacion-teatro

Vuelve a Centro Arte Alameda el Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos con tres películas en cartelera

Este 2026, El FICDH (Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos) regresa a Centro Arte Alameda con tres funciones imperdibles: "Sweet as" (2022) de Jub Clerc, "Bajo las banderas, el sol" (2025) de Juanjo Pereira, y "L'arbre de l'authenticité" (2025). dirigida por  Sammy Baloji. Las entradas, gratuitas y a 3 mil pesos, ya están disponibles en PASSLINE. ¡Revisa la cartelera!

EL FICDH es un encuentro cinematográfico internacional que se realiza en Argentina desde el año 1997. 

En el Mes de la Memoria y la Democracia, el Festival realizará su segunda edición en Chile con una programación que presenta más de 10 películas de Argentina, Australia, Brasil, Chile, República Democrática del Congo y Palestina, entre otros países, incluyendo varios estrenos nacionales.

Es un proyecto cultural fundado por el Instituto Multimedia de Derechos Humanos (IMD) de Argentina que invita a descubrir cómo el cine puede potenciar la conciencia y el compromiso con la defensa y promoción de los derechos humanos.

Con 22 ediciones a lo largo de casi 30 años, el Festival se ha consolidado como uno de los espacios de referencia del cine social en la región. En esta nueva edición en Chile, se exhibirán producciones audiovisuales recientes con impacto social que visibilizan historias sobre memoria y dictadura, territorio, pueblos originarios,  colonialismo y migraciones, entre otras temáticas.

Un eje temático sobre territorio, pueblos originarios y colonialismo estará presente en Centro Arte Alameda este sábado 26 de septiembre a las 16:45 (¡entrada liberada!) con la película "Sweet As" de Jub Clerc, ganadora del Oso de Cristal (Generation Kplus) en la Berlinale 2023, sobre el viaje transformador de una adolescente de origen indígena por la región de Pilbara. 

Luego, el 27 de septiembre a las 17:00, será el turno de "Bajo las banderas, el sol" (2025) de Juanjo Pereira, donde a través de imágenes inéditas y olvidadas durante mucho tiempo, el documental saca a la luz la maquinaria oculta de la dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay, uno de los regímenes más duraderos de la historia. 

La película ganó el Premio FIPRESCI en la Berlinale 2025 y fue seleccionada para representar a Paraguay en los Premios Óscar. ¡La función tendrá un valor de 3 mil pesos!

Finalmente, el lunes 28 de septiembre a las 19:00 será la función de "L'Arbre de l'Authenticité" (El árbol de la autenticidad) de Sammy Baloji, -a 3 mil pesos el ticket-, premiada en Visions du Réel y en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam (IFFR), sobre las huellas del colonialismo belga en la selva congoleña; en África se encuentra uno de los tantos vestigios del esfuerzo de Occidente por controlar tanto las naciones como la naturaleza: uno de los centros de investigación de agricultura tropical más importantes del mundo. 

El Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones Agrícolas de Yangambi (INERA), ubicado a orillas del río Congo, fue un centro científico de desarrollo en su apogeo. Hoy en día, es una amalgama entre selva y ruinas, en donde las preguntas sobre el conocimiento, el poder y el acceso aún permanecen. 

Además, antes de cada largometraje se proyectarán cortometrajes chilenos, seleccionados a partir de una convocatoria abierta. La programación completa del Festival estará disponible próximamente en www.ficdh.com  y en las redes sociales del festival (@festivalficdh en Instagram, Facebook, YouTube y Tiktok). Las entradas para las funciones en Centro Arte Alameda ya están disponibles en PASSLINE.

El FICDH cuenta con el apoyo de la Embajada de Australia, la Embajada de Palestina y la Representación Valonia-Bruselas en Chile, además de la participación de El Mostrador, El Ciudadano y Revista La Máquina como Media Partners. 

La cueca, la rayuela y la pregunta incómoda: ¿qué deporte nos representa de verdad?

Por Frano Giakoni Ramírez, director del Magíster en Gestión Deportiva UNAB.

 Chile se mueve más esta semana que en cualquier otra del año. Se baila cueca en patios de colegio, se lanza la rayuela con una precisión que nadie practicó, se corre detrás de un volantín y se camina entre fondas hasta que duelen los gemelos. 

