Su trabajo con microorganismos
extremófilos -seres capaces de vivir donde nada más sobrevive- no solo
posiciona a Chile como una potencia científica, sino que nos invita a mirar a
las estrellas para entender nuestro propio origen mediante el proyecto POLARIS
(Polar Organisms Launched for Astrobiological Research in Space).
De los glaciares chilenos al espacio exterior
¿Cuál es la relevancia de recolectar estos
microorganismos en Antártica para enviarlos al espacio a la Estación
Espacial Internacional (EEI)?
Jenny Blamey (JB): Hacer investigación en
extremófilos es tremendamente relevante para el país, porque Chile es uno de
los cinco sitios más diversos de ambientes fríos y extremos, no solo fríos, de
nuestro planeta.
Y es por eso que el trabajo que estoy
desarrollando es aislar microorganismos de ambientes muy extremos y
principalmente fríos para llevarlos al espacio para ver el comportamiento de
estos extremófilos en el espacio estudiando los cambios genéticos y proteómicos
que pueden sufrir cuando están expuestos por aproximadamente seis meses, y
podría ser más, a las condiciones del espacio, con alta radiación y que no
tiene gravedad.
¿Es el espacio un entorno más hostil que
la propia Antártica?
JB: Las condiciones son similares en
términos de temperaturas. En el espacio son similares en algunos momentos como
las que encontramos acá o en el polo sur, porque las temperaturas pueden llegar
a -45 ºC o incluso un poquito más.
Pero también cuando se acerca al Sol, por
ejemplo, las muestras si estuvieran orbitando llegarían a temperaturas cercanas
a los 70º en las instalaciones que uno puede disponer.
Entonces, trabajar con estos extremófilos
que pueden resistir y vivir óptimamente, que es distinto de resistir, vivir
óptimamente a temperaturas muy, muy bajas, temperaturas muy, muy calientes, sin
oxígeno algunos, porque hemos recolectado muestras que mueren en presencia de
oxígeno, en el espacio no hay oxígeno, entonces, anoxigénicas y sin gravedad.
Nunca hemos probado sin gravedad aquí en nuestro país y pocas veces se hacen experimentos incluso en la NASA que combinen todas estas condiciones: alta radiación, cambios extremos de temperatura, anoxigénico y sin gravedad, y eso es lo que lo hace relevante.
¿Qué le dirías a un joven que hoy duda si seguir el camino de la investigación?
JB: A mí me gusta decirle a la gente joven que la ciencia es, desde mi mirada,
uno de los caminos más entretenidos y excitantes en términos de carrera, y si
uno hace ciencia Antártica simplemente está en el paraíso de los
descubrimientos, la investigación y no solo la investigación de la ciencia por
sí sola, sino que también la ciencia que va a ayudar a la sustentabilidad de
nuestro planeta más adelante cuando los recursos probablemente van a escasear
más de lo que escasean hoy.
Te vimos muy emocionada en el glaciar
Collins ante el evidente retroceso del hielo. ¿Cómo convive esa preocupación
ambiental con tu labor científica?
JB: Sí, efectivamente me da mucha tristeza
ver la velocidad con la que está retrocediendo el hielo en la superficie del
continente antártico y eso genera o generaría un aumento en la temperatura del
agua de los océanos y subiría los niveles del agua del océano, lo que cambiaría
todo el flujo de corrientes en todo el planeta.
Eso es tremendamente grave y preocupante,
pero, por otra parte, yo que busco microorganismos extremos, para mí es muy
interesante, porque la tierra que está debajo de estos glaciares que se están
resquebrajando desde la cima y que caen como pedazos de hielo al océano, dejan
al descubierto todo el suelo que ha estado por millones de años cubierto de
hielos y nos permite acercarnos, al tomar esas muestras, probablemente a los
estudios que podrían dar inicio al entendimiento del origen de la vida aquí en
la Tierra.
El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión.
El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).



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