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| Hipolito |
En ese contexto, el investigador de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), Dr. Jean-Baptiste Ramond, encabeza un proyecto que busca conocer cómo responden las comunidades microbianas que habitan en los suelos y rocas del Continente Blanco, organismos esenciales para la vida en estos ambientes extremos.
Su equipo se encarga de estudiar microorganismos presentes en la Antártica y que cumplen un rol clave en el equilibrio de estos ecosistemas. Ante la escasa vegetación terrestre, estas comunidades microbianas (hongos, bacterias y arqueas) lideran la producción primaria y los ciclos de carbono, nitrógeno y fósforo.
“En el laboratorio estudiamos comunidades microbianas ambientales, especialmente aquellas que habitan en ambientes extremos. En la Antártica buscamos entender cómo el aumento de la temperatura asociado al cambio climático podría afectar a los microorganismos que viven en los suelos y en refugios dentro de las rocas.
Como en este continente hay muy pocas plantas, estas comunidades cumplen un rol fundamental como productores primarios y en los ciclos de nutrientes, por lo que comprender cómo podrían cambiar es clave para anticipar cómo funcionarán los ecosistemas antárticos en el futuro”, explica Ramond.
Su proyecto “Microbiómica multidominio de nichos antárticos en un escenario de calentamiento global” (RT_05_22), financiado por el Instituto Antártico Chileno (INACH), se centra en comprender cómo el aumento de las temperaturas podría modificar estas comunidades microbianas, particularmente aquellas que viven en los suelos y en microhábitats vinculados a rocas.
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| Bárbara Peña-Ahumada |
Entre ellas se encuentran las llamadas comunidades endolíticas, que habitan al interior de las rocas, y las hipolíticas, que se desarrollan bajo rocas translúcidas que les permiten recibir pequeñas cantidades de luz.
Para abordar esta investigación, el equipo ha desarrollado tres aproximaciones experimentales.
La primera corresponde a un seguimiento temporal en terreno, donde suelos y rocas han sido recolectados anualmente en los mismos lugares durante tres años consecutivos (2024, 2025 y 2026), con el fin de observar cómo evolucionan las comunidades microbianas frente a las variaciones naturales de temperatura.
El segundo enfoque utiliza un gradiente latitudinal a lo largo de la península Antártica occidental. En este caso, el equipo recolectó muestras desde la isla Rey Jorge hasta la isla Amsler, cerca de la base Yelcho, aprovechando que las condiciones ambientales se vuelven progresivamente más frías hacia el sur. Este tipo de gradiente permite modelar cómo podrían responder estos ecosistemas ante un escenario de aumento de temperatura.
Durante la última campaña, además, el equipo logró ampliar este transecto aún más al sur, hasta las islas Lagotellerie y Horseshoe, gracias a la incorporación del estudiante de doctorado Ignacio Gutiérrez-Cortés, quien obtuvo una beca doctoral del INACH.
En la iniciativa también participó la Dra. Bárbara Peña-Ahumada, colaboradora del proyecto, quien realizó su formación doctoral bajo la mentoría de Ramond.
La tercera aproximación contempla experimentos de microcosmos en laboratorio, donde muestras de suelos y rocas recolectadas en la Antártica son incubadas en condiciones controladas, sometiéndolas a distintas temperaturas para simular posibles escenarios de cambio climático.
“Nuestro proyecto combina el trabajo en terreno con experimentos en laboratorio, lo que nos permite evaluar cómo podrían responder estas comunidades microbianas frente al calentamiento en diferentes escalas”, señala el investigador.
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| Hipolito |
Próximos pasos
La investigación se encuentra actualmente en su fase final. Durante la LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62) del INACH, el equipo completó el muestreo asociado a las tres líneas experimentales del proyecto.
Los próximos pasos incluyen el procesamiento y análisis de las muestras recolectadas, su comparación con datos obtenidos en campañas anteriores y la elaboración de publicaciones científicas.
Además, las muestras de suelo recolectadas durante la expedición permitirán desarrollar durante este año los experimentos de microcosmos en el laboratorio Extreme Ecosystem Microbiomics & Ecogenomics (E2ME).
La campaña antártica de este año marcó la cuarta participación de Ramond en expediciones al Continente Blanco. Durante su estadía, el investigador y su equipo realizaron muestreos en las islas Rey Jorge, Nelson, Robert, Decepción, Livingston y Greenwich.
“Esta fue mi cuarta campaña en la Antártica y quizás la última, por lo que intenté disfrutarla al máximo.
Gracias al apoyo de los equipos del INACH en la base Escudero y de la nave Karpuj pudimos completar todos los muestreos planificados, incluso visitando varias islas del archipiélago de las Shetland del Sur”, comenta Ramond.
A pesar de que su campaña más reciente tuvo una duración de catorce días, las condiciones meteorológicas permitieron realizar la mayor parte del trabajo planificado, con solo dos jornadas de tormenta que impidieron las salidas a terreno.
El desarrollo de esta iniciativa ha sido posible gracias a la vinculación entre el INACH y el programa polar de Portugal, PROPOLAR, sumado al trabajo realizado en el laboratorio E2ME de la PUC.
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| Dr. Jean-Baptiste Ramond |
De cara a las próximas etapas, se contempla la incorporación de investigadores pertenecientes al ETH Zurich al equipo de trabajo.
El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión.
El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía.
El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).




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