Este fenómeno encuentra un sustento
cualitativo en el estudio "Leer en Chile", desarrollado por la
consultora Ipsos y la Fundación La Fuente, el cual revela que el 39% de los
lectores chilenos manifiesta un interés prioritario por temáticas de salud y
bienestar, una cifra que compite estrechamente con géneros tradicionalmente
dominantes como la historia y la ficción.
La investigación subraya que,
aunque el 82% de los encuestados expresa el deseo de leer con mayor frecuencia,
se enfrentan a obstáculos estructurales como el cansancio y la falta de tiempo.
Estos factores han impulsado la búsqueda
de lecturas funcionales que ofrezcan herramientas directas para la gestión
emocional y el equilibrio mental en un entorno particularmente delicado en
materia de bienestar emocional.
En Chile, el mercado de libros de
crecimiento personal combina éxitos de ventas internacionales con autores
locales que abordan temas de bienestar emocional, nutrición y espiritualidad.
Los rankings de las principales librerías
del país, como Antartica, Contrapunto y Feria Chilena Del Libro mantienen desde
hace meses ciertos títulos de autoayuda y desarrollo personal, como “El sutil
arte de que (casi todo) te importe una mierda” de Mark Manson, “El poder de la
meditación guiada” de Jessica Crow, “Cómo hacer que te pasen cosas buenas” de
Marian Rojas Estapé y el best seller indiscutible del género, “Hábitos
Atomicos” de James Clear.
¿Pueden servir los libros de
autoayuda?
Este crecimiento en la búsqueda de libros
de autoayuda viene de la mano de la crisis que se vive en Chile en materia de
salud mental. Según el Termómetro de la Salud Mental ACHS-UC, el 16,8% de la
población chilena, en 2025, presenta síntomas asociados a problemas de salud
mental, mientras que la prevalencia de la ansiedad moderada o severa alcanza a
un 25,2% de los ciudadanos.
En este complejo panorama, muchas personas
han buscado alternativas individuales que sirvan para buscar sentido, reconocer
emociones y mejorar su salud mental. Y es ahí donde los libros de meditación,
conocimiento personal y desarrollo personal, que ofrecen herramientas prácticas
para mejorar la gestión emocional, la productividad y la autoestima, se han
transformado en un aliado.
Para el académico de la Usach y poeta
Felipe Cussen, el éxito de los libros de bienestar no constituye un fenómeno
aislado. Según explicó, "resulta interesante considerar que la filosofía,
la religión y distintas formas de espiritualidad han compartido históricamente
un mismo propósito: ayudarnos a comprendernos mejor, entender el mundo y
relacionarnos con los demás". Para el académico, esta búsqueda de sentido
es un eje permanente en la historia del pensamiento humano.
Para Cussen resulta fundamental
"revisitar la historia del pensamiento para encontrar una forma de
autoayuda mucho más profunda y significativa". Sin embargo, advierte que
el desafío actual reside en "acudir a los textos originales y evitar su
reducción a simples recetas de consumo rápido".
El investigador del Instituto de Estudios
Avanzados crítica cómo filosofías complejas, como el estoicismo, se simplifican
hoy en videos de TikTok o manuales que "descontextualizan reflexiones
nacidas en entornos específicos".
Como alternativa, propone explorar fuentes
originales, desde clásicos hasta novelas artúricas, pues históricamente han
ofrecido "modelos de conducta y sentido de vida". Según concluye, al
"ampliar y complejizar nuestro concepto de autoayuda, descubrimos nuevas y
más potentes posibilidades de desarrollo personal".
Cussen llamó a desconfiar de las
"recetas fáciles para solucionar todo", pues los problemas humanos
poseen "causas mucho más profundas". Critica que la autoayuda suele
"simplificar y minimizar la complejidad" de desafíos que requieren
respuestas mucho más densas.
Frente a esto, afirmó que la
"interacción con otros como amigos, familia o especialistas" es la
vía más efectiva para sanar. Para el académico, el vínculo humano y el apoyo
profesional son irreemplazables por cualquier manual estandarizado.
Crisis de lo colectivo
Para Claudia Calquín, psicóloga y
académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago, el auge de
este tipo de libros de crecimiento personal y meditación debe entenderse, ante
todo, como "productos culturales que dan cuenta de una cierta inquietud de
nuestra cultura moderna occidental".
Según explicó la experta, esta inquietud
se remonta a los años 60 y 70, cuando surgió la preocupación por traer
"discursos de oriente, como el yoga, bajo una lógica también muy colonial,
que vio oriente como un espacio idealizado" donde era posible buscar
elementos que "nos puedan servir para ser felices".
La académica señaló que esta industria se
cruza con el desarrollo de la "psicología positiva que es muy desde
Norteamérica" e ideales que surgen con el neoliberalismo, los cuales ponen
énfasis en la autonomía y el desarrollo personal.
En este contexto, el emprendimiento deja
de ser solo una cuestión económica para convertirse en una especie de
"mandato subjetivo y moral para todas las personas que tienen que invertir
en sí mismas para ser mejores".
Calquín advierte que este enfoque termina
"despolitizando o sacando de la discusión todo lo que tiene que ver con
las estructuras sociales, con el vínculo social, con lo comunitario y lo
colectivo".
Respecto a la efectividad real de estas
obras, la psicóloga sostuvo que estos textos "tienen efectos, como
insisto, así como todo lo que es el placebo tiene efectos, y el efecto placebo
se conoce y sabemos que es real".
Bajo esta lógica, las personas
experimentan una transformación subjetiva donde "sienten que cambian, se
sienten más iluminadas, se sienten más felices al seguir una serie de
pasos".
Sin embargo, Calquín es enfática en
distinguir este sentimiento de bienestar de un cambio estructural o clínico. Al
ser consultada sobre si existe un impacto real, advierte que "desde el
punto de vista de la psicología no lo tiene"
Finalmente, la académica de la Universidad
de Santiago apunta a que este fenómeno favorece la atomización de los problemas
de salud pública. Según explica, esta literatura "sirve efectivamente para
individualizar aún más la salud mental".


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