Es, probablemente, la única semana en que el país hace actividad física por razones culturales y no por prescripción médica. Y en medio de ese movimiento aparece una pregunta incómoda que rara vez se hace en voz alta: ¿quién decidió que eso, y no otra cosa, es lo que nos representa?

El origen es bastante menos romántico de lo que se cree. La cueca fue declarada danza nacional por decreto, en 1979, es decir, en una oficina y no en una fonda. La rayuela sobrevive con federación, reglamento y campeonatos que casi nadie ve.

 Y el palín, un juego ancestral mapuche que se practicaba mucho antes de que existiera la idea misma de Chile, quedó fuera del relato oficial, reducido a nota cultural en vez de ser tratado como lo que es, una práctica deportiva con reglas, territorio y comunidad. 

Ninguna de esas definiciones nació de una consulta ciudadana ni de una medición de práctica real. Fueron decisiones administrativas que con el tiempo se transformaron en costumbre, y la costumbre terminó disfrazándose de esencia.

Lo interesante es lo que ocurrió mientras el papel decía una cosa y el país hacía otra. Hubo una época en que la identidad deportiva chilena fue el boxeo, cuando los nombres de Godfrey Stevens o Martín Vargas paralizaban casas enteras frente a la radio y la televisión. Esa identidad fue real y masiva, y hoy está prácticamente desaparecida. 

No porque los chilenos cambiaran de gusto, sino porque desaparecieron los gimnasios de barrio, los entrenadores y la competencia sostenida que la mantenían viva. En paralelo apareció algo que ningún decreto anticipó: cientos de miles de personas corriendo, pedaleando y subiendo cerros los domingos por la mañana. La identidad deportiva no se decretó. 

Se fue armando sola, con lo que resultó accesible, barato, televisado y posible de practicar cerca de la casa.

Esa es la clave que suele omitirse. Un deporte se vuelve identidad cuando se puede repetir. Necesita espacio disponible, alguien que enseñe, competencia local, continuidad en el tiempo y un relato que lo sostenga. El fútbol tuvo todo eso junto durante un siglo. 

El tenis tuvo el relato de golpe, cuando Massú y González ganaron en Atenas 2004 y el país entero descubrió que sabía de tenis, aunque el número de canchas públicas siguiera siendo casi el mismo al día siguiente. La emoción construye memoria, pero no construye infraestructura.

Ahí está el punto que debería incomodar. Chile celebra su identidad deportiva una semana al año y convive el resto del tiempo con niveles de sedentarismo altísimos. 

La Encuesta Nacional de Salud mostró que cerca de nueve de cada diez adultos no realizan actividad física suficiente en su tiempo libre. Un país que baila cueca con entusiasmo en septiembre y no camina treinta minutos en octubre no tiene un problema de identidad cultural. Tiene un problema de gestión.

Porque la identidad deportiva no es un adorno folclórico, es una decisión de política pública tomada mucho antes de que alguien la note. 

Cuando un municipio define si construye una multicancha, una piscina o una cancha de palín, está decidiendo qué va a ser tradición en veinte años más. Cuando una federación recibe financiamiento estable y otra sobrevive con rifas, está decidiendo qué disciplina tendrá campeones y cuál tendrá nostalgia. 

Cuando un colegio elige qué enseña en educación física y quién lo enseña, está escribiendo el próximo capítulo de lo que los chilenos van a considerar propio. La identidad se administra, aunque nadie lo diga así.

Por eso la pregunta sobre qué nos representa no se resuelve mirando hacia atrás. La cueca, la rayuela y el palín merecen protección, registro y espacio, pero como patrimonio vivo y no como excusa para esquivar la pregunta siguiente, que es más exigente: qué prácticas se están habilitando hoy para que dentro de una generación alguien las sienta suyas.

Septiembre deja una imagen amable de un país que se mueve, y conviene mirarla con atención, porque demuestra que la cultura sí es capaz de poner a los chilenos de pie. 

La tarea pendiente es menos festiva y bastante más estructural: convertir ese impulso de una semana en un sistema deportivo que funcione las otras cincuenta y una. Los símbolos los define un decreto. La identidad la define la práctica, y la práctica se construye con gestión.

