domingo, 31 de mayo de 2026

Residencias: Piezas patrimoniales e industriales en una nueva residencia ISLA

 Julia Naidin (Brasil), Enrique Méndez de Hoyos (México) y Andrea Alkalay (Argentina) son los tres artistas que llegaron a Antofagasta para investigar sobre el arte y el patrimonio postindustrial, visitando espacios históricos y vastos territorios del desierto de Atacama.

Entre ruinas, industria y desierto: así es la residencia de patrimonio postindustrial de SACO

Julia Naidin (Brasil), Enrique Méndez de Hoyos (México) y Andrea Alkalay (Argentina) fueron los tres artistas seleccionados en la convocatoria SACO 2026 que arribaron durante mayo para desarrollar la residencia de patrimonio postindustrial, un campo de investigación que se incorpora por primera vez al programa de SACO.

Esta línea propone explorar la relación entre arte y patrimonio desde los espacios, tanto dentro como fuera de la ciudad, que hoy persisten como vestigios históricos e industriales, configurando nuevas lecturas sobre el territorio, su memoria y sus transformaciones.

“Me interesó estar en SACO porque es una propuesta de residencia que tiene una preocupación por lo contextual y ambiental.

Existe una invitación a pensar un espacio entre el arte contemporáneo y lo postindustrial, junto con sus problemáticas socioambientales”, comenta Julia Naidin, quien llegó con Paisaje Infiltrado II – Un proyecto de conferencia, una investigación-creación enfocada en reflexionar sobre iniciativas comunitarias locales que trabajan en la mitigación y resignificación de los impactos ambientales.

Durante sus primeros días en Antofagasta, los artistas visitaron Mejillones para conocer su dimensión industrial, y sostuvieron encuentros con especialistas como Helena Horta, arqueóloga e historiadora del arte, con quien profundizaron en la cultura atacameña y especialmente en los petroglifos: grabados en roca de antiguas civilizaciones presentes en sectores de la precordillera, quebradas y valles de la región.

También compartieron con Pedro Clavería, docente con magíster en Patrimonio Cultural, quien les entregó una aproximación histórica a las ex oficinas salitreras del territorio.

A continuación, visitaron espacios emblemáticos de Antofagasta como el Muelle Histórico Melbourne Clark, Bosque Escondido y las Ruinas de Huanchaca, antigua fundición de plata boliviana del siglo XIX declarada Monumento Histórico Nacional.

Otro de los ejes centrales ha sido el desierto de Atacama. El viaje de los artistas al interior de la región comenzó en Baquedano, localidad de la comuna de Sierra Gorda, donde visitaron el Museo Ferroviario y conocieron la historia de una de las estaciones precursoras en la expansión del ferrocarril en la pampa salitrera.

Más tarde llegaron a Chacabuco, recorriendo su teatro y edificaciones abandonadas, para luego continuar hacia Calama y desde allí visitar Chuquicamata.

“Es un lugar fuera de todo convencionalismo, por sus condiciones históricas, políticas y económicas. Chuquicamata es imperdible, y además tuvimos la coincidencia de llegar durante sus días de aniversario, lo que nos permitió conversar con personas que nacieron allí”, expresó Enrique Méndez de Hoyos.

El artista desarrolla Archivo a cielo abierto, proyecto que continúa una investigación iniciada en México y que propone explorar la relación entre paisaje industrial, tecnología contemporánea y narrativa corporal, entendidas como un ecosistema tecno-social interconectado.

El itinerario continuó por los petroglifos de Yerbas Buenas, y por Peine, poblado ubicado al sureste del Salar de Atacama. Finalmente, de regreso, conocieron María Elena, la única oficina salitrera activa del mundo.

“Nosotros fuimos especialmente hacia el salar y te encuentras ahí con las comunidades que hoy viven y que están con un gran cuestionamiento de cómo va a ser esa supervivencia ante un ecosistema tan frágil debido a la extracción del litio. 

A mí el tema ese es lo que más me acercó a San Pedro, pensar que ese desierto que se ve tan vacío económicamente es tan rico y lleno de recurso, eso es algo que voy a profundizar”, explicó la artista argentina Andrea Alkalay.

Su trabajo de residencia, El desierto es un enigma que no puedo descifrar, se basa en la interacción directa con el entorno y en la experimentación material como la erosión, huellas de civilizaciones, culturas y explotaciones que lo han atravesado en el tiempo. 

Durante los próximos días, los tres artistas continuarán desarrollando sus investigaciones en Antofagasta, profundizando en el patrimonio postindustrial del territorio desde distintas perspectivas artísticas y metodologías de trabajo vinculadas al paisaje, la memoria y la transformación material de la región.

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