.jpg) |
Geóloga e investigadora CATA, Millarca Valenzuela (1) |
Cada 11 de febrero se conmemora el Día
Internacion de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha proclamada por la
Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015 con el objetivo de visibilizar
las brechas de género en las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y
Matemáticas) y promover la participación de mujeres y niñas en el desarrollo
científico y tecnológico.
A más de una década de su instauración,
esta efeméride sigue siendo clave para reflexionar sobre los desafíos que
enfrentan las mujeres en la ciencia, Geóloga e investigadora CATA, Millarca Valenzuela (1)particularmente en disciplinas donde su
representación continúa siendo baja. Investigadoras y académicas del Centro de
Astrofísica y Tecnologías Afines - CATA (Centro Basal de ANID) abordan
distintos enfoques en el marco de esta conmemoración.
Brechas y retención de talento
Según el último Informe de Brechas de
Género en Educación Superior 2024, presentado en 2025 por la Subsecretaría de
Educación Superior, en Chile la participación femenina en la matrícula de
primer año en áreas STEM alcanzó un 20,8%, reflejando un aumento respecto de
2023 (19,7%).
Si bien en las últimas décadas se ha
registrado un mayor acceso de mujeres a la formación científica, las brechas
siguen siendo evidentes a lo largo de la trayectoria académica.
Para Patricia Tissera, directora e
Investigadora Principal del CATA y académica de la Pontificia Universidad
Católica de Chile (UC), estas cifras informan sobre un desafío clave.
“Esta subrepresentación se acentúa en
disciplinas como física, matemáticas, ingeniería y tecnologías avanzadas,
manteniéndose a lo largo de la trayectoria académica y científica, impactando
también el acceso a posiciones de liderazgo y toma de decisiones.
Considerando los desafíos a los que nos
enfrentamos como sociedad, incentivar las carreras en STEM es prioritario”,
indica la astrónoma.
La directora del CATA enfatiza que, en el
caso de la astronomía, “según las estadísticas de la Sociedad Chilena de
Astronomía (SOCHIAS), el 24% de los académicos y aproximadamente el 40% de los
estudiantes de postgrados son mujeres.
Estas cifras indican la existencia de una
clara brecha de género, pero también señalan una gran mejora en las
generaciones jóvenes. El desafío radica en retener a las jóvenes científicas”,
recalca la académica de la UC.
“El 11 de febrero no es una fecha
simbólica, sino una oportunidad estratégica para generar conciencia, movilizar
a instituciones educativas y científicas, y promover políticas públicas basadas
en evidencia que contribuyan a reducir estas brechas”, propone Patricia
Tissera.
Desde una mirada complementaria, Claudia
San Martín, Líder de Innovación del CATA, destaca que “es importante conmemorar
este día para reconocer el papel fundamental que han tenido las mujeres en la
ciencia, el cual, a lo largo de la historia, ha sido ampliamente
invisibilizado. Esta fecha permite reafirmar que la ciencia es un espacio al
que todas y todos podemos contribuir”.
San Martín, astrónoma e ingeniera
eléctrica de profesión, puntualiza que es clave “poner un énfasis especial en
las niñas para mostrarles que la ciencia es un camino posible, en el que tienen
mucho que aportar, y puedan verse reflejadas en otras personas como ellas, que
hoy forman parte activa de la comunidad científica y generan avances
significativos”.
Vocaciones tempranas
Las investigadoras también coinciden en
que las vocaciones científicas se construyen desde edades tempranas y están
fuertemente influenciadas por el entorno social, familiar y educativo. Desde
esta mirada, la geóloga e Investigadora Asociada del CATA y académica de la
Universidad Católica del Norte (UCN), Millarca Valenzuela, enfatiza la
importancia del entorno en el desarrollo de las vocaciones.
“Si alguna niña nace en una sociedad que
no la trata como alguien capaz de seguir cualquier profesión u oficio que desee
desarrollar de adulta, la semilla que trae para lo que sea: ciencia, arte o
alguna habilidad en específico, no será alimentada y no fructificará.
Por eso, cada día internacional que
muestra referentes de estas diferentes actividades es importante para guiar a
estas niñas y sus familias”, señala.
En la misma línea, la Investigadora
Adjunta del CATA y académica de la Universidad Andrés Bello (UNAB), María
Celeste Artale, destaca el valor de visibilizar el aporte de las mujeres en la
ciencia.
“Históricamente la ciencia ha tenido más
rostros masculinos que femeninos. Conmemorar este día es importante para
reconocer y visibilizar el aporte de las mujeres en este ámbito. Además, puede
aportar y mostrar a las investigadoras del futuro que la ciencia también tiene
rostro de mujer, lo que puede impactar en vocaciones futuras”, comenta la
astrónoma.
Conciliación, cuidados y condiciones
para hacer ciencia
Uno de los momentos donde la brecha de
género se vuelve más evidente es cuando se intensifican las responsabilidades
de cuidado, que continúan recayendo mayoritariamente en las mujeres. Esta
situación impacta directamente en la continuidad de las trayectorias
científicas.
La Investigadora Asociada del CATA y
académica de la Universidad Diego Portales (UDP), Evelyn Johnston, explica cómo
esta realidad afecta el desarrollo profesional.
“Las mujeres suelen asumir la mayoría de
las funciones de cuidado dentro de las familias, lo que repercute en sus
carreras, lo que trae como resultado que sea más difícil encontrar un trabajo
que les permita mantener y conciliar estas actividades.
