La orquesta ofreció dos conciertos, el primero el lunes 2 de febrero con obras de Rezende, Ravel, además del compositor chileno René Silva, cuya creación contó con la destacada participación del premiado poeta Elicura Chihuailaf como narrador.
El cierre en tanto se desarrolló el miércoles 4 y tuvo también al Coro Sinfónico junto a destacados solistas, en la interpretación de El Mesías de Händel.
Luego de presentar su
Temporada 2026, la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile llegó hasta la ciudad
de Frutillar para ser parte de las 58° Semanas Musicales. En el encuentro
ofreció dos conciertos vespertinos el lunes 2 y miércoles 4 de febrero, este
último dando cierre al evento junto al Coro Sinfónico Universidad de Chile, que
dirige Juan Pablo Villarroel.
Ambas presentaciones contaron con la batuta del director invitado Tobias Volkmann. El primero de ellos incluyó Fragmentos, de la compositora brasileña Marisa Rezende, que destaca por su interés en el color y el timbre, generando una atmósfera íntima.
Tras ello vino Kallfv Ñi Epew / Relato del Azul, del compositor chileno
René Silva, pieza que contó con la narración del destacado poeta, ensayista y
oralitor de origen mapuche, Elicura Chihuailaf, reconocido con el Premio
Nacional de Literatura en 2020.
Acerca de la presentación de
esta última obra en el festival lacustre, la directora del Centro de Extensión
Artística y Cultural de la Universidad de Chile, Dominique Thomann, destacó que
se trata de una pieza comisionada para la Gran Sala Sinfónica Nacional en su
primer año, manifestando que “para nosotros es una alegría poder traer esta
obra a regiones y presentar esta temática con un compositor y un narrador
nacionales que radican en Valdivia”.
Añadió que “presentarla en
Semanas Musicales, un escenario tan importante dentro de la región y el país,
es un hito que enaltece el trabajo creativo desde regiones, así como también
los espacios interpretativos”.
El primer programa musical
ofrecido por la Sinfónica Nacional cerró con obras del compositor francés
Maurice Ravel: Alborada del gracioso y Un barque sur l'océan,
ambas pertenecientes al ciclo Miroirs, escrito originalmente para piano y
del cual estas dos piezas fueron posteriormente orquestadas por el mismo
compositor.
Junto a ellas estuvo también su más famosa
obra, Bolero, una “secuencia impresionante de repeticiones alternadas de
dos partes de un único tema, y que nos lleva a una catarsis extrema al final”,
señaló respecto a esta pieza el maestro Volkmann.
Por otra parte, el miércoles 4 el Coro Sinfónico se unió a escena para dar vida a El Mesías.
Compuesto en 1741 tras recibir el libreto de Charles Jennens, esta obra marcó la transición de Händel desde la ópera italiana hacia el oratorio en inglés, en respuesta al cambio de gustos del público británico.
Su célebre estructura en tres partes
aborda la profecía y el nacimiento de Jesús; la pasión, muerte y resurrección,
cuyo clímax es el icónico coro “Aleluya”; y la visión de la vida eterna
inspirada en las Epístolas de Pablo, que culmina en un monumental “Amén”.
Su profunda espiritualidad y
fuerza dramática han consolidado esta obra como una de las más influyentes del
repertorio sacro occidental.
Los solistas de esta versión
fueron la soprano Vanessa Rojas, la contralto Javiera Barrios – ambas artistas
de la Fundación Ibáñez Atkinson, FIA–, el tenor Rodrigo del Pozo y el barítono
Patricio Sabaté.
Los dos conciertos contaron
con la presencia de la Rectora de la Universidad de Chile, Profesora Rosa
Devés, quien al cierre del evento ofreció unas palabras al público, las que
partieron recordando al fallecido director titular de la Sinfónica Nacional:
“Este ha sido un año de sentimientos intensos para la comunidad musical de la
Universidad de Chile.
Con profunda tristeza hemos
visto partir a nuestro querido Maestro Rodolfo Saglimbeni, al mismo tiempo que
se hacía realidad el sueño - que él tanto esperó – de la inauguración de la
Gran Sala Sinfónica Nacional. Así el dolor y la alegría nos han acompañado en
nuestra labor de permanente resguardo de este patrimonio inmaterial que
representan nuestros elencos”, expresó.
La Rectora continuó señalando
que “esta noche escucharemos El Mesías de Händel, que nos entrega un
mensaje universal de trascendencia: un mensaje de esperanza en la justicia y en
la renovación; de afirmación de la vida; que nos habla de la ética del cuidado
y de la compasión y de la confianza en el porvenir, entendida como una fuerza
colectiva. Son valores que necesitamos reconocer como comunidad amplia en
tiempos difíciles”.
Ambas presentaciones
culminaron con una ovación por parte de las más de mil personas que llegaron
hasta cada uno de los conciertos ofrecidos por la Sinfónica Nacional en el
espacio Tronador del Teatro del Lago.
Tras esta participación, los elencos del CEAC comienzan un periodo de receso para regresar en marzo, cuando la orquesta inaugure la temporada sinfónico-coral 2026 el viernes 13 y sábado 14 de ese mes con un concierto que incluye las obras Obertura Egmont, op. 84, y Concierto para piano n.°5, op.73, "Emperador", de Ludwig van Beethoven, este último con la solista invitada Asiya Korepanova.
En tanto, la segunda parte
tendrá la Sinfonía n.º 5, "A la memoria de mis padres", de
Giya Kancheli, en un programa dirigido por la maestra invitada Zoe Zeniodi
(Polonia) y apoyado por la Embajada de Grecia.


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