El conjunto de 18 piezas
escogidas para la exposición con la curaduría del equipo MNBA, es parte de la
inédita incorporación a la colección institucional de 55 nuevas obras, un grupo
significativo compuesto principalmente por artistas nacionales, lo que permitirá
fortalecer y ampliar los relatos temáticos e históricos del museo.
“Como museo público nos parece
que es elemental poder dar a conocer a la ciudadanía las obras que el Museo
adquiere, dado que es patrimonio de todas las personas.
En esta ocasión, presentamos
una selección que transita entre las décadas de 1900 y 1980, centrándonos en
distintas temáticas, que enriquecen los relatos de nuestro patrimonio
artístico. Destacan las obras que fueron parte de la Exposición Internacional del
Centenario, por mucho tiempo exhibidas en el Club de la Unión, así como
significativas obras realizadas por mujeres artistas.
En general, todas permiten
completar repertorios iconográficos, subsanar algunos vacíos autorales,
temáticos e históricos presentes en la Colección MNBA”, explica Varinia
Brodsky, directora MNBA.
Recuperar historia,
visibilizar nuevas voces
Las obras adquiridas son de un
gran interés historiográfico. Es relevante la incorporación de seis obras
exhibidas en el Club de la Unión, entre las que figura un retrato realizado en
Europa por Alfredo Valenzuela Puelma y tres pinturas que fueron parte de la
Exposición Internacional del Centenario de 1910, cuando se inauguró el actual
edificio MNBA.
Una recuperación simbólica que da cuenta de
ese importante hito para la cultura nacional y que permite que estas obras hoy
puedan apreciarse públicamente.
Dos obras de este conjunto
constituyen un testimonio de la participación activa de las mujeres en eventos
internacionales y envíos oficiales: Ludmilla [Luma] Von Flesch-Brunningen
(pintora de origen checo) y Thérèse Marthe Françoise Cotard-Dupré (Francia),
cuyas obras son escasas, porque muchas se perdieron durante la Primera Guerra
Mundial.
Una lectura expandida en torno
al legado del pintor Alfredo Helsby ofrece la pintura "Caseríos de
Valparaíso" (ca.1911), que revela una mirada social respecto a la
conformación urbana del puerto.
El óleo complementa el
repertorio visual del autor, caracterizado más bien por paisajes naturales sin
la presencia humana, propiciando así nuevas investigaciones respecto a su
trayectoria e itinerarios iconográficos, develando el avance en la industria de
los pigmentos sintéticos, incorporando nuevos colores a la paleta cromática
local.
Destaca el "Retrato de
Matilde Pérez", realizado por Ana Cortés, Premio Nacional de Arte 1994.
Una incorporación que no sólo aumenta la presencia de la autora en el acervo
del museo, sino que es una oportunidad para conservar retratos de las artistas
chilenas pertenecientes a la colección, y para comprender las vinculaciones
profesionales y afectivas entre las mujeres artistas.
Asimismo, se presentan dos
acercamientos a los imaginarios sobre naturaleza y vida con
"Pachamama" (1981) de la artista textil Ester Chacón, quien cruza y
entrelaza las fronteras entre lo textil, lo pictórico y lo escultórico; y la
pintura "Germinal cuatro" (1971) de Carmen Piemonte, que permite
ahondar en su valioso legado.
También en la abstracción de
la década de 1960 figura el artista Enrique Castro Cid, quien en esos años se
radicó en Estados Unidos como docente y de manera vanguardista desarrolló su
trabajo mezclando tecnologías, geometrías y perspectivas multidimensionales. Su
presencia en la colección, permite instalar la importancia de su producción y
la búsqueda de sus producciones relacionadas con la tecnología.
Desde la figuración y la
investigación de los objetos cotidianos, se instalan tres grabados de Carlos
Peters. El artista rompe la lógica de la representación en el grabado a partir
de la impresión de la huella de los artefactos sobre el papel.
También de interés histórico
es la icónica serie "Autorretrato" de la fotógrafa brasilera Inés
Paulino, quien perteneció al grupo fundador de la Asociación de Fotógrafos
Independientes (AFI), creada en 1981 y que colaboraba en distintos medios de la
época. Esta obra cuenta con 115 piezas y marcó un hito puesto que retrató a un
gran número de personas vinculadas a la vida cultural, intelectual y artística
de los años 80.