Fiestas Patrias: ¿cuánto saben los estudiantes sobre Chile?

 Por María Gabriela Huidobro, académica de la Facultad de Educación y Humanidades de la UNAB y la TEC de Monterrey.

Cada septiembre, Chile se llena de banderas, cuecas y ceremonias que evocan una historia compartida. Los colegios detienen sus actividades regulares no sólo para disfrutar de los días libres, sino para crear un ambiente de chilenidad. Sin embargo, la reiteración de algunas tradiciones nos lleva, muchas veces, a darlas por hechos, sin abrir espacio para cuestionar sus motivos y valorar su sentido. ¿Cuánto de la historia que las fiestas patrias celebran conocemos realmente?

La pregunta puede parecer menor, pero no lo es. Hablar hoy de patriotismo, identidad nacional o tradiciones a veces conduce a discusiones ideológicas. Para algunos, son conceptos asociados a posiciones políticas y se expresan de formas contrapuestas: desde el mundo popular o desde las élites.

Para otros, son expresiones de un nacionalismo a revisar. Pero si trasladamos la discusión al ámbito de la educación escolar, el asunto puede plantearse en términos más elementales: ¿conocen los estudiantes la historia de su país? Y desde ahí, ¿saben valorarla?

En 2024, un estudio realizado con 409 estudiantes de III Medio de colegios de distintas dependencias y comunas de la Región Metropolitana arrojó resultados incómodos. Al pedirles que definieran a personajes históricos, sólo el 46% pudo explicar quién fue y qué hizo Bernardo O’Higgins.

En el caso de José Miguel Carrera, la cifra descendió a 30%. E incluso cuando un personaje, su nombre o retrato resultaban familiares, ese reconocimiento no se tradujo en conocimiento.

El rostro de O’Higgins, por ejemplo, fue identificado por 72% de los estudiantes, pero sólo una parte pudo explicar su papel histórico.

No se trata de añorar una escuela en la que aprender historia significaba repetir fechas, nombres y batallas. Durante décadas, la enseñanza de la disciplina fue criticada por su carácter memorístico. Basta recordar cómo muchos tuvimos que preparar la Prueba de Aptitud Académica (PAA) repasando el manual titulado La Trutruca.

Las reformas curriculares más recientes buscaron, con razón, desarrollar habilidades como el pensamiento crítico, el análisis y la comprensión de procesos históricos. El problema, sin embargo, es que al optar entre dos alternativas que parecían antitéticas, los contenidos pasaron a ocupar un lugar muy secundario.

Los resultados de la investigación mencionada lo demuestran: se abrió una brecha entre reconocer y comprender. Algunos nombres sobreviven, pero se ha debilitado el conocimiento sobre las personas, acontecimientos y procesos que les dieron sentido.

El problema no es que las nuevas generaciones hayan perdido la capacidad de retener datos. La cuestión de fondo es que no se puede pensar históricamente sobre lo que se desconoce. Para comparar fuentes, interpretar procesos, cuestionar relatos o comprender cómo una sociedad llegó a ser lo que es, necesitamos disponer de un conocimiento sobre el pasado. El pensamiento crítico no ocurre en el vacío.

Esa habilidad es también relevante para pensar el presente y proyectar el futuro. Cuando el pensamiento crítico se forma en relación con el pasado, entendido en su condición histórica como aquello cuyo impacto permite comprender nuestro propio tiempo, adquirimos también altura de miras y una mejor capacidad para valorar aquello que somos. Sin una perspectiva temporal amplia, el presente se convierte en la única medida de relevancia.

Por eso, enseñar la historia de Chile no significa inculcar una interpretación única o exigir adhesión a un relato oficial, sino entregar a las nuevas generaciones un patrimonio común desde el cual puedan discutir, disentir y reflexionar. 

Las tradiciones patrias cumplen, en este sentido, una función que trasciende las diferencias políticas circunstanciales para la construcción de nuestra identidad y la formación de ciudadanía.

 Una bandera, un himno, o el recuerdo de quienes participaron en la formación de la República son expresiones de una memoria colectiva que puede contribuir a fortalecer nuestro sentido de sociedad.

