Un equipo interdisciplinario del Instituto Antártico Chileno (INACH) realizó con éxito una nueva misión con un vehículo autónomo submarino tipo glider en el estrecho de Magallanes, un paso clave para concretar una inédita campaña que se llevará a cabo durante la LXIII Expedición Científica Antártica (ECA 63).
En diciembre,
un equipo chileno buscará desplegar por primera vez este instrumento
oceanográfico en la bahía Fildes, lo que marcará un hito para la investigación
nacional en el Continente Blanco.
La campaña, en el estrecho de
Magallanes, se desarrolló entre el 10 y el 12 de julio desde el sur de Punta
Arenas hasta Porvenir. El planeador submarino recorrió cerca de 37 kilómetros
hacia Tierra del Fuego (Porvenir), registrando de forma continua variables
oceanográficas como temperatura, salinidad, oxígeno disuelto, fluorescencia,
turbidez y velocidad de las corrientes, con un perfilador acústico
Doppler (ADCP).
Lorena Rebolledo, doctora en
Oceanografía, investigadora del INACH y coordinadora del proyecto
“Fortalecimiento de la oceanografía observacional, docencia e investigación en
el océano Austral y la Macrozona Austral mediante la adquisición de un
planeador submarino autónomo (glider)”, financiado por la ANID, destacó que la
campaña permitió validar tanto el funcionamiento del vehículo como la capacidad
del equipo para responder a condiciones de navegación complejas.
“La misión resultó exitosa
tras el despliegue del glider desde las cercanías de Punta Arenas
hacia Porvenir, completando un trayecto de aproximadamente 37 kilómetros. El
recorrido presentó desafíos técnicos, particularmente debido a la intensidad de
la deriva de la corriente en algunos tramos, lo que nos obligó a pasar del
pilotaje automático a maniobras de control manual”, explicó.
Asimismo, Rebolledo subrayó la
excepcionalidad de estas operaciones en el país y, en particular, en el área
del estrecho de Magallanes: “Los antecedentes similares se remontan a cerca de
una década, por lo que esta nueva transecta representa un hito para la
investigación oceanográfica regional frente a condiciones
oceanográficas-atmosféricas en un año de El Niño particularmente intenso”.
Antesala hacia la Antártica
Más allá de las mediciones
obtenidas en el estrecho de Magallanes, la principal finalidad de esta campaña
fue preparar al equipo técnico del INACH que participará en la próxima
Expedición Científica Antártica. La misión contempla operar el glider entre
la bahía Fildes, el monte submarino Orca y el estrecho Nelson, coincidiendo con
el período en que los pingüinos realizan sus mayores desplazamientos para
alimentar a sus pichones.
“Sospechamos que existen
condiciones oceanográficas particulares, como una mayor concentración de
nutrientes y de clorofila-a, que favorecen una productividad primaria más alta
y la presencia de cardúmenes de kril. Aunque aún no ha sido demostrado, sabemos
que los pingüinos se alimentan en sectores específicos, por lo que estos datos
contribuirán a ampliar el conocimiento de esa área", señaló la Dra.
Rebolledo.
Sin embargo, la operación en
la Antártica representará un desafío considerablemente mayor que el realizado
en el estrecho de Magallanes. Las bajas temperaturas probablemente reducirán la
autonomía de las baterías y sensores.
Las condiciones meteorológicas
probablemente serán más adversas, vientos intensos, la presencia de icebergs y
el mayor tráfico marítimo propio de la temporada estival exigirán un monitoreo
permanente del glider una vez que esté en el agua.
Para gestionar estas
variables, se requerirá un equipo interdisciplinario integrado por científicas
y científicos, personal logístico y expertos en pilotaje, con, al menos, cuatro
o cinco personas dedicadas exclusivamente a la operación del dispositivo las 24
horas del día.
"Se planea mantener el
dispositivo en el agua durante unos 10 días, lo que exigirá turnos continuos.
Esta histórica misión constituirá el primer despliegue de un glider operado
por un equipo chileno en la bahía Fildes y en la Antártica", afirmó la
investigadora.
Colaboración
interdisciplinaria e interinstitucional
El equipo que llevó a cabo
esta reciente misión en el estrecho de Magallanes, liderado por la Dra. Lorena
Rebolledo, estuvo integrado por diversos especialistas. El grupo de
pilotos capacitados por Alseamar Francia incluyó a los funcionarios del
INACH: Magdalena Márquez, Sebastián Menéndez y la propia Lorena
Rebolledo, mientras que las tareas de mantenimiento fueron realizadas por
Bastián Oyarce y Cristofer Huenchumán. Asimismo, las maniobras de recuperación
contaron con el apoyo de Ricardo Jaña y Gillian Wooldridge, así como con la
colaboración del jefe de sección del Centro de Asuntos Antárticos del Ejército,
Mayor Elías Figueroa.
Para el éxito del operativo,
fue fundamental la experiencia técnica en planificación, lanzamiento y rescate
del equipo, aportada por Juan Pablo Jorquera, piloto de glíder del
Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), con amplia
experiencia en el pilotaje del equipo y en operaciones con boyas
oceanográficas. Finalmente, la planificación se complementó con la
asistencia remota de Vivian Gelas, de Alseamar Francia, quien
colaboró en la resolución de consultas técnicas y en la actualización del
software de navegación.
Asimismo, la Tercera Zona
Naval y la Capitanía de Puerto de Punta Arenas proporcionaron apoyo logístico
mediante la lancha Arcángel, fundamental para las maniobras de
despliegue y recuperación del glider.
El jefe del Departamento
Científico del INACH, Dr. Ricardo Jaña, resaltó la complejidad y la importancia
de la colaboración en este proceso: "Este es un despliegue que requiere
varios roles de trabajo. Es una operación continua que se desarrolla desde el
minuto cero hasta que se decide el término y, durante todo ese tiempo, está
asistida por un pilotaje. Por lo tanto, detrás del despliegue hay un equipo que
lo está siguiendo atentamente y dando instrucciones cada vez que surgen
problemas. El lanzamiento y la recuperación son momentos críticos que requieren
el apoyo de más personas, y lo más importante viene después: interpretar esos
datos para poder aportar o aprender".
El despliegue forma parte del
proyecto adjudicado en el concurso FONDEQUIP Mediano 2022 de la Agencia
Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). La iniciativa es desarrollada
conjuntamente por el INACH y el SHOA, con el propósito de incorporar tecnologías
autónomas para fortalecer el monitoreo oceanográfico y ampliar las capacidades
científicas nacionales en las zonas subantártica y antártica.
"El SHOA ha realizado
cerca de 50 campañas con gliders desde 2018 en distintos puntos del
país. Sin embargo, las condiciones oceanográficas de Punta Arenas son muy
distintas a las de la zona central: la menor densidad del agua, la salinidad,
la temperatura, además del viento y las corrientes, hacen que la navegación sea
especialmente desafiante.
Con esta nueva experiencia, el
INACH no solo validó el funcionamiento del glider, equipo
oceanográfico de última generación, sino también las capacidades humanas,
técnicas y logísticas necesarias para enfrentar una de las operaciones más
complejas que un equipo chileno realizará en aguas antárticas.
Si la misión prevista para diciembre culmina
con éxito, marcará un nuevo hito en la oceanografía nacional y abrirá nuevas
oportunidades para comprender la dinámica del océano Austral y su influencia
sobre los ecosistemas antárticos.
El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
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