Una gran cantidad de piezas
han sido adquiridas luego de ser exhibidas en muestras recientes del MNBA. La
escultura "Mujer indígena" (1924-1929) de Laura Rodig, expuesta en
"Luchas por el arte" (2022-2024). También es el caso de las obras
"Pachamama" -mencionada anteriormente- y "Proyecto
traslado" (1981) de Alicia Villarreal, presentadas en la exposición
"Asir la vida, Mujeres artistas en Chile (1965 - 1990)" en 2024.
Finalmente, como nexo desde la
mirada contemporánea, se incluye la pintura de gran formato "Cordillera
Darwin" (2020) de Josefina Guilisasti, quien plasma el relieve del cordón
montañoso de Los Andes, como un referente de arraigo a nuestro territorio.
Parte de las obras exhibidas
fueron restauradas por el equipo del área de Gestión Patrimonial del Museo,
especialmente para esta exposición. El trabajo se concentró mayormente en las
obras expuestas en el Club de la Unión, con la supervisión de traslado,
limpieza y distintas intervenciones a los lienzos y marcos.
Nuevo acervo
A través del trabajo del
Comité de Adquisiciones, integrado por profesionales especialistas del Museo,
un conjunto de 55 piezas ingresa a la Colección, constituyendo un hito respecto
a la cantidad de adquisiciones de los últimos años.
Estas adquisiciones son fruto
de un proceso de investigación, que ha derivado en la identificación de brechas
y omisiones históricas. Se trata de un levantamiento de datos permanente por
parte del MNBA, que busca subsanar estos vacíos. Es el caso de Enrique
Castro-Cid y de Ester Chacón, sobre cuya obra se efectuó una pesquisa que
culminó con la incorporación de su trabajo para la Colección MNBA. Asimismo,
las obras seleccionadas reflejan una apuesta por incorporar artistas jóvenes
que representan una mirada descentralizadora y una continuidad respecto al eje
de equidad de género.
Las nuevas obras corresponden
a diversas autorías y períodos, incluyendo pintura, escultura, fotografía,
gráfica y textil. Estas incorporaciones enriquecen el patrimonio cultural
resguardado por el museo y abren otras posibilidades para la investigación, la
investigación, curaduría y la mediación con los públicos, contribuyendo a una
lectura más extensa y compleja de la historia del arte.
De esta forma, es posible ampliar la
comprensión de los procesos artísticos locales, ya que las obras son
fundamentalmente de artistas chilenos o residentes en Chile. Se sumaron 28
nuevos artistas de distintas generaciones, que estaban ausentes en la
colección. Más del 50% de las obras adquiridas corresponden a mujeres artistas,
lo que constituye un avance relevante en la reducción de las brechas de género.
Artistas adquisiciones 2025: Dionisio Baixeras y Verdaguer, Eugène Benjamin Selmy, Daniela Bertolini O´Ryan, Gabriela Carmona Siler, Enrique Castro-Cid, Gonzalo Castro Colimil, Rodrigo Castro Torres, Ester Chacón Ávila, Ana Cortés Jullian, Máximo Corvalán-Pincheira, Thérèse Marthe Françoise Cotard-Dupré, Ludmilla (Luma) von Flech – Brunningen, Patricia Domínguez, Andrés Durán Dávila, Virginia Errázuriz Guilisasti, Mario Fonseca Velasco, Nury González Andreu, Zaida González Ríos, Josefina Guilisasti Gana, Alfredo Helsby Hazell, Cristián Inostroza Cárcamo, Pablo Langlois Vicuña, Pablo Lincura, Luis Montes Becker, Patricia Israel, Natalia (Nato) Montoya Lecaros, Mariana Najmanovich Sirota, Camilo Ortega Prieto, Endi Paredes, Inés Paulino Mori, Caros Peters Barrera, Carmen Piemonte, Hugo Rivera Scott, Laura Rodig Pizarro, Janet Toro Benavides, Marcela Trujillo Espinoza, Alfredo Valenzuela Puelma, Alicia Villarreal Mesa, Félix Ziem.

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