La escuela tiene un rol fundamental en ello. No debe decirnos qué tenemos que pensar sobre nuestro pasado, pero sí debe procurar que no lo olvidemos.

lunes, 14 de septiembre de 2026

El histórico álbum Back to Black de Amy Winehouse celebra sus 20 años con un gran homenaje en el Teatro CA660

 El próximo jueves 5 de noviembre, a las 20:00 horas, el Teatro CA660 de Fundación CorpArtes será escenario de AMY WINEHOUSE – BACK TO BLACK: 20 YEARS, un espectáculo que conmemora los 20 años del lanzamiento de Back to Black, uno de los álbumes más emblemáticos e influyentes de la música contemporánea.

La propuesta presenta una reinterpretación en vivo del repertorio de Amy Winehouse desde una profunda mirada jazzística, a cargo de una banda integrada por destacados exponentes del jazz chileno: Alejandro Espinoza en batería, Sebastián Prado en guitarra, Santiago Monroy en piano, Esteban Fonseca en bajo y contrabajo, y Max Alarcón en saxo alto, tenor y flauta.

A ellos, se suma en voz Francia Valdés, considerada por la crítica internacional como la voz de Amy Winehouse en América.

La trayectoria vocal de Francia también ha alcanzado reconocimiento internacional. Tras sus presentaciones en Televisa y TV Azteca de México; su trabajo ha sido destacado por la crítica especializada, que ha resaltado la calidad interpretativa de una artista que ha desarrollado una estrecha relación musical con el repertorio de Amy Winehouse.

El espectáculo celebra la obra, la identidad musical y el legado de una artista que transformó la música popular, llevando sus canciones a una nueva lectura a través de arreglos especialmente concebidos para esta formación.

El repertorio recorrerá las principales canciones de Back to Black, incorporando además obras que permiten ampliar el recorrido musical y narrativo de la artista. A través de la música y de intervenciones que contextualizan su trayectoria; el espectáculo irá introduciendo al público en distintos momentos de la vida y obra de Amy Winehouse, de la mano de Francia Valdés, quien guiará este recorrido entre canciones, historias y pasajes fundamentales de su carrera.

La fecha adquiere además un significado especial dentro de la celebración internacional de los 20 años de Back to Black. El 23 de octubre de 2026 se realizará el lanzamiento de una edición especial de aniversario del álbum, que contempla nuevos contenidos, material inédito y el lanzamiento completo de la histórica presentación de Amy Winehouse en Paradiso, Ámsterdam, registrada en 2007.

A dos semanas de esta celebración internacional, Santiago será parte de la conmemoración de las dos décadas de Back to Black con una experiencia en vivo que une la obra de Amy Winehouse con destacados exponentes del jazz chileno.

“Para el Teatro CA660, abrir nuestra cartelera a un homenaje de esta envergadura como son los 20 años del icónico álbum Back to Black, que une el legado de una figura internacional de la talla de Amy Winehouse con la excelencia interpretativa de músicos chilenos consagrados y referentes del jazz nacional, responde a nuestro firme compromiso de enriquecer continuamente la programación con espectáculos diversos y de primer nivel”,  señala José Tomás Palma, director ejecutivo de Fundación CorpArtes.

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Una excelente oportunidad para asegurar, anticipadamente, la asistencia a este único concierto que conmemora dos décadas de uno de los discos más icónicos de la música contemporánea.

“Patio de Cuecas” trae lo mejor de las tradiciones de Fiestas Patrias a Lo Barnechea

 La tradición dieciochera se hace presente en Lo Barnechea con una nueva versión del “Patio de Cuecas”, celebración cultural de larga tradición en la comuna que tiene como principal propósito relevar el folclor nacional y latinoamericano, con especial énfasis en la cueca, expresión fundamental de la identidad y patrimonio cultural. 

El evento se realizará entre el viernes 18 y el domingo 20 de septiembre en la explanada El Rodeo, y contará con una parrilla programática que incluye a artistas como “Tres Cantoras”, “Aladín Reyes”, “Los del Mapocho”, “Los Metayponga”, “Los Frescos”, “Raíces de América”, “También Puedo” y “Cuequeros de Corazón”, entre otros.

