jueves, 2 de abril de 2026

INACH participa en exitosa expedición paleontológica en Cerro Guido y el valle del río de Las Chinas con hallazgos clave del Cretácico

 Hace unas semanas se dio término a la duodécima versión de la expedición paleontológica en Cerro Guido, localidad de la comuna de Torres del Paine.

 En esta campaña, considerada la más numerosa hasta la fecha con cerca de 30 investigadores e investigadoras, el equipo realizó hallazgos significativos que contribuyen a comprender la historia biológica y climática de la Patagonia y la Antártica.

El proyecto se centra específicamente en estudiar el fin del Cretácico, comprendido entre 80 y 64 millones de años atrás, buscando entender los vínculos que existieron entre la Antártica y otros bloques continentales como América del Sur, Australia y Nueva Zelandia, que conformaban el supercontinente Gondwana. Mediante el análisis de fósiles de flora y fauna, el equipo busca reconstruir los patrones de migración de diversas especies entre estos continentes.

La campaña fue organizada en colaboración entre dos proyectos: el Proyecto Núcleo Milenio de Transiciones Evolutivas Tempranas de Mamíferos (EVOTEM), de la Universidad de Chile a cargo del Dr. Alexander Vargas, y el proyecto Fondecyt Postdoctoral N° 3230319 a cargo de la Dra. Leslie Manríquez, del Instituto Antártico Chileno (INACH).

Esta expedición reunió a especialistas de la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad Mayor, la Universidad Católica de Temuco, la Universidad de Concepción y el INACH. 

La campaña tuvo una duración de 18 días y permitió abordar hallazgos desde múltiples disciplinas, consolidando a Cerro Guido como un laboratorio natural clave para entender la historia climática y biológica de la región al final de la Era de los Dinosaurios.

Descubrimientos de la campaña

Uno de los hitos de esta expedición fue la identificación de sectores con el famoso límite K/Pg, cuyo hallazgo y reciente publicación sitúan al valle del río de Las Chinas como el único sitio de Chile con la anomalía de iridio y mercurio, huella geoquímica de la quinta mayor extinción que puso fin al Cretácico y al 75 % de la vida en el planeta Tierra.

Durante la expedición, en el área comprendida entre Cerro Guido y el valle del río de Las Chinas, se hallaron restos de pequeños mamíferos (escasos en Sudamérica para este período), fósiles de tortugas y diversos vertebrados no registrados previamente en la zona. Entre los dinosaurios encontrados destacan los ya conocidos hadrosaurios (Gonkoken nanoi), estegosaurios (Stegouros elengassen), así como restos de terópodos, aves y titanosaurios.

En la flora fósil, se continuó el estudio de los ensambles de flora que definieron los ambientes que poblaron los animales que dejaron un rico registro de fósiles.

El foco en la flora estuvo en tres importantes familias de plantas que provienen del antiguo megacontinente Gondwana, pero aún son constituyentes de floras en Chile, pero también de los elencos de distantes lugares como Queensland y Nueva Zelandia en Oceanía, y del creciente registro paleobotánico de Antártica.

Estos descubrimientos no solo amplían el registro fósil de la región, sino que también ofrecen datos clave para entender el cambio climático actual. Así lo explica la Dra. Cristine Trevisan, paleobotánica del INACH, destacando que “la perspectiva del cambio climático es muy interesante para la paleontología. Conocer procesos del pasado nos entrega mecanismos para comprender cómo estamos viviendo hoy, crear modelos de conservación y proyectar el futuro”.

Un objetivo importante fue la investigación liderada por el Dr. Alexander Vargas, que se centró específicamente en el estudio de vertebrados fósiles de menor tamaño, particularmente mamíferos, con el objetivo de hallar diversos ejemplares y así completar el vacío evolutivo entre los mamíferos que ponen huevos (como el ornitorrinco o el equidna) y aquellos que llevan a sus crías en una bolsa (marsupiales) y el rol ecológico y evolutivo de muchas ramas extintas de los mamíferos virtualmente desconocidos para Chile, pero que muestran una inusitada concentración en algunas localidades del valle del río de Las Chinas.

Trabajo multidisciplinario

El equipo de investigación se distribuyó estratégicamente en cuatro puntos para una cobertura integral: el campamento El Puesto, situado a 5 km de la frontera Chile-Argentina, en el sector norte del valle del río de Las Chinas; el campamento Saurópodo, localizado en la zona central de este valle; el campamento Edwin, a un kilómetro del anterior, y el campamento Cerro Guido, ubicado en la ladera oeste del cerro.

