lunes, 4 de mayo de 2026

Francisco Ortega reversiona "Drácula" en una novela protagonizada por la Quintrala

 En esta novela de horror histórico, el autor superventas reimagina Drácula y construye una ficción fascinante protagonizada por Catalina de los Ríos y Lisperguer. 

"Me situé en una especie de mundo paralelo, donde Bram Stoker, en lugar de conocer la historia de Vlad III y de Erzsébet Báthory para escribir Drácula, hubiese conocido la historia de la Quintrala, construyendo a partir de esta figura histórica su obra más conocida".

Así explica Francisco Ortega el origen de Catrala, su más reciente publicación. En esta novela de horror histórico, el autor de Logia propone un retelling del clásico irlandés anclado en la historia, el folclor y la mitología chilena.

Sinopsis

La historia de la Quintrala como nunca antes fue contada. Noviembre de 1647, en las calles de un Santiago de Chile reducido a escombros tras el gran terremoto de mayo, Catalina de los Ríos y Lisperguer vive un aterrador milagro que la transformará para siempre.

 Casi tres siglos después, en 1917, Guillermina Musso, joven abogada de Buenos Aires, llega a Chile para cerrar un negocio inmobiliario con la misteriosa señora que regenta el valle maldito del Piguchén.

A través de diarios y cartas, los personajes de esta obra hilan un relato que funde la historia patrimonial con los mitos que la rodean, como un viaje literario que abarca desde la colonia hasta la modernidad. Francisco Ortega reinterpreta la clásica novela de Bram Stoker para transportarnos a un Chile genuinamente gótico, cargado de leyendas, de seres que habitan nuestra idiosincrasia y la de todo el mundo.

¿Por qué leer este libro?

Esta novela es un retelling original y ambicioso de Drácula, pero con identidad propia y profundamente chilena, que combina terror, fantasía, historia y mitología local en una sola experiencia de lectura.

 La gran virtud de Catrala está en que no se limita a reciclar la figura de la Quintrala, sino que la devuelve a un terreno de peligro, ambigüedad y fascinación. Francisco Ortega toma un personaje que en la cultura chilena suele aparecer atrapado entre la anécdota histórica, el morbo y la caricatura, y lo convierte en una presencia literaria viva, capaz de producir miedo, deseo y extrañeza.

 Esta no es una novela que necesite apoyarse en castillos europeos, cementerios victorianos o fórmulas importadas para construir atmósfera. Su fuerza nace precisamente de lo contrario: de la hacienda, de la cordillera, de la ruina colonial, de la religiosidad agrietada, de los pueblos donde todavía circulan advertencias en voz baja. En un momento en que muchos lectores buscan relatos con identidad y con raíz, Catrala ofrece un horror local, reconocible y, por eso mismo, más perturbador.

Ortega no convierte a Catrala en un personaje ejemplar ni reivindicativo, pero sí la sitúa en una zona donde el poder femenino deja de ser cómodo. Eso le da una resonancia contemporánea muy clara.

 El libro no usa el erotismo como simple capa decorativa. El deseo aparece ligado a la dominación, a la vulnerabilidad y a la pérdida de control. En ese sentido, Catrala se inscribe en una tradición del horror donde el cuerpo no solo sufre, sino que también responde, titubea, cede, se confunde.

Guillermina Musso no es una heroína pasiva ni una figura ornamental. Es una mujer joven, profesional, viajera, formada, acostumbrada a pensar desde la razón y a moverse en el mundo del trabajo. Que sea justamente ella quien entre en contacto con La Encantada y con Catrala logra que el choque entre modernidad y fuerzas arcaicas no se plantee en abstracto, sino encarnado en un personaje que representa un nuevo tiempo y descubre que ese nuevo tiempo no alcanza para contener lo antiguo.

Novela histórica, gótico latinoamericano, relato de vampiros, crónica del encierro y tragedia romántica: en Catrala confluyen diversos géneros.

Francisco Ortega lleva años trabajando en la intersección entre historia, cultura popular, mito y ficción de género, y Catrala parece condensar de forma especialmente clara esa búsqueda.

El libro no da la impresión de ser una ocurrencia aislada, sino una pieza cuidadosamente pensada dentro de un universo narrativo mayor. Para los lectores que ya siguen su obra, eso le añade interés. Para quienes llegan por primera vez, funciona como una excelente puerta de entrada.