Universidades e instituciones científicas
pueden dar un mayor apoyo en estos casos, ofreciendo mejores soluciones de
cuidado infantil o familiar. Centrarse en tratar de mejorar las condiciones
para que las mujeres puedan desarrollar sus carreras enriquecerá las
condiciones y las expectativas de todos en este campo”, enfatiza.
En la misma línea, Millarca Valenzuela
aborda este tema como un desafío estructural. “Una vez que las mujeres deciden
ser madres, o están al cuidado de personas que las necesitan, la cosa cambia.
El apoyo o la eliminación de obstáculos
para la conciliación de la vida personal con la laboral se hace muy importante,
para que hombres y mujeres puedan compartir las labores de cuidado, y ambos
puedan tener las mismas opciones de desarrollo profesional”, enfatiza la
geóloga.
Instituciones y políticas para
reducir brechas
Desde el ámbito institucional y académico,
las investigadoras subrayan la importancia de avanzar hacia políticas que
permitan reducir brechas de manera efectiva.
“Es muy importante que las universidades e
instituciones socialicen y midan datos para tener un panorama concreto sobre la
situación actual. Esto sería medir, por ejemplo, la participación de hombres y
mujeres en liderazgo de grupos, becas, productividad científica, participación
de actividades, etc.
Este análisis permitirá diseñar políticas
robustas acorde a cada institución y saber qué medidas debieran considerar. Así
cómo propuestas más flexibles en los procesos de selección y evaluación sin
sesgos o garantizar condiciones justas para que las mujeres puedan
desarrollarse plenamente”, explica María Celeste Artale.
En esta línea, la Investigadora Adjunta
del CATA, Chiara Mazzucchelli, también destaca propuestas que pueden contribuir
a un rol activo de las organizaciones.
“Las universidades y las instituciones
pueden jugar un rol muy importante para incentivar la presencia de mujeres en
la ciencia. Por ejemplo, la creación de espacios más equitativos o acogedores
para las mujeres científicas y modificar fondos o concursos adaptados a la
maternidad o tareas de cuidado”, señala la también académica de la UDP.
Por su parte, la Investigadora Adjunta del
CATA y académica de la UNAB, Lucia Guaita, enfatiza la importancia de la
equidad en la distribución de roles académicos.
“Promover una contratación más equitativa
y otorgar a las mujeres roles de mayor visibilidad. Asimismo, asegurar que los
espacios de supervisión, docencia y mentoría con estudiantes sean compartidos
de manera equitativa entre hombres y mujeres”, propone la astrónoma.
Mensaje para las niñas y jóvenes que
sueñan con la ciencia
Más allá de las brechas y los desafíos
institucionales y académicos, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la
Ciencia es también una oportunidad para enviar un mensaje directo a niñas y
jóvenes que sienten curiosidad o vocación por la ciencia. Las investigadoras
del CATA comparten la importancia de fortalecer la confianza, seguir la
curiosidad y no dejarse limitar por prejuicios o estereotipos.
Patricia Tissera, astrónoma: “Es
importante tener claro lo que queremos hacer y tener el valor de seguir
adelante.
Les
invito a animarse a construir su propio camino que pueden moldear con esfuerzo,
trabajo y dedicación. Nuestra propia historia es una fuente fundamental de
motivación y orgullo, y es un motor que nos mantiene activas para seguir
siempre adelante”.
Claudia San Martín, astrónoma e ingeniera
eléctrica: “Su curiosidad es valiosa y la ciencia necesita de sus preguntas,
miradas y creatividad, donde todas y todos podemos aportar.
El conocimiento se enriquece cuando
distintas perspectivas dialogan en la búsqueda de nuevos descubrimientos y
teorías que nos permitan expandir lo que sabemos. Si bien habrá desafíos,
contarán con el apoyo de las que ya han recorrido este camino y podrán
convertirse en referentes para quienes vendrán después”.
Millarca Valenzuela, geóloga: “Trabajen
aquellos aspectos que sean un obstáculo para la conquista de su libertad
interna, su verdad, su amor propio, su autodeterminación y su responsabilidad
en construir la vida que sueñan.
Nútranse de lo que les hace bien y lo que
las haga sentir dignas de todo lo que quieren conquistar y vivir. Busquen sus
mejores aliados (familia, escuela, amistades, etc) y creen círculos virtuosos
con ellos, donde puedan recibir retroalimentación positiva que las proteja de
todo lo negativo que las pueda estar afectando, y que pidan ayuda cada vez que
sientan que su confianza en sí mismas y su amor propio, lo pierden”.
Evelyn Johnston, astrónoma: “Sigan sus
sueños y no dejen que nada las detenga. Si surge un obstáculo en su camino, den
un paso atrás y analicen el problema para encontrar una alternativa”.
María Celeste Artale, astrónoma: “Las
mujeres tenemos perseverancia y talento, pero muchas veces nos cuesta confiar
en nosotras mismas. En la ciencia no se trata solo de ser brillante, sino de
aprender de los errores y seguir adelante. Si la curiosidad te mueve, confía en
tus capacidades. La perseverancia y la pasión son herramientas poderosas, y las
mujeres, las tenemos de sobra”.
Chiara Mazzucchelli, astrónoma: “A las
niñas y jóvenes interesadas en la ciencia les diría que sigan su curiosidad y
su pasión. Es un camino que requiere paciencia y mucho trabajo, pero que
también entrega grandes satisfacciones, desde la posibilidad de comprender el
mundo con sus propias herramientas hasta descubrir algo completamente nuevo y
devolver ese conocimiento a la comunidad”.
Lucia Guaita, astrónoma: “Es importante
seguir la propia curiosidad sin dejarse detener por prejuicios, lo que también
ayuda a enfrentar mejor las distintas situaciones de la vida”.