Entre los investigadores del Departamento Científico del INACH participaron la Dra. Cristine Trevisan, paleobotánica; la Dra. Leslie Manríquez, geóloga; y Héctor Mansilla, licenciado en Ciencias Biológicas y curador de la colección paleontológica.

Trevisan destacó el valor de este trabajo colectivo: “Esta campaña es muy interesante y enriquecedora; somos un grupo de investigación de diversas áreas y cada uno tiene su propia especialización. Participan diversos especialistas en paleobotánica, geólogos, especialistas en aves, en dinosaurios, entre otros”. 

También participó el Dr. Marcelo Leppe (Universidad Mayor), figura fundamental de la paleobiología reciente en Magallanes. “Este año nos pusimos metas ambiciosas en el marco de los proyectos que albergó la campaña 2026.

 Mi grupo de trabajo estaba compuesto por investigadores del Centro GEMA de la Universidad Mayor, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica de Temuco, del Departamento Científico del INACH, junto a estudiantes de pre y posgrado de las Universidades de Chile, Mayor y de Concepción.

El foco de nuestro trabajo fue mejorar la resolución de las unidades más antiguas de la Formación Dorotea, aflorantes en Cerro Guido, y que se encontrarían cercanas a los 80 millones de años de antigüedad, así como proveer un marco paleoambiental y paleoecológico a los hallazgos notables en paleontología de vertebrados, que incluyen mamíferos, reptiles, anfibios, así como dinosaurios avianos y no avianos.

Finalmente, nuevos hallazgos permitirán profundizar los modelos biogeográficos y evolutivos que explican la diversidad de organismos de un período (final del Cretácico), clave para la génesis de las modernas biotas de Sudamérica, Antártica y Australia”, comenta Leppe.

Metodología y ciencia del futuro

El enfoque de esta campaña apuntó al estudio integral del sitio, analizando los afloramientos para extrapolar las condiciones en las que estas especies vivieron hace millones de años.

 Manríquez fue la encargada de liderar dos líneas de análisis: los estudios geoquímicos, que permiten determinar características ambientales precisas como la salinidad, la productividad biológica, la temperatura, entre otros; y los análisis estratigráficos, que describen la composición y estructura de las rocas para interpretar el ambiente sedimentario original.

Según Manríquez, Cerro Guido ofrece una ventaja única en ámbitos de estudio: “A diferencia de otras zonas, como el centro de Chile donde los bosques cubren el terreno, en Cerro Guido las formaciones rocosas y los fósiles están expuestos, facilitando la observación directa y el aprendizaje en terreno”.

Gracias a la incorporación del Dr. Claudio Tapia, geólogo especialista en paleomagnetismo de la Universidad Católica de Temuco, se colectaron muestras para identificar los cambios en la polaridad terrestre, herramienta que, gracias al moderno laboratorio con que cuenta, podría solucionar importantes preguntas que persisten cuando otras técnicas convencionales fallan. 

Logística y desafíos

En cuanto a la extracción de fósiles, este trabajo requiere una logística compleja que implica el traslado de bloques completos de roca, evitando separar el material óseo en el sitio para garantizar su integridad. Este proceso se realiza con alta precisión en los laboratorios de las distintas instituciones participantes.

La logística para transportar estos bloques requiere una preparación exhaustiva que conlleva envolverlos en yeso, lo que demanda un considerable esfuerzo físico al momento de cargar estas piezas en vehículos como cuatrimotos o camionetas de apoyo.

Esta campaña se vio marcada por un incremento excepcional en las precipitaciones. Alexander Vargas menciona que “siempre hay desafíos logísticos, además de estar trabajando en la montaña y estar caminando, todo es bastante exigente desde el punto de vista físico”. Es por ello que cada año resulta fundamental la planificación estratégica de la fecha, siendo febrero el mes óptimo para estas labores en terreno.

La expedición anual a Cerro Guido se consolida como una instancia fundamental para la paleontología global. Cada año, los nuevos descubrimientos de los equipos de investigación contribuyen a completar y comprender la historia de la Antártica y la Patagonia.

 Más allá de la generación de conocimiento sobre la flora y fauna antártica, estas campañas buscan acercar la ciencia a la sociedad, fomentando el respeto por la historia natural de nuestro planeta.

El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. 

El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).

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