De esta manera, durante tres días el escenario reunirá a reconocidos exponentes del folclor, artistas y grupos emergentes, generando un espacio donde distintas generaciones pueden encontrarse en torno a la música, el baile y las expresiones tradicionales.

“Patio de Cuecas” posiciona a la comuna como uno de los pocos territorios de la Región Metropolitana que promueve de manera activa y sostenida la enseñanza, exhibición y proyección de nuestro baile nacional.

Además, destaca por su ubicación estratégica y la integración con otras actividades propias de Fiestas Patrias con stands de gastronomía, fondas y artesanía, configurando un panorama integral para toda la familia donde la experiencia cultural se complementa con espacios de encuentro, recreación y disfrute de las tradiciones propias de estas fechas.

 La animación estará -por décimo año consecutivo- a cargo de Marcela Ibarra, conocida como “La Reina Cuequera”, figura que aporta experiencia, cercanía y conocimiento de esta expresión cultural.

Alejandra Valdés, directora ejecutiva de la Corporación Cultural de Lo Barnechea, explica que, a lo largo de los años, el Patio de Cuecas se ha consolidado como una actividad emblemática dentro de la comuna y de la Región Metropolitana.

“En años anteriores hemos visto que su convocatoria trasciende los límites comunales, atrayendo a vecinos y visitantes de distintas zonas de Santiago y posicionándose como una alternativa cultural y familiar de interés dentro del sector oriente.

Creemos que uno de los principales atributos del Patio de Cuecas es su capacidad para articular tradición, participación comunitaria y una programación artística de calidad”.

El evento se realizará en un terreno ubicado en Av. La Dehesa con esquina El Rodeo, inmediatamente colindante con el Centro Cívico de Lo Barnechea. 

Su emplazamiento, en la intersección de dos importantes avenidas, favorece una buena conectividad y accesibilidad, convirtiéndose en un punto de encuentro céntrico y de fácil llegada para los habitantes de la comuna y sus visitantes.

DISNEY+ presenta el tráiler de la segunda temporada de Outlander: Blood of my Blood que se estrena el 19 de septiembre.

En la nueva temporada, familias, amigos y parejas enfrentarán nuevos desafíos mientras el ejército jacobita se prepara para la batalla en las Tierras Altas de Escocia, y cada clan deberá elegir de qué lado estar

Disney+ presenta el tráiler de la segunda temporada de Outlander: Blood of My Blood, la aclamada serie precuela de Outlander, que estrena con su primer episodio el 19 de septiembre, exclusivamente en Disney+ en Latinoamérica. Luego, un nuevo episodio cada sábado.

La primera temporada de Outlander: Blood of My Blood, presentó las apasionadas historias de amor de los padres de Claire y Jamie, quienes desafiaron numerosos obstáculos para estar juntos. A lo largo de la historia, el inesperado vínculo entre ambas parejas reveló la profunda influencia que tuvieron mutuamente en sus vidas.

En la segunda temporada, las parejas vuelven a separarse cuando las Tierras Altas de Escocia quedan divididas por la rebelión jacobita de 1715, empujando a los clanes hacia la guerra y obligándolos a tomar partido.

Al mismo tiempo, Brian y su primo Murtagh regresan al castillo Leathers y se comprometen a luchar junto a su padre, Simon Fraser, Lord Lovat. Por su parte, Ellen regresa al castillo Leoch, donde encuentra a sus hermanos Colum y Dougal enfrentados sobre cómo responder al inminente conflicto.

 Decidida a proteger al Clan MacKenzie, idea un plan para resguardarlo de las consecuencias de la rebelión, sin importar cuál sea el resultado.

Mientras tanto, Henry y Julia Beauchamp, finalmente se reúnen después de un inesperado viaje en el tiempo que los dejó separados y perdidos. Con la intención de regresar a su época y reencontrarse con su hija Claire, emprenden el camino de vuelta, pero su plan fracasa y vuelven a separarse.

Alejado de Julia y sin esperanzas, Henry deberá enfrentarse a sus propios conflictos mientras busca la manera de regresar junto a ella. Julia, por su parte, se ve obligada a regresar al castillo Leathers, donde deberá enfrentarse a su siniestro esposo, Lord Lovat.

