martes, 7 de abril de 2026

Calcetines y árboles bailan para la primera infancia

 La temporada de obras para toda la familia continúa en GAM en abril con dos proyectos de la compañía Manada (“Luciérnagas”, “VaLlena52”). Se trata de “Lavarropas” y “Un bosque”, montajes de danza lúdicos para niños y niñas mayores de un año.

“Dedicar tiempo y espacio a la creación artística para las infancias, es para nosotros, una acción política. En el actual mundo en que vivimos, es fundamental dedicarle nuestro trabajo a sus mentes y corazones. Una niña o niño que asiste a ver una obra de artes escénicas tiene el poder de imaginar un mundo lleno de fantasía y belleza. Algo que muchos de nosotros ya no podemos hacer tan fácilmente”, afirma su director, Francisco Medina.

En “Lavarropas” (11 y 12 de abril), una vieja máquina se ha descompuesto. Al tratar de arreglarla, comienzan a salir ropas de una familia completa, todas diferentes como los cuerpos diversos de las personas. Éstas se mueven y bailan con sus distintos colores, telas y con las sombras que proyectan al colgarlas al sol.

En el colorido montaje, los intérpretes se darán cuenta que para componer la máquina lavarropas, necesitarán no sólo un poco de gasfitería y un poco de electricidad, sino de mucho ballet.

La obra, que se presentó en marzo de este año en un festival para primera infancia en Italia, fue creada durante la pandemia, mientras su director se encontraba encerrado con los montones de ropa que se acumulaban. “Ahí pensé, ¿qué pasaría si se echara a perder la lavadora ahora? y con esa idea comenzamos a improvisar. Mucho del vestuario de la obra era ropa que tenía en mi casa”, añade Medina.

Estrenada recientemente en el festival Famfest, “Un bosque” (18 y 19 abril) trae una experiencia inmersiva y sensorial única para los más pequeños de la familia. Se trata de un laberinto de diversos árboles donde habitan la belleza, el silencio, la noche, animales salvajes, la lluvia, los riesgos, los juegos, los miedos y las risas.

Tres amigos adultos se perderán en este bosque de emociones donde la única manera de salir será mediante el juego, la danza y la amistad. “El principal desafío es realizar un espectáculo que permita hacer sentir a las pequeñas audiencias que las emociones son todas normales. Que no hay buenas ni malas”, explica el director.

En cada función, habrá un espacio para interactuar con los elementos de la obra, para así acercar aún más el trabajo de manera lúdica, ofreciendo la posibilidad a los niños y niñas de danzar, socializar y descubrir habilidades corporales jugando con los elementos en el escenario.

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