En el marco de la
convocatoria, conversamos con tres jóvenes representantes de las comunas de
Antofagasta, Calama y Tocopilla, quienes ya enviaron sus propuestas y
compartieron las motivaciones, reflexiones y procesos que dieron origen a sus
proyectos.
Desde Antofagasta, Marivid S.
Espinoza, estudiante del Liceo Bicentenario Marta Narea Díaz, decidió
participar porque entiende el arte como una herramienta para expresar emociones
e ideas que muchas veces resultan difíciles de comunicar con palabras.
“Cuando dejo fluir ese lado me
permito sentir de una manera no convencional, sin la presión de tener que dar
explicaciones. Lo más lindo de permitirte ser es crear sin preocuparte, sin
reprimirte y sin dejar que se nuble tu criterio”, comentó, valorando especialmente
los espacios destinados a que las nuevas generaciones desarrollen su
creatividad.
Para la realización de su
trabajo utilizó una técnica digital basada en la superposición de capas,
incorporando colores, texturas y detalles que enriquecen la composición. A
través de esta pieza busca reflexionar sobre cómo las personas suelen
permanecer inmersas en sus propias realidades, sin alcanzar a percibir todo
aquello que ocurre más allá de su entorno inmediato.
Desde Calama, Vicente Otárola,
estudiante del Colegio Licancabur, presentó una pintura en relieve elaborada
con óleo y acrílico, complementada con detalles construidos a partir de papel
mantequilla. Para él, el arte constituye una oportunidad para canalizar ideas,
comprender emociones y observar la realidad desde nuevas perspectivas.
“Me parece súper bueno que se
dediquen también al territorio, que podamos reconocer los patrimonios y las
experiencias que vivimos desde diferentes puntos de vista, y que podamos
recordar, reflexionar y resignificar todo aquello que nos rodea en una convocatoria
que realmente vale la pena participar”, señaló Vicente, destacando el valor de
generar instancias que inviten a los jóvenes a reflexionar sobre su entorno.
Por su parte, Willmer
Carabili, estudiante del Liceo Politécnico Bicentenario Diego Portales de
Tocopilla, hizo una escultura que representa a una persona ascendiendo por una
escalera que se proyecta hacia el cielo. La pieza simboliza los desafíos que acompañan
el crecimiento personal y la perseverancia necesaria para alcanzar las metas
propuestas.
“Para mí representa el camino
al éxito, cada etapa de la vida hasta alcanzar una meta. Muestra que al
principio las cosas se ponen difíciles y uno quiere rendirse. Luego aparece la
tentación de dejar todo por vencido, pero finalmente llega el cumplimiento de
los sueños que te propones”, expresó el estudiante de segundo año medio.
Si eres o conoces a algún estudiante que desee participar de este encuentro, te invitamos a revisar y compartir las bases en nuestro sitio web. ¡No dejes pasar esta oportunidad!


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