Un nuevo hito en la
exploración espacial comenzó el pasado 30 de agosto con el lanzamiento del
Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA desde el Centro Espacial
Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida. Este instrumento permitirá observar
enormes regiones del cielo con gran detalle y abordar algunas de las
principales preguntas abiertas de la astronomía actual.
Entre quienes han participado
en su preparación científica se encuentra Dante Minniti, Investigador Principal
del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines - CATA (proyecto financiado por
ANID) y académico del Instituto de Astrofísica de la Universidad Andrés Bello
(UNAB). El astrónomo formó parte del equipo involucrado en el diseño del
Galactic Plane Survey, programa que buscará construir uno de los mapas más
completos realizados hasta ahora de la Vía Láctea.
“Este es uno de los grandes
telescopios de la NASA y los descubrimientos van a ser incalculables. Es el
tipo de observatorio que posibilita hacer muchos tipos de investigaciones,
desde cosas muy cercanas en nuestro Sistema Solar, hasta planetas extrasolares,
estrellas en nuestra galaxia y mucho más allá”, explica Minniti.
Roman fue diseñado para combinar una amplia visión panorámica del cielo con observaciones infrarrojas de alta resolución.
Su principal instrumento, el Wide Field Instrument (WFI), es una cámara infrarroja de 300 megapíxeles capaz de alcanzar una resolución angular similar a la del Telescopio Espacial Hubble, pero cubriendo en cada observación un campo de visión al menos 100 veces mayor.
Esta capacidad permitirá realizar grandes sondeos del Universo con una rapidez muy superior a la de misiones anteriores.Para el investigador del CATA,
precisamente ahí se encuentra una de sus principales fortalezas. Mientras
telescopios como Hubble o James Webb estudian regiones relativamente pequeñas
del cielo con gran detalle, este telescopio permitirá observar áreas mucho más
extensas, entregando contexto y grandes muestras de objetos astronómicos.
“Roman va a hacer posible
mapear grandes partes del cielo, y eso va a poner todo en contexto y permitirá
tomar muestras estadísticamente grandes y buscar objetos que son muy raros”,
señala el astrónomo. Entre ellos, menciona supernovas y cuásares distantes e
incluso, planetas errantes, es decir, mundos que no tienen sol o que no orbitan
una estrella.
Durante sus primeros cinco años de operaciones, Roman estudiará desde miles de millones de galaxias hasta estrellas y planetas de nuestra propia Vía Láctea.
Entre sus principales
objetivos científicos incluyen investigar la materia oscura y la energía oscura,
comprender mejor la evolución de las estructuras del Universo y ampliar el
conocimiento sobre los exoplanetas. La NASA proyecta que sus observaciones
podrían revelar alrededor de 100 mil nuevos exoplanetas mediante técnicas como
microlentes gravitacionales, tránsitos e imagen directa.
A ello se suma la posibilidad
de realizar investigaciones que hoy todavía son difíciles de anticipar. “El
telescopio Roman va a ser muy innovador en muchísimos sentidos, entonces es muy
difícil predecir cuáles van a ser los descubrimientos, por lo que estamos todos
expectantes con este telescopio”, afirma Minniti.
Un nuevo mapa de la Vía Láctea
Una parte especialmente cercana al trabajo del investigador será el Galactic Plane Survey, el primer programa de astrofísica general seleccionado para Roman. Este proyecto permitirá estudiar la estructura y los contenidos de nuestra galaxia con un nivel de detalle sin precedentes, mapeando hasta 20 mil millones de estrellas y explorando regiones que hasta ahora permanecen insuficientemente conocidas.
Sin embargo, la relación de
Dante Minniti con el telescopio Roman comenzó hace cerca de una década, cuando
junto a otros astrónomos propuso a la NASA incorporar al telescopio el filtro
K, un filtro adicional en el infrarrojo del telescopio que ampliaría las
posibilidades de estudiar nuestra galaxia.
“Sugerimos a la NASA que
agregaran este filtro porque eso iba a permitir abrir una ventana nueva hacia
el Universo, nuestra galaxia y hacer estudios mucho más innovadores de lo que
estaba planeado inicialmente”, relata. Una propuesta que, finalmente, fue
incorporada.
Posteriormente, el investigador del CATA fue seleccionado como parte de un grupo de diez astrónomos encargado de diseñar el mapeo galáctico. Durante casi tres años, el equipo trabajó en definir qué regiones observar, qué filtros utilizar y cómo organizar de manera eficiente una enorme cantidad de observaciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario