lunes, 27 de abril de 2026

El fenómeno de los libros de crecimiento personal: Por qué se convirtieron en los favoritos de los chilenos

 Para muchas personas, la lectura se ha convertido en una actividad que va más allá del ocio o el pasatiempo, también buscan una experiencia terapéutica, de introspección y de desarrollo personal, ya sea individualmente como en grupos. 

Este fenómeno encuentra un sustento cualitativo en el estudio "Leer en Chile", desarrollado por la consultora Ipsos y la Fundación La Fuente, el cual revela que el 39% de los lectores chilenos manifiesta un interés prioritario por temáticas de salud y bienestar, una cifra que compite estrechamente con géneros tradicionalmente dominantes como la historia y la ficción. 

La investigación subraya que, aunque el 82% de los encuestados expresa el deseo de leer con mayor frecuencia, se enfrentan a obstáculos estructurales como el cansancio y la falta de tiempo. 

Estos factores han impulsado la búsqueda de lecturas funcionales que ofrezcan herramientas directas para la gestión emocional y el equilibrio mental en un entorno particularmente delicado en materia de bienestar emocional. 

En Chile, el mercado de libros de crecimiento personal combina éxitos de ventas internacionales con autores locales que abordan temas de bienestar emocional, nutrición y espiritualidad. 

Los rankings de las principales librerías del país, como Antartica, Contrapunto y Feria Chilena Del Libro mantienen desde hace meses ciertos títulos de autoayuda y desarrollo personal, como “El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda” de Mark Manson, “El poder de la meditación guiada” de Jessica Crow, “Cómo hacer que te pasen cosas buenas” de Marian Rojas Estapé y el best seller indiscutible del género, “Hábitos Atomicos” de James Clear.  

¿Pueden servir los libros de autoayuda? 

Este crecimiento en la búsqueda de libros de autoayuda viene de la mano de la crisis que se vive en Chile en materia de salud mental. Según el Termómetro de la Salud Mental ACHS-UC, el 16,8% de la población chilena, en 2025, presenta síntomas asociados a problemas de salud mental, mientras que la prevalencia de la ansiedad moderada o severa alcanza a un 25,2% de los ciudadanos. 

En este complejo panorama, muchas personas han buscado alternativas individuales que sirvan para buscar sentido, reconocer emociones y mejorar su salud mental. Y es ahí donde los libros de meditación, conocimiento personal y desarrollo personal, que ofrecen herramientas prácticas para mejorar la gestión emocional, la productividad y la autoestima, se han transformado en un aliado. 

Para el académico de la Usach y poeta Felipe Cussen, el éxito de los libros de bienestar no constituye un fenómeno aislado. Según explicó, "resulta interesante considerar que la filosofía, la religión y distintas formas de espiritualidad han compartido históricamente un mismo propósito: ayudarnos a comprendernos mejor, entender el mundo y relacionarnos con los demás". Para el académico, esta búsqueda de sentido es un eje permanente en la historia del pensamiento humano. 

Para Cussen resulta fundamental "revisitar la historia del pensamiento para encontrar una forma de autoayuda mucho más profunda y significativa". Sin embargo, advierte que el desafío actual reside en "acudir a los textos originales y evitar su reducción a simples recetas de consumo rápido". 

El investigador del Instituto de Estudios Avanzados crítica cómo filosofías complejas, como el estoicismo, se simplifican hoy en videos de TikTok o manuales que "descontextualizan reflexiones nacidas en entornos específicos". 

Como alternativa, propone explorar fuentes originales, desde clásicos hasta novelas artúricas, pues históricamente han ofrecido "modelos de conducta y sentido de vida". Según concluye, al "ampliar y complejizar nuestro concepto de autoayuda, descubrimos nuevas y más potentes posibilidades de desarrollo personal". 

Cussen llamó a desconfiar de las "recetas fáciles para solucionar todo", pues los problemas humanos poseen "causas mucho más profundas". Critica que la autoayuda suele "simplificar y minimizar la complejidad" de desafíos que requieren respuestas mucho más densas. 

Frente a esto, afirmó que la "interacción con otros como amigos, familia o especialistas" es la vía más efectiva para sanar. Para el académico, el vínculo humano y el apoyo profesional son irreemplazables por cualquier manual estandarizado. 

Crisis de lo colectivo 

Para Claudia Calquín, psicóloga y académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago, el auge de este tipo de libros de crecimiento personal y meditación debe entenderse, ante todo, como "productos culturales que dan cuenta de una cierta inquietud de nuestra cultura moderna occidental". 

Según explicó la experta, esta inquietud se remonta a los años 60 y 70, cuando surgió la preocupación por traer "discursos de oriente, como el yoga, bajo una lógica también muy colonial, que vio oriente como un espacio idealizado" donde era posible buscar elementos que "nos puedan servir para ser felices". 

La académica señaló que esta industria se cruza con el desarrollo de la "psicología positiva que es muy desde Norteamérica" e ideales que surgen con el neoliberalismo, los cuales ponen énfasis en la autonomía y el desarrollo personal. 

En este contexto, el emprendimiento deja de ser solo una cuestión económica para convertirse en una especie de "mandato subjetivo y moral para todas las personas que tienen que invertir en sí mismas para ser mejores". 

Calquín advierte que este enfoque termina "despolitizando o sacando de la discusión todo lo que tiene que ver con las estructuras sociales, con el vínculo social, con lo comunitario y lo colectivo". 

Respecto a la efectividad real de estas obras, la psicóloga sostuvo que estos textos "tienen efectos, como insisto, así como todo lo que es el placebo tiene efectos, y el efecto placebo se conoce y sabemos que es real". 

Bajo esta lógica, las personas experimentan una transformación subjetiva donde "sienten que cambian, se sienten más iluminadas, se sienten más felices al seguir una serie de pasos". 

Sin embargo, Calquín es enfática en distinguir este sentimiento de bienestar de un cambio estructural o clínico. Al ser consultada sobre si existe un impacto real, advierte que "desde el punto de vista de la psicología no lo tiene" 

Finalmente, la académica de la Universidad de Santiago apunta a que este fenómeno favorece la atomización de los problemas de salud pública. Según explica, esta literatura "sirve efectivamente para individualizar aún más la salud mental".

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