Este 31 de marzo de 2026, el Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional
recibió la donación del archivo de la escritora, poeta, filósofa y artista
visual Guadalupe Santa Cruz (1952–2015), autora de una obra singular e
interdisciplinar caracterizada por la exploración de lenguajes y soportes
múltiples.
Santa Cruz publicó las novelas Salir (1989), Cita Capital (1992), El Contagio
(1997), Los Conversos (2001) Y Plasma (2005), entre otras. En su trabajo
de no ficción, ensayos y artículos, abordó como temas recurrentes el
territorio, el lenguaje, el género, el poder y la memoria.
Asimismo, en su obra visual,
destaca la instalación Crujía que corresponde a un ejercicio de visualización
de la novela Los Conversos y que se exhibió en la sala Refugio Peruano entre
los años 2000 y 2001. Por último, en su trabajo como traductora, abordó la obra
de Julia Kristeva, Jacques Derrida y Félix Guarrari, entre otros.
La donación, gestada
gracias a la académica y traductora Stéphanie Decante, fue realizada por Cristóbal Santa Cruz Lindquist (hermano y albacea de
Guadalupe) y Boris Alexis Santa Cruz Wirix (hijo de Guadalupe), en una
ceremonia en la que además participaron la familia de Guadalupe Santa Cruz, la
jefa del Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional, Daniela Schütte , y la
Directora de la Biblioteca Nacional, Soledad Abarca.
En la ceremonia, Cristóbal Santa Cruz señaló que “estos materiales quedan ahora
en las mejores manos para su preservación, consulta y difusión. Más que un
archivo, es una memoria viva lo que contienen esas cajas y carpetas porque en
ellas late fuerte la palabra de Lupe plasmada en esa caligrafía inconfundible.
Es una escritura que
habla de pasión y compromiso, pero también de tenacidad y esfuerzo en un medio
que le fue muchas veces esquivo. Esperamos que la entrega de este archivo le de
mayor resonancia a su obra que quedó truncada con su partida temprana y que
convoca cada día a nuevos lectores que ven en ella a una adelantada a su
época”.
Por su parte, Daniela Schütte, resaltó la importancia de la recepción de este
archivo: “recibimos con mucha alegría, emoción y responsabilidad estos
materiales que, generosamente, Cristóbal y Boris nos han confiado para que en
algún tiempo estén a disposición de todo quien desee consultarlo.
La obra de Guadalupe
Santa Cruz, pese a su original complejidad y profundidad, es aún poco conocida
y la posibilidad de explorar de primera fuente sus procesos reflexivos y
creativos a través de estos documentos abre nuevas e importantes posibilidades
para la difusión y valoración de su admirable trabajo”.
En tanto, Decante, la gestora de la donación, señaló que “el proyecto de
este legado, iniciado en febrero del 2020, y suspendido por la pandemia, ha ido
madurando y precisándose de una forma que permitiera dar plena cabida a una
obra genuina que se caracteriza por su dimensión polifacética: novelas,
ensayos, libros de artista, grabados, apuntes de talleres creativos y
actividades feministas. De este modo la Biblioteca Nacional podrá resguardar y dar a conocer la
riqueza de la trayectoria de una autora polígrafa que no dejó de pensar, desde
su regreso a Chile en 1985, la función y el lugar crítico de las artes en
nuestras sociedades contemporáneas y que además permitirá favorecer
investigaciones que indaguen en la profunda coherencia de esta obra”.
La donación consiste en cuatro cajas que contienen un conjunto de documentos
que incluyen, entre otros: fotografías de Álvaro Hoppe, Paz Errázuriz y Lotty
Rosenfeld, que registran participaciones de Guadalupe Santa Cruz en lecturas,
actividades e inauguraciones; cartas a sus hermanos, escritores y artistas;
libretas de apuntes; libros anotados (marginalia); un disco duro que contiene
estados previos de obra, maquetas, presentaciones y conferencias; material de
audio; poemas inéditos; apuntes de preparación de talleres de escritura;
afiches y piezas audiovisuales realizadas en Bélgica.
Dentro de las piezas,
destaca una serie de carpetas organizadas, en su mayoría, por la propia autora
y que constituyen un material de altísimo valor patrimonial y cultural. Son
verdaderos expedientes de los procesos de creación de sus obras, incluyendo referentes,
bibliografías, imágenes, notas de investigación, entre otros. Es el caso, por
ejemplo, de los materiales para sus libros Los conversos (2001) y Quebrada. Las
cordilleras en andas (2006).
Además, la donación
contiene parte del trabajo gráfico de la artista, como planchas y carpetas de
grabados impresos, de los periodos en que la escritora estuvo en Bélgica y
Chile, incluidas pruebas de artista de sus libros, entre ellos, Quebrada.
Finalmente, desde el 1 de abril, una parte de estas colecciones se integrará a la muestra “Viciosas, viajeras, sentimentales: Literatura escrita por mujeres en las colecciones del archivo del Escritor”, inaugurada el sábado 14 de marzo con motivo del mes de la mujer y que estará disponible hasta fines de mayo.



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