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| (c) Pola Berroeta. |
“Movimientos que Inspiran” es
el nombre de la iniciativa desarrollada en la ciudad de Concepción, que surge a
partir de una experiencia previa vivida junto a integrantes de Lavandería 21,
donde las docentes Vania Quijada y Ángela Epuyao pudieron observar el talento e
interés de quienes participaban por continuar desarrollando su vínculo con la
danza más allá de espacios recreativos.
"En este proceso pudimos
evidenciar la necesidad de las y los participantes de continuar en movimiento,
experimentar la danza e integrarse al mundo de las artes escénicas, puesto que
su motivación y talento siempre existieron", comenta Vania Quijada.
Una visión que comparte Angela
Epuyao quien destaca que “nos dimos cuenta que había mucho interés y
muchas ganas de seguir bailando y que estos eran espacios donde se creaba
comunidad y se creaban lazos. Se forma un espacio contenido y amoroso, donde
pueden desarrollarse socialmente, además de desarrollar sus habilidades
artísticas”.
Formación artística
especializada
A diferencia de la experiencia
anterior, de carácter más breve, esta nueva versión contempla un proceso
sostenido en el tiempo, diseñado para acompañar progresivamente el desarrollo
de las y los participantes.
El programa incluye
entrenamiento corporal, clases de expresión corporal, talleres coreográficos y
masterclass de ritmos urbanos y latinos, entre otras actividades orientadas a
fortalecer sus herramientas artísticas y escénicas.
Para las docentes, uno de los
principales desafíos ha sido contribuir a la apertura de espacios para la
comunidad con síndrome de Down dentro de las artes escénicas de la región.
"Sentíamos la inquietud de continuar este proceso de manera más prolongada
y secuencial, con el fin de preparar sus cuerpos para la danza y nutrirles con
nuevas referencias y experiencias escénicas", explica Vania Quijada.
Dar continuidad al proceso
La experiencia desarrollada
durante la primera versión fue uno de los principales impulsos para dar
continuidad al proyecto. En esa oportunidad, las docentes trabajaron junto a
integrantes de Lavandería 21 en un proceso que culminó con la creación de una
coreografía colectiva.
A lo largo de los encuentros, identificaron la
necesidad de generar espacios permanentes de formación que permitieran
profesionalizar el trabajo artístico y corporal de personas con síndrome de
Down en el Biobío.
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| (c) Pola Berroeta. |
Sabemos que la inclusión es un
proceso largo, pero creemos que este es un paso valioso para las y los participantes,
sus familias y también para el desarrollo de las artes escénicas en nuestra
región".
Además de la formación
semanal, el proceso culminará con la creación y lanzamiento de una videodanza
realizada junto a las y los participantes, pieza que recogerá los aprendizajes
y exploraciones desarrolladas durante el programa.
A través de este trabajo audiovisual, el proyecto busca visibilizar las capacidades artísticas de sus integrantes y abrir nuevas posibilidades para su participación en el campo de las artes escénicas.


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