 Si bien Catrala puede leerse como un relato clásico de vampiros, la aproximación al mito se hace desde una identidad profundamente chilena. Lo sobrenatural está basado en el bestiario tradicional del folclor de la zona de Aconcagua, usando la mitología picunche en lugar de arquetipos clásicos de Europa. Esto se grafica además en la importancia del Cristo de Mayo para el desarrollo de la historia.

Catrala no solo dialoga con Drácula, sino con otra obra fundamental del gótico, que es el Frankenstein de Mary Shelley, a través de fragmentos y episodios que igualan a la creatura de Shelley con el Imbunche de la mitología chilota.

Temas que aborda la novela

El poder femenino y su conversión en amenaza Uno de los grandes ejes del libro es la forma en que una mujer poderosa se vuelve objeto de temor, deseo, calumnia y leyenda. Catrala habla de su estirpe, de su posición, de su relación con el poder y de la manera en que los hombres, pero también otras mujeres, construyen relatos sobre quienes desbordan el lugar que se espera de ellas.

Catrala es, en efecto, una figura aterradora, pero la novela también deja ver que su monstruosidad se inscribe en una historia de violencia, deseo de control y demonización de lo femenino. La encarna, por supuesto, la propia Catrala, pero también Guillermina cuando comienza a percibir que detrás de la leyenda hay una disputa por el sentido mismo del poder.

El deseo como herramienta de dominación El deseo atraviesa el libro de forma frontal y compleja. No aparece como una emoción romántica ni como un simple impulso erótico, sino como una fuerza capaz de desorganizar la voluntad.

Guillermina se ve sometida a una experiencia donde la atracción y el espanto conviven. Hay escenas decisivas en ese sentido, como aquella en que Catrala se aproxima a ella frente al espejo y la protagonista percibe que algo en su cuerpo responde incluso antes de que su conciencia logre comprender el peligro.

Más adelante, la noche en que es conducida por la casa hasta el cuarto donde aparecen los tres jóvenes y el episodio derivado de ese encuentro llevan ese conflicto al extremo: el deseo se vuelve vía de acceso al sometimiento.

Este tema lo encarnan sobre todo Guillermina y Catrala, pero también las figuras masculinas espectrales que funcionan como prolongación de una sexualidad pervertida, ritual y depredadora. La fe, lo sagrado y los fenómenos inexplicables La religiosidad está en el corazón mismo de la novela, pero no en un sentido tranquilizador.

El Cristo de la Agonía, la procesión, la capilla, los crucifijos, las estampitas, las oraciones y las imágenes sagradas aparecen, una y otra vez, en un mundo donde lo religioso ya no garantiza amparo. De hecho, el Cristo ocupa un lugar ambiguo y perturbador: es figura de milagro, de protección, de pacto, de furia y de condena.

La escena inaugural de 1647, cuando Catalina relata el terremoto, la peste y el episodio en la iglesia de los agustinos, establece muy bien este conflicto: lo sagrado no se presenta como algo luminoso, sino como algo cargado de amenaza y misterio.

Sobre el autor

Francisco Ortega (Victoria, 1974) es escritor y guionista. Ejerció como periodista en diversos medios hasta 2013 y desde entonces se ha dedicado a la escritura de manera profesional. Es autor de las novelas Salisbury (2011), Trilogía de los Césares (2014-16), El cáliz secreto (2019), Próximos días (2021) y Bahamut (2023); de las sagas infantiles Max Urdemales (2015-20) y Aventuras en… (2023-26), con arte de Gonzalo Martínez.

Es cocreador de las novelas gráficas 1899 y 1959 (2011-18), junto a Nelson Dániel), Mocha Dick y Alex Nemo (2012-18, junto a Gonzalo Martínez), Los fantasmas de Pinochet y Dioses y monstruos del fin del mundo (2021-24 junto a Félix Vega). Escribió además los libros de no ficción Geografía mágica de Chile (2018-25), Chile Bizarro (2021) junto a Juan Andrés Salfate, Colección Brujas, Alienígenas y Enigmas (2020-23). Trabaja en desarrollo de proyectos de series para varias plataformas y desde hace seis años conduce y realiza el pódcast La ruta secreta para la plataforma Emisor Podcasting. 

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