Desde esta analogía, la propuesta tensiona la relación entre edad, cuerpo y continuidad laboral, visibilizando el edadismo presente en el campo de la danza, donde la juventud suele ser privilegiada en desmedro de trayectorias más extensas.
“Esta obra se puede pensar de dos maneras. Una desde la edad biológica, que involucra que estos cuerpos tienen una manera diferente de moverse, otras capacidades corporales y adaptaciones a la escena, o sea, posibilidades de elongación, resistencia, agilidad.
Cuerpos que se disponen de una manera diferente a nivel biológico, por lo tanto, la consecuencia de eso va a ser generar un lenguaje de movimiento desde esas otras corporalidades, que también involucra ciertas condiciones que conlleva la edad y el mismo ejercicio de la danza, porque muchas veces nuestras corporalidades se ven limitadas o transformadas por el hecho de generar diferentes lesiones o diferentes prácticas corporales”, explica Darwin Elso Mora, integrante del Proyecto Resonantes, el cual completan Verónica Toro Garrido y Cristóbal Santa María Cea.
“Y por otro lado, se piensa en la edad como forma de experiencia. Nos aproximamos a la escena desde cuerpos que han tenido muchos años de experiencia corporal en interpretación, por lo tanto, su percepción del tiempo en escena, la percepción del gesto de la interpretación, el valor y el sentido del movimiento que se realiza en escena, pasa por otro lugar que no tiene que ver solamente con lo virtuoso, ágil o lo grandilocuente.
Más bien la edad y el paso del tiempo hacen sentir que cada gesto vale, que cada movimiento tiene su propio peso y significado, entonces la manera en que se enfrenta a la escena es desde un lugar mucho más pausado, genuino y descansado”, completa Mora.
Idea en proceso
Así el
lenguaje coreográfico de “Cuerpo de Tiempo” -el cual se continuará
desarrollando y expandiendo una vez presentada al público del Biobío- surge de
la convergencia de distintas trayectorias, en diálogo con distintos referentes
del ámbito coreográfico escénico, privilegiando la expresividad y una mirada
integradora de la condición humana.
Por su parte, la puesta en escena, en formato de caja negra, se apoya en diferentes recursos lumínicos, sonoros y tangibles como un sofá inflable, para construir una atmósfera íntima y reflexiva.
En conjunto, el montaje propone una mirada crítica y sensible sobre el cuerpo, el tiempo y la persistencia en la danza en su máxima expresión. Mientras que a nivel dramatúrgico, la propuesta combina biografía y autoficción, articulando una serie de escenas que dialogan entre sí desde la experiencia de sus intérpretes.
Mencionar que todo el proceso de producción y creativo de este proyecto escénico, cuyas funciones y preparación de éstas cuentan con el financiamiento del Fondart Nacional convocatoria 2025 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, se ha desarrollado y creado en diferentes etapas tanto en Chile como en España, partiendo el 2024 en Concepción, posteriormente el año pasado en Gijón y Alcalá de Henares a principios de este 2026.Instancias donde se han explorado materiales corporales y escénicos en torno al paso del tiempo, las lesiones, los biorritmos y las condiciones de producción artística.
Las entradas para la función en la sala de cámara del Teatro Biobío, tienen un valor general de $5.000 disponibles a través del sistema Ticketplus, mientras que la presentación en el Teatro Municipal de Los Ángeles es de libre acceso.
Para conocer más detalles de este proyecto escénico, visitar la cuenta de Instagram @proyecto_resonantes


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