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| Daniel Rowland (c) Jacqueline Uribe |
“Es un placer especial haber
sido invitado de nuevo, esta vez con el doble rol de solista y director”,
señala el músico neerlandés, quien agrega: “Lo que más me gusta de ello es la
oportunidad de mantener un contacto e interacción muy directos con todos los
músicos de la orquesta”.
Radicado en Ámsterdam, Rowland
imparte clases actualmente en el Royal College of Music de Londres. Ha actuado
junto a directores como Heinz Holliger, Jaap van Zweden, François-Xavier Roth,
Lawrence Foster y Anthony Hermus, interpretando conciertos de Beethoven,
Brahms, Elgar, Berg, Korngold, Prokofiev, Glass y Saariaho.
Por otra parte, compositores
como Peteris Vasks, Roxanna Panufnik, Isidora Žebeljan y Olli Mustonen le han
dedicado obras. En 2004 fundó el Stift International Music Festival y, tras
doce años al frente del reconocido Brodsky Quartet, en 2023 creó el Cuarteto
Arethusa y el Ensamble de Cámara Ámsterdam.
El programa recorre distintas
épocas a partir de obras que relevan los sonidos de las cuerdas. Rowland,
explica que “la obra de mayor envergadura es la recomposición que Max Richter
hizo de Las cuatro estaciones, una obra inmensamente querida y atemporal”, y
añade: “Parecía lo más natural comenzar el programa con dos obras maravillosas
del propio Vivaldi”.
La primera será la Sonata para
dos violines y continuo en re menor, una versión sobre la célebre melodía de
“La follia”, cuyo origen se remonta al siglo XV en la península ibérica y que
durante aquella época inspiró a compositores de Europa y América.
“Esta obra nos brinda una gran libertad para
jugar con los contrastes de carácter y añadir ornamentación libre”, comenta
Rowland sobre la obra que interpretará junto al concertino de la Sinfónica
Nacional de Chile, Héctor Viveros.
A continuación, vendrá el
Concierto para cuatro violines n.° 10 en si menor, RV 580, que para el músico
invitado se percibe “casi como una conversación entre cuatro personalidades
distintas: a veces serenas y en paz, y otras veces apasionadas y virtuosas”.
La obra será interpretada por
el cuarteto conformado por el propio director, además de Rodrigo Pozo, Emiliano
Perea y Lucía Ocaranza, todos integrantes de la Sinfónica Nacional de
Chile.
El programa seguirá con
Tenebrae, del argentino Osvaldo Golijov, una de las figuras relevantes de la
música contemporánea latinoamericana. La obra propone un estado reflexivo y
contemplativo, alejado de las acumulaciones de tensión tradicionales. Rowland
indica que mantiene una relación particularmente cercana con esta composición:
“Es una pieza que amo profundamente y que tiene un gran significado personal
para mí.
La he interpretado en numerosas ocasiones y en
su estudio he trabajado junto al propio compositor”. El músico destaca además
el carácter ecléctico de Golijov, cuya escritura incorpora elementos de
distintas tradiciones musicales. “Se inspira particularmente en las Leçons de
Ténèbres de Couperin […]. Es una obra profundamente conmovedora, una de las más
interpretadas de Osvaldo”, señala.
El cierre del programa estará
a cargo de Las cuatro estaciones, de Antonio Vivaldi, en la versión recompuesta
por el británico Max Richter. La relectura de este último genera una transición
entre épocas, ofreciendo no solo una obra renovada, sino también un nuevo
sentido para una de las piezas más emblemáticas del repertorio occidental.
Rowland, quien ha interpretado
esta versión en numerosas ocasiones y lugares del mundo, la define como “un
encuentro maravilloso entre la vitalidad, el virtuosismo y la imaginación de la
música barroca y el lenguaje musical de nuestra época”.
La obra combina fragmentos de
Las cuatro estaciones originales con nuevas ideas rítmicas y armónicas. “Por
momentos se acerca a la música minimalista e incluso —como el propio Richter la
describe— a elementos del punk rock psicodélico”, explica el violinista. “Hay
instantes de gran energía, pero también pasajes sensuales, tiernos y
profundamente poéticos”.
Más que una transcripción o un
arreglo, Rowland la entiende como “una respuesta personal a Vivaldi: una obra
en la que la composición original y la nueva interactúan continuamente entre
sí”. Y concluye: “La esencia de Vivaldi permanece en su núcleo, pero Richter
nos invita a escuchar esta música extraordinariamente familiar como si la
descubriéramos de nuevo por primera vez”.
Las entradas para todas las actividades del CEAC se encuentran disponibles a través del sistema Ticketplus (ceacuchile.ticketplus.cl), además de las boleterías de la Gran Sala Sinfónica Nacional y del Teatro Universidad de Chile, con valores desde los $5.000 y descuentos para estudiantes, personas mayores, funcionarios de la Universidad de Chile, socios Coopeuch, Vecino Providencia, Patrimonio Cultural y Mundo ACHS.

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