Outlander: Blood of My Blood está protagonizada por Jeremy Irvine (Henry Beauchamp) y Hermione Corfield (Julia Beauchamp) como los padres de Claire, y Jamie Roy (Brian Fraser) y Harriet Slater (Ellen MacKenzie) como los padres de Jamie. Completan el elenco protagónico Tony Curran (Simon Fraser, Lord Lovat), Séamus McLean Ross (Colum MacKenzie), Sam Retford (Dougal MacKenzie), Rory Alexander (Murtagh Fitzgibbons Fraser), y Conor MacNeill (Ned Gowan).

Matthew B. Roberts se desempeña como showrunner y productor ejecutivo de la serie, junto a los productores ejecutivos Ronald D. Moore, Maril Davis, Toni Graphia, Luke Schelhaas, Michael Wilson, Jim Kohlberg y Luke Parker Bowles.

Outlander: Blood of My Blood expande el universo de la exitosa franquicia Outlander, basada en las novelas best seller de Diana Gabaldon. Las ocho temporadas de Outlander están disponibles en Disney+. Todos los episodios de la primera temporada de Outlander: Blood of My Blood ya están disponibles en Disney+.

Los controles parentales de Disney+ garantizan que la plataforma sea una experiencia de streaming adecuada para todos los miembros de la familia.

Los suscriptores pueden crear perfiles protegidos por un PIN y establecer, para determinados perfiles, límites de acceso basados en la clasificación del contenido.

Sobre DISNEY+ en América Latina.

En América Latina, Disney+ es el servicio de streaming que brinda acceso a la más amplia propuesta en streaming con entretenimiento para todas las edades, incluyendo películas, series, eventos en vivo y otros contenidos de Disney, Pixar, Marvel, Star Wars, National Geographic, ESPN y Hulu.

Ofrece una colección de contenidos originales exclusivos, entre los que se incluyen largometrajes, documentales, series de acción real y de animación, y cortometrajes, así como también la transmisión en vivo de eventos culturales, y deportivos de la mano de ESPN, la marca de deportes más respetada en la región.

 Para más información, visite disneyplus.com, o encuentre la aplicación Disney+ en la mayoría de los dispositivos móviles y de TV conectada.

A 50 años del asesinato de Orlando Letelier: historiador Alan McPherson llega a Chile

 El historiador estadounidense Alan McPherson, autor de Matar a Letelier. El crimen que puso en el banquillo al régimen de Pinochet visitará Santiago para participar en las actividades organizadas por la Universidad de Chile con motivo de los 50 años del atentado que costó la vida al excanciller Orlando Letelier y a Ronni Moffitt en Washington.

La investigación de McPherson reconstruye uno de los antecedentes más reveladores del caso: un informe secreto de la CIA de 1987, desclasificado en 2016, concluyó que existía “evidencia convincente” de que Augusto Pinochet ordenó personalmente el asesinato de Letelier y posteriormente intervino en su encubrimiento.

El libro revela también que Estados Unidos tenía información sobre los planes de la Operación Cóndor para asesinar opositores políticos fuera de sus países.

Un mes antes del atentado contra Letelier, el Departamento de Estado instruyó a sus embajadores en el Cono Sur para que transmitieran a dichos gobiernos la preocupación de Washington por esos planes. Sin embargo, cinco días antes del asesinato, Henry Kissinger ordenó suspender esa gestión.

El viernes 25 de septiembre, a las 9:30 horas, McPherson ofrecerá una charla en la Casa Central de la Universidad de Chile y sostendrá una conversación con la Premio Nacional de Periodismo Mónica González sobre su investigación y el libro Matar a Letelier, publicado en español por Editorial Catalonia y Un Día en la Vida.

Matar a Letelier

El 21 de septiembre de 1976, una bomba instalada en el automóvil de Orlando Letelier explotó cuando el vehículo atravesaba Sheridan Circle, en pleno barrio diplomático de Washington y a catorce cuadras de la Casa Blanca.

El excanciller del gobierno de Salvador Allende y su colaboradora estadounidense Ronni Moffitt murieron como consecuencia del atentado. Michael Moffitt, esposo de Ronni, sobrevivió.

