La ministra de las Culturas, las Artes y
el Patrimonio, Carolina Arredondo Marzán, entregó la Orden al Mérito Artístico
y Cultural Pablo Neruda al docente e investigador Osvaldo Cádiz; a la
periodista, escritora y gestora Cultural, Marina Latorre; a la actriz Anita
Reeves, y a la bailarina clásica Anabella Roldán. “Cuando hablamos de fortalecer al sector
cultural no solo es indispensable potenciar políticas de financiamiento de
instituciones y organizaciones, al igual que impulsar medidas de fomento a la
creación artística.
También es fundamental generar acciones de
reconocimiento al aporte que realizan y han realizado artistas, cultores y
creadores a la identidad, patrimonio y desarrollo cultural de Chile”, dijo la
ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arrendo, quien
agregó “Felicito y agradezco a cada uno y una de ustedes por sus trayectorias,
por contribuir de manera esencial al desarrollo cultural de Chile.
Estoy segura que la distinción que
entregamos hoy servirá para que ese legado sea reconocido por el país y las
nuevas generaciones”.
La Orden al Mérito Artístico y Cultural
Pablo Neruda fue creada por el ex Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en
el año 2004 con el objetivo de conmemorar los cien años del natalicio de Pablo
Neruda (12 de julio de 1904).
Con esta entrega, son más de 70 los
galardonados con la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda desde
2004. Han sido reconocidos con este premio personalidades como Roser Bru,
Margot Loyola, Lucho Gatica, Paz Errázuriz, Vicente Bianchi, Jorge González,
Joan Turner, Mauricio Celedón, Los Jaivas, Valentín Trujillo, entre otros. Los
últimos en recibirla fueron La Sonora de Tommy Rey, en el día de los
Patrimonios y la científica Jane Goodall, durante su reciente visita al país.
El galardón de la Orden al Mérito
Artístico y Cultural consiste en una medalla elaborada por el escultor Federico
Assler y es fabricada en plata con siete centímetros de diámetro. La medalla se
entrega junto a un diploma.
Sobre los artistas reconocidos
En seis décadas, Osvaldo Cádiz
Valenzuela ha desarrollado una reconocida trayectoria en investigación,
formación y transmisión de saberes tradicionales. Profesor de Estado en
Castellano por la Pontificia Universidad Católica de Chile, desde 1958 fue
alumno y colaborador de Margot Loyola Palacios, con quien compartió una vida y
un proyecto artístico e intelectual dedicados al estudio, registro y proyección
de las músicas, danzas, comunidades y territorios del país.
Junto a ella recorrió Chile y el
extranjero investigando manifestaciones culturales y fundó el conjunto Palomar.
Desde 1972, su labor docente en el
Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y,
posteriormente, en la Academia Nacional de Cultura Tradicional y las Artes
Margot Loyola Palacios, creada en 2009, ha sido fundamental para proyectar el
legado material e inmaterial de una de las figuras más relevantes de la cultura
chilena.
“Sólo quiero dar gracias a todos los
amigos que están presentes y especialmente mi gratitud para todos los maestros
de tierra, aquellos miles y miles de chilenos que están a lo largo y ancho del
país que nos enseñaron esta sabiduría”, sostuvo el folklorista, docente e
investigador, Osvaldo Cádiz.
La Orden al Mérito Artístico y Cultural
Pablo Neruda se le confiere a Osvaldo Cádiz como reconocimiento a su aporte
sustantivo al estudio, preservación y proyección de la cultura tradicional, así
como a su compromiso permanente con la formación, la investigación y la
transmisión de los saberes que conforman la identidad cultural del país.
Su trayectoria, distinguida con
reconocimientos como la Espuela de Plata y el título de Maestro de Maestros
otorgado por la Academia Nacional de Folclore Chileno-Argentino, constituye un
referente esencial para la vida cultural de Chile.
La periodista Marina Latorre
Uribe ha desarrollado una trayectoria dedicada a la creación y a la
gestión cultural.
Nacida en Punta Arenas en 1925 y formada
en Pedagogía en Castellano, Periodismo y Comunicación, fue una figura clave de
la escena cultural chilena desde los años sesenta, al gestar en su propia casa
proyectos que articularon arte, literatura y pensamiento crítico. Junto a
Eduardo Bolt fundó la Galería de Arte Bolt y Ediciones Bolt, espacios
fundamentales del arte y la edición chilena de mediados del siglo XX.
