El montaje surgió
bajo el alero de Jorge Vega, Guillermo de la Parra y Jorge Pardo —entonces
estudiantes e integrantes de la Agrupación Cultural Universitaria (ACU)— y
contó también con la participación y aportes de Héctor «Tito» Noguera.
A través de las
figuras de Jorge Juan, Juan Ramón y Ramón Raúl, secundados por el Ángel del
Baño y un Perseguido, la puesta en escena despliega una farsa punzante que
desarticula los mecanismos con los que el poder se protege, se mimetiza y,
finalmente, se normaliza en lo cotidiano.
Se trata de una obra
que ha adquirido un valor macerado en la distancia de los años, lo que hoy
permite ubicarla en el catálogo del quehacer escénico en Chile.
Según Guillermo de la
Parra, integrante del elenco original: «Baño a baño surgió desde nuestra rabia
e impotencia en tiempos de la dictadura. Había un festival de teatro y el
"Negro" Vega (Jorge Vega) estaba muy involucrado en la organización del
festival de la Agrupación Cultural Universitaria (ACU); nos convocó a armar
esta obra y la creamos desde la emoción.
Desde la rabia y la
impotencia, y cómo desafiar a la dictadura sin que nos metieran presos o
desapareciéramos […] Por ejemplo, las primeras escenas, que parecen un poco
herméticas para la gente que no conoce la obra, son ni más ni menos que todo el
poder legislativo ejercido por la Junta de Gobierno en el encierro: las cuatro
paredes del Diego Portales.
Ahora resulta que
termina siendo un comentario y una mirada sobre el poder en general; entonces,
en ese tiempo era la Junta y Pinochet en calzoncillos, y ahora son Putin,
Netanyahu o Trump».
La organización
estudiantil y el arte
Más allá de las luces
y las tablas, el verdadero impacto de la obra se halla en su «detrás de escena»
histórico. Su relevancia no emana de una búsqueda estética académica, sino de
su capacidad para documentar la resistencia colectiva.
Se presenta, ante
todo, como una lección de pedagogía social que ilustra cómo el teatro se
transformó en la herramienta de auxilio y denuncia fundamental para el
movimiento estudiantil de una época crítica.
Así, el valor de esta
pieza no reside tanto en su virtuosismo escénico o en su éxito dentro de los
cánones del circuito teatral tradicional, sino en su cruda porosidad con la
realidad.
Jorge Vega, en ese
entonces director de la rama de teatro de la ACU, comenta: «[…] se me hace que
fue la manera más inteligente de resistirle a la dictadura: arte. Entonces nos
multiplicamos en talleres, talleres y talleres; gracias a eso estuvimos consiguiendo
espacios, lugarcitos, y nos reuníamos muy sistemáticamente, muy ordenados.
Teníamos una especie de FECH y de conducción de esta red universitaria de
talleres; nos juntábamos todos los sábados durante muchos años en la Escuela de
Ingeniería. Desde ahí salieron iniciativas grandotas: los festivales de música
en el Caupolicán y el festival de teatro.
Para entonces,
Marcela Medel, Mauricio Gómez —psiquiatra también— y yo mismo, que era el
director de la rama de teatro en la ACU, nos metimos en la idea de juntar los
talleres de teatro del Pedagógico, de Agronomía y de Arquitectura para hacer un
festival que convocamos durante tres días en el teatro.La gente no vino solo a
ver teatro —piensa tú en el 78—, vinieron a estar juntos y fue una alegría, una
felicidad. En ese lugar y en esa fiesta, ganamos nosotros con esta obrita».
Entonces, la
subsistencia de toda la alegría de ser jóvenes fue crear cosas y la agrupación.
De hecho, está estudiado, hay libros que dan cuenta por la historia de que esa
agrupación que se multiplicó fue la que dio paso a la Federación de
Estudiantes.