El crimen tuvo repercusiones inmediatas en Estados Unidos. Letelier era por entonces uno de los opositores internacionales más activos a la dictadura de Augusto Pinochet y el atentado había sido cometido en la capital de un país cuyo gobierno mantenía una estrecha relación con el régimen chileno en el contexto de la Guerra Fría.

Según la investigación de McPherson, el asesinato de Letelier y Moffitt continúa siendo el único asesinato patrocinado por otro Estado cometido en Washington y el único caso de un diplomático extranjero asesinado en territorio estadounidense.

En Matar a Letelier, McPherson reconstruye tanto la preparación y ejecución del atentado como la investigación policial, judicial y diplomática que durante años intentó establecer toda la cadena de responsabilidades. Para hacerlo recurrió al expediente del caso, documentos del FBI y de los servicios de inteligencia estadounidenses, archivos personales y testimonios de protagonistas y familiares de las víctimas.

Entre los antecedentes examinados por el historiador se encuentra el informe elaborado por la CIA el 1 de mayo de 1987, titulado El rol de Pinochet en el asesinato de Letelier y el consiguiente encubrimiento.

El documento, que permaneció secreto hasta su desclasificación en 2016, concluía que la agencia poseía evidencia convincente de que Pinochet había ordenado personalmente a su jefe de inteligencia llevar a cabo el asesinato.

El secretario de Estado George Shultz informó posteriormente al presidente Ronald Reagan sobre esa conclusión y calificó el caso como un ejemplo de participación directa de un jefe de Estado en un acto de terrorismo de Estado.

La investigación muestra también las dificultades que enfrentó el FBI para esclarecer un crimen sin precedentes. Entre 75 y 100 agentes participaron en una investigación que recibió el nombre en clave CHILBOM, por “Chile” y “bomba”, y que llegó a convertirse en uno de los casos de mayor perfil del país.

El caso terminaría teniendo consecuencias que fueron más allá de Chile. McPherson sostiene que los hechos obligaron a los organismos estadounidenses a enfrentarse por primera vez de manera sistemática al terrorismo internacional patrocinado por un Estado y contribuyó al desarrollo de nuevas políticas de contraterrorismo en Estados Unidos.

Escrito con una estructura narrativa cercana a la investigación policial, Matar a Letelier reconstruye el atentado, las pesquisas del FBI, las maniobras de encubrimiento y la prolongada búsqueda de justicia de las familias Letelier y Moffitt. Su edición en español, traducida por Jaime Collyer, fue publicada por Editorial Catalonia y Un Día en la Vida.

Taller gratuito en el Museo de la Memoria abordará la restauración y preservación del patrimonio fílmico chileno

 La conservación del patrimonio fílmico no solo implica mantener películas y registros audiovisuales en el tiempo. También supone resguardar fragmentos de la memoria cultural, política y social de un país, permitiendo que materiales que forman parte de su historia puedan ser recuperados, estudiados y vistos por nuevas generaciones.

Con este propósito se realizará el Taller de Introducción a la Restauración Digital de Imagen y Sonido, que busca acercar los procesos de restauración audiovisual a quienes tengan interés en conocer cómo se recuperan y preservan imágenes y sonidos.

La actividad es gratuita, cuenta con cupos limitados y no requiere experiencia ni conocimientos previos en restauración digital. 

Las postulaciones estarán abiertas hasta el viernes 18 de septiembre a través de www.patrimoniofilmico.com. Los seleccionados serán comunicados el lunes 21 de septiembre mediante la misma plataforma y por correo electrónico.

La actividad se desarrollará en el marco del proyecto “Investigación, Restauración Digital y Preservación en 35 mm Color, de los largometrajes del director chileno Pablo de la Barra, Queridos Compañeros (1973-1977) y Antes de Morir (1995)”, poniendo en diálogo los conocimientos técnicos de la restauración con la necesidad de conservar obras que forman parte del patrimonio audiovisual chileno.

Al respecto, René Weber, productor del proyecto y tallerista, se refiere a la importancia de salvaguardar el patrimonio fílmico: “El proceso de restaurar una fuente audiovisual no es solo arreglar una imagen o un sonido que se echó a perder.

Es cuidar un pedazo de nuestra memoria y mantenerlo vivo para que las nuevas generaciones puedan descubrirlo, estudiarlo y volver a disfrutarlo. 

El patrimonio fílmico merece atención, porque en cada obra hay también una parte de la historia y la cultura de un país”.

Instancia abierta a todo público

El Taller de Introducción a la Restauración Digital de Imagen y Sonido se realizará el viernes 25 de septiembre, entre las 10:00 y las 17:30 horas, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, ubicado en Av. Matucana 501, Santiago, a pasos de la estación de Metro Quinta Normal.

La jornada contempla dos módulos dedicados a la restauración digital de imágenes en movimiento, impartidos por el restaurador digital Álvaro de la Peña, quien cuenta con casi dos décadas de experiencia en conservación y restauración de archivos fílmicos y audiovisuales para instituciones chilenas y extranjeras.

Se abordará específicamente el proceso de restauración digital de Queridos Compañeros y Antes de Morir, incluyendo el trabajo con Diamant Film Restoration, programa especializado en restauración de imágenes en movimiento, además de contenidos relacionados con corrección y restauración de color y experiencias prácticas con material fílmico.

La segunda parte del taller estará dedicada a la restauración digital de sonido y será impartida por René Weber, ingeniero en sonido especializado en procesamiento de señales digitales (DSP), con amplia experiencia en restauración de audio para cine y otros soportes analógicos.

Proyecto financiado por el Fondo de Fomento Audiovisual del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Cuenta con la colaboración de la Cineteca Nacional de Chile, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, el Festival Internacional de Cine Recobrado de Valparaíso y el Colectivo Cine Fórum de Valparaíso.

“Mamacocha Los Changos” se exhibirá gratis en la Cineteca PUCV

Mamacocha, dirigido por René Dávila, recoge las experiencias de distintas comunidades changas durante el proceso de reconstrucción y reafirmación de su identidad, a través de un recorrido por la costa del norte de Chile.

Continuando su recorrido por el puerto de Valparaíso, el documental Mamacocha tendrá una nueva exhibición gratuita en la Cineteca de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, instancia que contará con la presencia de su equipo realizador con el director, René Dávila, la productora Soledad Manterola y José Luis Villalba.

La función se realizará el día martes 15 de septiembre, a las 18:00 horas, en la Cineteca PUCV, ubicada en Av. Brasil #2830, Valparaíso. La entrada es liberada y el ingreso será por orden de llegada. 

Con una duración de 85 minutos y estrenado en 2025, el documental aborda las experiencias y vivencias de distintas comunidades changas del litoral norte de Chile, a partir de un trabajo iniciado en 2020, tras el reconocimiento del pueblo chango como la décima etnia originaria del país.

A través de la voz de sus propios protagonistas, Mamacocha permite conocer esta cultura mostrando cómo la pesca, la recolección, la navegación y el respeto por la naturaleza continúan siendo prácticas que sostienen una identidad transmitida entre generaciones. 

Luis Castro, uno de los testimonios centrales del documental y miembro del Consejo Nacional del Pueblo Chango, explica el sentido y significado de la identidad de su pueblo: “La Pachamama es la tierra, la naturaleza completa. La Mamacocha es la mar.


Y nosotros como pueblo, toda nuestra cosmovisión es vista desde la mar hacia la tierra. Es diferente. Todos los demás pueblos son terrestres. Son de acá. Miran desde la tierra hacia la mar. Nosotros no. Nosotros somos parte de la mar”.

El documental fue filmado en localidades como Punta de Choros, Tal-Tal, Tocopilla, Mejillones, Punta Cuartel, Caldera, Antofagasta, Paposo, Finado Loreto, Caleta El Gaucho, entre otros. 

Durante tres años, René y su compañero José Luis Villalaba recorrieron estos lugares para registrar, mediante imágenes y testimonios orales, las formas de vida, los saberes ancestrales y el fuerte vínculo que el pueblo chango mantiene con la mar y el entorno natural, para así hacer de Mamacocha, un registro audiovisual que preserva parte importante de la memoria de un pueblo históricamente invisibilizado, resurgiendo hoy desde la niebla del tiempo y la discriminación.

La actividad es organizada por la productora VI+DA junto a la Dirección de Vinculación Artístico Cultural de la PUCV.

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