Experimentos con señales
eléctricas del cuerpo, robots humanoides, observación de neuronas y tejidos al
microscopio, videojuegos, interfaces cerebro-computador y conversaciones sobre
salud mental, autismo, psicodélicos, aprendizaje e inteligencia artificial
fueron parte de las experiencias que marcaron la nueva edición de NeuroFest,
realizada el 4 y 5 de septiembre en la Universidad de Santiago de Chile,
institución albergante del evento y organizadora del mismo junto a la
Universidad de Chile; ambas instituciones estatales y públicas.
El encuentro alcanzó este año
una convocatoria inédita, superando las 12 mil personas inscritas antes de su
realización. Una cifra que reflejó el creciente interés ciudadano por conocer
cómo funciona el cerebro y acercarse a la investigación científica desde
formatos participativos y cercanos.
NeuroFest 2026 fue organizado
por la Universidad de Santiago de Chile, la Universidad de Chile, Fundación
AXiON y la Sociedad Chilena de Neurociencia, instituciones que articularon una
programación orientada a acercar las neurociencias a la ciudadanía mediante
experiencias participativas, divulgación científica y el encuentro directo con
investigadoras e investigadores.
Durante ambas jornadas,
familias, estudiantes, docentes, niñas, niños, jóvenes y personas mayores
recorrieron los distintos espacios del festival, que organizaron su
programación en torno a cinco ejes: Aprender, Sentir, Pensar, Sanar y
Transformar. La propuesta buscó llevar la neurociencia fuera de los
laboratorios y permitir que el público pudiera experimentar directamente
algunos de los fenómenos que estudian investigadoras e investigadores.
Ciencia en vivo
Uno de los principales
atractivos de NeuroFest fueron sus cerca de 50 stands interactivos, con
experimentos en vivo, microscopía, robótica y tecnologías para explorar el
funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso.
Entre las experiencias
destacaron “Conversaciones entre neuronas y músculos”, donde el público pudo
observar las señales eléctricas producidas por sus propios músculos e incluso
experimentar cómo una pata de cucaracha respondía al ritmo de la música. A ella
se sumaron actividades para visualizar la actividad eléctrica del cerebro y el
corazón, observar tejidos al microscopio e interactuar con videojuegos,
realidad virtual y herramientas de inteligencia artificial.
Especial atención generaron
los robots humanoides Atom, Liam y Stelarbot, desarrollados por LEIND de la
Universidad de Santiago, con los cuales las y los visitantes pudieron
interactuar durante la jornada abierta a la comunidad.
En tanto, las charlas y
conversatorios, abordaron temas como autismo y neurodesarrollo, dolor crónico,
salud mental, envejecimiento cerebral, inteligencia artificial, el cerebro de
un perro y nuevas terapias.
Entre los hitos de la programación destacó el “Foro Futuro: Psicodélicos, explorando nuevas fronteras de la mente y la innovación”, que abordó el presente, futuro e implicancias éticas de su uso desde la neurociencia, la psiquiatría, la práctica clínica y la innovación.
La jornada también contempló el estreno del cortometraje inmersivo “Constelaciones Neuronales: La Historia de un Cerebro en Crecimiento”, presentado en el Planetario Usach como una experiencia audiovisual para acercar al público al desarrollo y funcionamiento del cerebro.
Ciencia y
ciudadanía
En medio de la jornada abierta
del sábado se realizó también la ceremonia oficial de inauguración de NeuroFest
2026, que reunió a autoridades universitarias y representantes de las
instituciones organizadoras.
En la instancia participaron
la Vicerrectora de Investigación, Innovación y Creación de la Universidad de
Santiago de Chile, Dra Andrea Mahn; la Vicerrectora de Asuntos Académicos de la
Universidad de Chile, Dra. Ulrike Kemmerling; y el director ejecutivo de
NeuroFest y académico de la Usach, Fernando Ortiz, junto a integrantes del
equipo directivo del festival.
La Vicerrectora Andrea Mahn,
señaló que “estamos muy felices de recibir a Neurofest en nuestra institución y
a todos quienes hoy vienen a encantarse con la neurociencia, un encuentro que
nos recuerda que la ciencia no está lejos de nuestra vida, al contrario, está
ocurriendo en ella en todo momento”.
“Las personas somos
profundamente curiosas, queremos entender por qué sentimos lo que sentimos,
cómo aprendemos, con qué enfermamos, cómo envejecemos y qué están haciendo las
nuevas tecnologías con nuestra manera de relacionarnos con el mundo”, afirmó
Y agregó que “el desafío para
quienes hacemos ciencia y para quienes formamos parte de las universidades es
encontrarnos con esta curiosidad. Una universidad pública no puede conformarse
con producir conocimientos de excelencia, tiene también que abrirlo,
compartirlo y ponerlo en conversación con la sociedad”.
Y finalizó indicando que
“espero que salgamos de aquí entendiendo un poco más de nosotros mismos y
nuestro entorno, pero también mirando con más curiosidad aquello que todavía no
comprendemos”.
La vicerrectora Ulrike
Kemmerling destacó la “colaboración en un contexto social donde prima la
fragmentación”, pues “el quehacer académico cobra aún más sentido pues se
vincula con los territorios”.
“Los cambios sociales que
estamos experimentando demandan el aporte de todos los campos del saber”, dijo
refiriendo a la necesidad de “más conocimiento interdisciplinario” lo que
demanda más colaboración.
La vicerrectora destacó el
incremento de público en este evento que en su primera versión desarrollada en
el Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile convocó a 5 mil
participantes. Este aumento del interés “evidencia la importancia de la
neurociencia y la ciencia en general para la comunidad”.
“La U. de Chile seguirá
contribuyendo en esta tarea (...) cuentan con nosotros para este vínculo entre
ciencia y sociedad”, finalizó.
“Esta iniciativa, afirmó, no
es solamente un festival de neurociencia, es un encuentro entre neurociencia,
cultura, arte, comunidades, territorio y familias”.
Finalmente, agradeció el trabajo colaborativo entre universidades públicas que fueron parte de la organización, ya que “no son muchas las instancias en que la verticalidad de la academia se vuelve transversal con todas las comunidades del entorno”.



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