La muestra permite
adentrarse en un viaje sensorial e inmersivo, que fue creada por varios meses,
de manera individual y colectiva, en el taller que fue impartido por el artista
local Agustín Cuevas, más conocido como @yuyodelcerro.
La Inclusive cuenta
con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio
a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras
2026.
Trabajo colectivo
La coordinadora
general y encargada de educación y convivencia de La Inclusive, Catherina
Salazar, comentó que “para Museo Sala Tránsito, esta exposición representa
profundamente nuestra misión de rescatar y visibilizar las memorias LGBT+ y de
las neurodivergencias en la región de Tarapacá, generando espacios artísticos y
comunitarios más amables, sensibles y alejados de las lógicas tradicionales y
capacitistas.
Estamos muy felices
de abrir las puertas de esta nueva exposición, como puntapié inicial a la
programación 2026 de la sala”.
La coordinadora
explicó que “Abismar” nació desde un “proceso colectivo de creación y
manifestación gráfica, donde se fue construyendo un ecosistema de sentires
desde lo raro, lo íntimo, lo suave y lo entrelazable.
Esta muestra reúne obras
capaces de dialogar con el público desde distintas emociones y miradas, la cual
nos invita a cuestionar nuestras preconcepciones sobre el lenguaje y a abrirnos
a otras maneras de relacionarnos afectivamente, entendiendo que existen
múltiples formas de habitar, comunicar y vincularnos.
Esperamos que quienes
visiten la exposición puedan encontrarse con esa experiencia sensible y
compartir este espacio desde la empatía y la comunidad”.
Yuyo del Cerro
sostuvo que este taller inició en octubre del año pasado explorando diversas
expresiones artísticas según el sentido de cada participante, por lo que “hay
trabajos que son esculturas verticales en donde cada participante se retrató a
sí mismo.
Cada bloque de color,
cada textura, cada elemento que eligieron tiene un significado que habla de
cada participante, entonces fue una experiencia súper personal y catártica”.
Por su parte, Rocío
Cerón vivió el taller desde su gusto por crear y hacer arte, pero además,
porque “combinaba con todo lo que es la neurodivergencia y encuentro que hay
súper poco espacio en que hacen esto, o sea que nos permiten a nosotros
trabajar y mostrarnos como somos y esto poder plasmarlo en el arte, entonces
fue como el conjunto, la unión perfecta para yo atreverme a participar en este
taller.
La experiencia fue súper bonita porque súper orgánico. Empezamos a trabajar individualmente y de apoco empezamos a hacer trabajos en común, entonces ya al final como que nos afiatamos o nos fuimos conociendo en esta situación de participar todos juntos y también trabajar unidos”, comentó.
La exposición estará habitando el Museo Sala Tránsito hasta el 8 de julio, en Paseo Baquedano 951 y la entrada es liberada.


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