Desarrolló paralelamente una obra
literaria que incluye cuentos, ensayos, poesía y narrativa, con títulos como
Galería clausurada, Fauna Austral, Ventisquero y ¿Cuál es el dios que pasa?,
traducidos, premiados y recientemente reeditados en iniciativas de recuperación
de narradoras chilenas.
“Agradezco este premio con emoción, con
ternura y cariño. Vengo de la tierra más lejana de Chile, de Punta Arenas. Vivo
en un lugar patrimonial que Pablo Neruda denominó la torre de la poesía. Esa
casa está impregnada de amor y ternura.
Como le prometí a Pablo, será por siempre la
torre de la poesía, y estos reconocimientos me ayudan a para aquello”, afirmó
la periodista, escritora y gestora Cultural, Marina Latorre.
La Orden al Mérito Artístico y Cultural
Pablo Neruda se le confiere como reconocimiento a su aporte sustantivo a la
vida cultural del país, tanto por su obra como por su decisiva labor de gestión
y creación de espacios fundamentales para la memoria, la palabra y las artes.
Su trabajo en la revista Portal, así como
su activa participación en organizaciones culturales y comunitarias, ha
ampliado la circulación del pensamiento y la creación artística, reconocimiento
al que se suman distinciones recientes como el Premio Municipal Santiago
Construye Historias (2023) y su designación como Persona Mayor Destacada 2025.
La actriz Anita Reeves
Salinas ha desarrollado una carreta artística de manera ininterrumpida
durante más de seis décadas, abarcando el teatro, el cine y la televisión.
Su
labor actoral, marcada por una presencia rigurosa y comprometida, ha dado vida
a interpretaciones memorables en el ámbito teatral y audiovisual; mientras que
su trabajo académico y formativo ha contribuido de manera significativa a la
formación de nuevas generaciones de intérpretes, creadoras y creadores,
consolidando un legado de profundo impacto cultural.
La Orden al Mérito Artístico y Cultural
Pablo Neruda se le confiere a Anita Reeves como reconocimiento a su aporte
contundente al desarrollo de las artes escénicas en Chile, a su compromiso
permanente con la transmisión de saberes artísticos y al fortalecimiento del
trabajo actoral como expresión cultural y social.
Su
trayectoria, que integra creación, docencia y labor gremial, ha contribuido a
dignificar el oficio artístico y a ampliar su proyección pública,
constituyéndose en un referente para la vida cultural del país.
“Siempre el arte retoña, cantando al sol
como la cigarra, el arte sano y sanador renace y se recupera para felicidad del
alma y de la humanidad. Se inventa y reinventa de puro loco, y de puro loco
también se enfrenta con locura a los avatares y torciéndole la nariz a la
desgracia desparrama un poco de felicidad, fe y confianza”, expuso la actriz,
Anita Reeves.
La bailarina clásica Anabella
Roldán Ibarra ha desarrollado una trayectoria en la danza, la formación
artística y el desarrollo institucional del sector en Chile y en el extranjero.
Ha dedicado más de seis décadas dedicadas al cuerpo, al movimiento y a la
formación.
Desde sus inicios como bailarina clásica,
hasta su proyección internacional, su vida ha estado marcada por una búsqueda
constante de la danza como lenguaje, conocimiento y oficio.
Tras el exilio, su
trabajo la llevó a Europa y luego a África, donde impulsó procesos formativos
que unieron la técnica académica con las danzas y tradiciones locales.
De regreso en Chile, continuó ese mismo
impulso creador y pedagógico desde el ámbito gremial, académico y público,
contribuyendo de manera decisiva al fortalecimiento y proyección de la danza en
el país.
“La danza tiene que estar en la educación,
desde la etapa parvularia hasta cuarto medio. Tiene que estar, sin dudas. Pero
no como una formación cerrada ni especializada, sino como un gesto de apertura,
un sembrar a mano abierta.
Es para todos y todas: no para formar
profesionales ni para enseñar técnicas, estilos o formas específicas, sino para
expresar y comunicar”, manifestó la bailarina clásica Anabella Roldán.
La Orden al Mérito Artístico y Cultural
Pablo Neruda se le confiere como reconocimiento a su aporte sustantivo al
desarrollo de la danza como disciplina artística, educativa y social, así como
a su compromiso con la formación de nuevas generaciones, la dignificación del
trabajo de las y los bailarines y el fortalecimiento de las políticas públicas
en cultura.
Su liderazgo gremial y su participación en instancias asesoras del
Estado han contribuido de manera decisiva a consolidar un campo de la danza más
articulado, inclusivo y proyectado hacia el futuro.
Fotografías: Cristóbal Cruchaga.