Pero más que una
búsqueda política, porque había harta militancia ahí, también fue una necesidad
de sobrevida. Necesitábamos estar en pie. Todos te van a decir que la ACU nos
salvó la vida. Es verdad […] las obras de teatro tenían unos lenguajes como esta:
un lenguaje grotesco, surrealista, pero apuntaban en la dirección que debían
apuntar. Piensa en los jóvenes necesitados de decir».
Sobre la redirección
de la obra
Ver Baño a baño es la
posibilidad de abrir un archivo vivo que permite encontrarse con modos de hacer
muy propios de una época y que terminaron por caracterizar todo un lenguaje
para la expresión en tiempos de censura.
A propósito de esto,
el elenco de la obra decidió convocar a Alexis Moreno para redirigir esta nueva
versión.
Moreno comenta que
redirigir la obra fue una experiencia muy interesante: «Es algo que yo no había
hecho antes. Porque, como tú dices, la obra ya está a punto de cumplir 50 años
y es un clásico a estas alturas de la historia de la puesta en escena del teatro
en Chile.
Fue muy entretenido
porque no sabía a lo que me iba a enfrentar, pero cuando vi un ensayo de la
obra dije: "Ya, ok, tengo súper claro lo que hay que hacer", porque
esta obra es un tesoro vivo. Siempre en la escuela de teatro nos cuentan cómo
se hacía el teatro en dictadura y es algo muy ambiguo, porque te hablaban de
que no se podía decir nada de manera directa, de que el simbolismo y el
subtexto eran la esencia del relato escénico.
Esta obra realmente
te da a conocer cómo se hacían los montajes en ese tiempo y esa es su gracia.
Finalmente, lo que yo hice fue potenciar la atmósfera, concretar el espacio y
ordenar escenas, pero manteniendo el cuerpo de la obra intacto; porque esa es la
virtud: tener la posibilidad de ver hoy, en 2026, un montaje de cómo se hacía
50 años atrás».
Baño a baño tendrá
solo tres funciones a partir de este jueves 14 de mayo y hasta el 16 del mismo
mes. Las entradas se encuentran disponibles por Ticketplus y en las boleterías
del teatro.
Coordenadas: BAÑO A BAÑO
Reseña:
A
través de las figuras de Jorge Juan, Juan Ramón y Ramón Raúl, secundados por el
Ángel del Baño y un Perseguido, la puesta en escena despliega una farsa
punzante que desarticula los mecanismos con los que el poder se protege, se
mimetiza y, finalmente, se normaliza en lo cotidiano.
Baño a Baño es una obra enmarcada en
la atmósfera aséptica y contenida de un baño-gimnasio —espacio definido por la
tibieza perpetua y la ausencia de las «estridencias del sol»—, esta pieza se
levanta como una radiografía ácida sobre la arquitectura del mando.
Esta nueva versión propone un diálogo
profundo entre el desgaste del cuerpo y la persistencia de las estructuras de
dominación. No se limita a la revisión histórica, sino que añade capas de
lectura sobre la fragilidad y la memoria, cuestionando cómo el tiempo
transcurre sin que las lógicas de control se disuelvan.
«Una relectura necesaria que, aun habiendo sido concebida fuera del periodo de dictadura, mantiene intacta su capacidad de incomodar».
Con una propuesta visual clara y una
vigencia inquietante, la obra nos recuerda que los engranajes retratados siguen
siendo reconocibles en nuestro presente, operando hoy bajo otras caras, otras
formas y otros nombres, pero bajo la misma pulsión de inamovilidad.
Ficha artística
Dramaturgia: Creación colectiva de Jorge Vega, Guillermo de la Parra y Jorge Pardo| Dirección: Alexis Moreno| Elenco: Guillermo de la Parra, Jorge Pardo, Jorge Vega y DiegoVaras| Diseño Integral y vestuario: Andrea Contreras| Composición musical y universo sonoro: Rogelio Isla| Producción: Maura Aranda y Constanza Pasten| Jefe técnico: Alfredo Basaure.
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